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Lectio Divina Dominical XI del Tiempo Ordinario Ciclo C

«Se le han perdonado numerosos pecados,por el mucho amor que demostró»

Dom XI C Lucas 7, 36-4; 8,1-3

Hno. Ricardo Grzona, frp

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PRIMERA LECTURA: 2 Libro de Samuel 14, 7-10.13
SALMO RESPONSORIAL: Salmo 31, 1-11
SEGUNDA LECTURA:Gálatas 2, 16.19-21

Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad
para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BÍBLICO: Lucas 7, 36-4; 8,1-3

7,36: Un fariseo lo invitó a comer. Jesús entró en casa del fariseo y se sentó a la mesa.
  7,37: En esto, una mujer, pecadora pública, enterada de que estaba a la mesa en casa del fariseo, acudió con un frasco de perfume de mirra, 7,38: se colocó detrás, a sus pies, y llorando se puso a bañarle los pies en lágrimas y a secárselos con el cabello; le besaba los pies y se los ungía con la mirra.
  7,39: Al verlo, el fariseo que lo había invitado, pensó: Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer lo está tocando: una pecadora.
  7,40: Jesús tomó la palabra y le dijo:
   —Simón, tengo algo que decirte.
   Contestó:
   —Dilo, maestro.
  7,41: Le dijo:
   —Un acreedor tenía dos deudores: uno le debía quinientas monedas y otro cincuenta. 7,42: Como no podían pagar, les perdonó a los dos la deuda. ¿Quién de los dos lo amará más?
  7,43: Contestó Simón:
   —Supongo que aquél a quien más le perdonó.
   Le replicó:
   —Has juzgado correctamente.
  7,44: Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón:
   —¿Ves esta mujer? Cuando entré en tu casa, no me diste agua para lavarme los pies; ella me los ha bañado en lágrimas y los ha secado con su cabello. 7,45: Tú no me diste el beso de saludo; desde que entré, ella no ha cesado de besarme los pies. 7,46: Tú no me ungiste la cabeza con perfume; ella me ha ungido los pies con mirra.
  7,47: Por eso te digo que se le han perdonado numerosos pecados, por el mucho amor que demostró. Pero al que se le perdona poco, poco amor demuestra.
  7,48: Y a ella le dijo:
   —Tus pecados te son perdonados.
  7,49: Los invitados empezaron a decirse:
   —¿Quién es éste que hasta perdona pecados? 7,50: Él dijo a la mujer:
   —Tu fe te ha salvado. Vete en paz.

8,1: A continuación fue recorriendo ciudades y pueblos proclamando la Buena Noticia del reino de Dios. 8,2: Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que había sanado de espíritus inmundos y de enfermedades: María Magdalena, de la que habían salido siete demonios; 8,3: Juana, mujer de Cusa, mayordomo de Herodes; Susana y otras muchas, que los atendían con sus bienes.

BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO

1.- LECTURA: ¿Qué dice el texto?

Estudio Bíblico.

El texto del Evangelio de este domingo nos presenta dos episodios ligados entre sí. El primero es un episodio lleno de emoción. Una mujer, considerada pecadora en la ciudad, tiene el valor de entrar en la casa de Simón, un fariseo, durante el almuerzo, para llegarse a Jesús, lavarle los pies y llenarlo de besos y perfumes. El segundo es la descripción de la comunidad de Jesús, a la cual pertenecen los discípulos y discípulas.

Esta división del texto para ayudar en su lectura:

Lucas 7,36-38: Una mujer lava los pies de Jesús en casa de un Fariseo. Una mujer entra, se arrodilla a los pies de Jesús, comienza a llorar, baña con sus lágrimas los pies de Jesús, se despeina los cabellos para secar los pies de Jesús, los besa y los unge con perfume. Esto era un acto de independencia el de soltarse los cabellos en público. Esta es la situación que se crea y que causa la discusión que sigue.

Lucas 7,39-40: La reacción del fariseo y la respuesta de Jesús. El fariseo, observando la escena, critica a Jesús y condena a la mujer: “¡Si este hombre fuese un profeta, sabría qué tipo de mujer es ésta, una pecadora!”. Jesús se sirve de una parábola para responder a la provocación del fariseo. Una parábola que ayudará al fariseo y a todos a percibir la llamada invisible del amor de Dios que se revela en el episodio.

