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Evangelio del día – Lectio Divina Mateo 25, 1-13

Lectio Divina por José Tómas Otamendi González de Venezuela

Buen día Cristonaut@s
Santa Teresa Benedicta de la Cruz

1) Invocación
Espíritu Santo infúndenos copiosamente la fuerza de la cruz, con la que enriqueciste de modo admirable a Santa Teresa en la hora del martirio; concédenos por su intercesión, buscarte sin descanso a ti que eres Verdad, y seguir con lealtad hasta la muerte la alianza del amor, sellada con la sangre de Jesús para la salvación de la humanidad. Amén.

2) Lectura del Evangelio
Del Evangelio según Mateo 25,1-13
Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: ¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan. Pero las prudentes replicaron: No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis. Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos!’ Pero él respondió: En verdad os digo que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.
Palabra del Señor.

3) Meditación
• Hoy es la fiesta de Santa Edith Stein que en el Carmelo tomó el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz. Por esto, el Evangelio de hoy trae la parábola de las diez vírgenes que debían dar la bienvenida al novio cuando llegara para las fiestas de la boda. La parábola empieza con esta palabra: “Entonces”. Se trata de la venida del Hijo del Hombre (Mt 24,37). Nadie sabe cuándo va a venir ese día, “ni los ángeles, ni el hijo mismo, sino que solamente el Padre” (Mt 24, 36). El Hijo del Hombre vendrá de sorpresa, cuando la gente menos lo espera (Mt 24,44). Puede ser hoy, puede ser mañana. Por esto, el recado final de la parábola de las diez vírgenes es “¡Vigilad!”. Cuando la policía nazista llamó a la puerta del monasterio de las Carmelitas, la hermana Teresa Benedicta de la Cruz, estaba preparada, asumió la Cruz y siguió para el martirio en el campo de exterminio por amor a Dios y a su gente. Era una de las vírgenes prudentes.
Las diez vírgenes preparadas para aguardar al novio. Se trata de muchachas que debían acompañar al novio para la fiesta de la boda. Para esto, debían llevar consigo las lámparas, sea para iluminar el camino, sea para iluminar la fiesta. Cinco de ellas eran prudentes y cinco no. Esta diferencia aparece con claridad, las prudentes llevaron consigo también una vasija de aceite de reserva. Se preparaban para cualquier eventualidad. Las vírgenes sin fundamento se llevaron sólo las lámparas, sin pensar en llevarse un poco de aceite de reserva.
El retraso no previsto de la llegada del novio, no había una hora determinada para que llegara. El sueño se apodera de las muchachas, sin embargo, las lámparas siguen gastando aceite y se van apagando poco a poco. De repente, en medio de la noche, se oye un grito: “¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!”. Todas ellas despiertan y empiezan a preparar las lámparas que ya estaban casi al final. Debían de poner el aceite de reserva para evitar que las lámparas se apagaran.
Ahora las necias se dan cuenta de que olvidaron llevar consigo el aceite de reserva. Fueron a pedir aceite a las prudentes: “Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan”. Las prudentes no pudieron atender este pedido, pues en aquel momento lo que importaba no era que las prudentes compartieran su aceite con las otras, sino que estuvieran listas para acompañar al novio hasta el lugar de la fiesta. Por esto aconsejan ir donde los vendedores a comprar.
Las necias siguen el consejo de las prudentes y van a comprar aceite. Durante esta breve ausencia de la compra llega el novio y las prudentes pueden acompañarlo a la fiesta de las bodas. Y la puerta se cierra detrás de ellas. Cuando llegan las otras, llaman a la puerta y piden: “¡Señor, Señor, ¡abre la puerta para nosotras!” Y reciben la respuesta: “En verdad os digo que no os conozco”.
La recomendación final de Jesús para todos nosotros. La historia de esta parábola es muy sencilla y la lección es evidente, estar atentos porque no sabemos ni el día ni la hora, no seas superficial, hay que mirar más allá del presente, trata de descubrir el llamado de Dios hasta en las mínimas cosas de la vida, hasta en el aceite que falta en la lámpara.’

4) Oración
Señor permite que siempre esté preparado para tu llegada repentina, hazme prudente y que siempre mantenga mi lampara encendida, permite tener siempre reserva de aceite para tu dulce espera. Que mi corazón y mi alma siempre estén listos para gozar contigo de la fiesta eterna. Amén.

5) Contemplación
¿Tengo reserva de aceite para esperar al novio?
¿De qué aceite estoy llenando mi lampara?
¿Cómo quisiera que me encontrara el Señor?
6) Acción
Me comprometo a mantener mi lampara encendida, y acercarme cada vez más a Jesús para conservar mi vida con la reserva de su amor y así mi lampara nunca pierda la llama para iluminar el camino de mis hermanos.

Sobre José Tomás Otamendi

Joven dinámico, dispuesto y entregado al trabajo juvenil en mi país

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