Lucas 7,41-43: La parábola de los dos deudores y la respuesta del Fariseo. La parábola de los dos deudores y la respuesta del fariseo la historia de la parábola es como sigue. Un prestamista tenía dos deudores. Uno le debía 500 denarios y el otro 50. Un denario era el salario de una jornada. ¡El salario de quinientos días! Ninguno de los dos tenía con qué pagar. Los dos fueron perdonados. ¿Cuál de los dos lo amará más? Respuesta del fariseo: “Lo amará más aquél a quien ha perdonado más”. La parábola supone que los dos, tanto la mujer como el fariseo, han recibido algún favor de parte de Jesús. Y ahora en el comportamiento que asumen delante de Jesús, los dos demuestran cómo aprecian el favor recibido. El fariseo demuestra su amor, su gratitud, invitando a Jesús a comer a su casa. La mujer demuestra su amor, su gratitud con lágrimas, con besos y con el perfume. ¿Cuál de los dos gestos revela mayor amor: comer o los besos y el perfume? La medida del amor ¿depende acaso de la medida del regalo?

Lucas 7,44-47: Jesús aplica la parábola y defiende a la mujer. Después de haber recibido la respuesta correcta del fariseo, Jesús la aplica a la situación creada con la entrada de la mujer a mitad del almuerzo. Él defiende a la mujer pecadora contra la crítica del judío practicante. Lo que Jesús repite a los fariseos de todos los tiempos es esto: “¡A quien le ha sido perdonado poco, demuestra poco amor!”. La seguridad personal que yo, fariseo, me creo por mi observancia de las leyes de Dios y de la Iglesia, muchas veces, me impiden experimentar la gratuidad del amor de Dios que perdona. Lo que importa no es la observancia de la ley en sí, sino el amor con el que observo la ley. Usando los símbolos del amor de la mujer pecadora, Jesús responde al fariseo que se consideraba justo. “¿Ves a esta mujer? He entrado en tu casa y tú no me diste agua para los pies; mas ella ha regado mis pies con sus lágrimas y las ha secado con sus cabellos. Tú no me has dado un ósculo, pero ella desde que he entrado aquí no ha cesado de besarme los pies. Tú no ungiste mi cabeza con óleo perfumado, pero ella ha ungido mis pies con ungüento. Por esto te digo: le son perdonados sus muchos pecados, porque ha amado mucho. Por el contrario al que se le perdona poco ama poco”.

Lucas 7, 48-50: El amor hace nacer el perdón. El perdón hace crecer el amor.  El amor hace nacer el perdón, el perdón hace crecer el amor Jesús declara a la mujer: “Tus pecados te son perdonados”. Entonces los invitados comienzan a pensar: “¿Quién es éste para perdonar los pecados?” Pero Jesús dice a la mujer: “¡Tu fe te ha salvado. Vete y no peques más!”. Aquí aparece la novedad del comportamiento de Jesús. Él no condena, sino que acoge. Y es la fe la que acoge a la mujer a reponerse y a encontrarse consigo misma y con Dios. En su trato con Jesús irrumpe en ella una fuerza nueva que la hace renacer.

Lucas 8,1-3: Los discípulos y discípulas de la comunidad de Jesús. Los discípulos y las discípulas de la comunidad de Jesús recorría las aldeas y ciudades de la Galilea, anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios y los doce estaban con Él. La expresión “seguir a Jesús” indica la condición del discípulo que sigue al Maestro intentando imitar su ejemplo y participando de su destino. Los evangelistas no consiguen elaborar una lista de las discípulas que seguían a Jesús, pero sus nombres, hasta hoy, están esparcidos en las páginas del evangelio, sobre todo en el de Lucas, y son éstos: María Magdalena (Lc 8,3; 24,10); Juana, mujer de Cusa (Lc 8,3); Susana (Lc 8,3); Salomé (Mc 15,45); María, madre de Santiago (Lc 24,10); María mujer de Cleofás (Jn 19,25); María, Madre de Jesús (Jn 19,25)

Reconstruyendo el texto:

  1. ¿Quién le hace una invitación a Jesús?
  2. ¿Quién se entera de que Jesús está en la casa del fariseo y que sucede?
  3. ¿Cuáles son los pensamientos que el fariseo tiene en esos momentos?
  4. Jesús sabe cuáles son los cuestionamientos que Simón el fariseo tiene en mente, ¿Ante eso que le contesta Jesús?
  5. ¿Qué le dice Jesús a esta pecadora?
  6. ¿Qué empezaron a decirse los invitados?
  7. Cuándo Jesús siguió el recorrido en otras ciudades, ¿Quiénes los acompañaban?

2.- MEDITACIÓN: ¿Qué me o nos dice Dios en el texto?

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

  1. Eres un hijo de Dios ¿Te atreves a buscar a Jesús y confesarle tus pecados?
  2. Eres un hijo de Dios ¿Te atreves a buscar a Jesús y confesarle todo tu amor?
  3. Eres un hijo de Dios ¿Te atreves a buscar a Jesús y confesarle que necesitas de su perdón?
  4. Cuando ves a alguien (en casa, en la parroquia, en la escuela, en el trabajo) con una necesidad grande de sacar o decir sus pecados y obtener el perdón y amor de Dios. ¿Qué haces? ¿Lo acoges, lo ayudas, lo animas?
  5. ¿Eres de las personas que enjuicia a cualquier pecador o de las que busca acércala a Dios?
  6. ¿Crees en el verdadero perdón y amor de Dios? ¿Cuándo ha pasado?
  7. ¿Te gusta compartir o vivir en comunidad, así como Dios nos lo ha enseñado?

3.- ORACIÓN: ¿Qué le digo o decimos a Dios?

Esta bella cita nos lleva a orar por el perdón, amor y la comunidad

Y podemos hacer nuestro el 1 Corintios 13, 1-13:

13,1: Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo estruendoso.

13,2: Aunque tuviera el don de profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera una fe como para mover montañas, si no tengo amor, no soy nada.
  13,3: Aunque repartiera todos mis bienes y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, de nada me sirve.
  13,4: El amor es paciente, es servicial, [el amor] no es envidioso ni busca aparentar, no es orgulloso ni actúa con bajeza, 13,5: no busca su interés, no se irrita, sino que deja atrás las ofensas y las perdona,

13,6: nunca se alegra de la injusticia, y siempre se alegra de la verdad. 13,7: Todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
  13,8: El amor nunca terminará. Las profecías serán eliminadas, el don de lenguas terminará, el conocimiento será eliminado. 13,9: Porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías limitadas.

13,10: Cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto será eliminado.
  13,11: Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; al hacerme adulto, abandoné las cosas de niño.
  13,12: Ahora vemos como en un mal espejo, confusamente, después veremos cara a cara. Ahora conozco a medias, después conoceré tan bien como Dios me conoce a mí. 13,13: Ahora nos quedan tres cosas: la fe, la esperanza, el amor. Pero la más grande de todas es el amor.

Amén

Hacemos un momento de silencio y reflexión para responder al Señor. Hoy damos gracias por su resurrección y porque nos llena de alegría.  Añadimos nuestras intenciones de oración.

4.- CONTEMPLACIÓN: ¿Como interiorizo o interiorizamos la Palabra de Dios?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo  del  Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

«Se le han perdonado numerosos pecados,por el mucho amor que demostró»
(Versículo 47)

Y así, vamos pidiéndole al Señor ser testigos de la resurrección para que otros crean.

5.- ACCION: ¿A qué me o nos comprometemos con Dios?

Si estoy solo o en grupo:

En primer lugar, dentro del núcleo de nuestra familia, amigos y nosotros mismo, tengamos la convicción de que “Dios nos ama “, no importa el pasado, no importa que, él siempre está ahí para acogernos.

También busquemos en la parroquia, o un ambiente que tú consideras que nuestros hermanos deben escuchar la palabra de Dios, dibújales a Jesucristo con un corazón o llévales una imagen del Sagrado Corazón de Jesús y explícales esta Lectio Divina.

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