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Lectio Divina Dominical de Corpus Christi Ciclo B

«Tomen, esto es mi cuerpo»

Hno. Ricardo Grzona, frp

Critian Buiani, frp

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PRIMERA LECTURA: Éxodo 24, 3-8
SALMO RESPONSORIAL: Salmo 115
SEGUNDA LECTURA: Hebreos 9, 11-15

Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BÍBLICO: Marcos 14, 12-16. 22-26

 14,12: El primer día de los Ázimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, le dicen los discípulos:
   —¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?
  14,13: Él envió a dos discípulos encargándoles:
   —Vayan a la ciudad y les saldrá al encuentro un hombre llevando un cántaro de agua. Síganlo 14,14: y donde entre, digan al dueño de casa: Dice el Maestro, que dónde está la sala en la que va a comer la cena de Pascua con sus discípulos. 14,15: Él les mostrará un salón en el piso superior, preparado con divanes. Preparen allí la cena.
  14,16: Salieron los discípulos, se dirigieron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua.

14,22: Mientras cenaban, tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: 
   —Tomen, esto es mi cuerpo.
  14,23: Y tomando la copa, pronunció la acción de gracias, se la dio y bebieron todos de ella.
  14,24: Les dijo: 
   —Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos. 14,25: Les aseguro que no volveré a beber el fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el reino de Dios.
  14,26: Cantaron los salmos y salieron hacia el monte de los Olivos.

BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO

1.- LECTURA: ¿Qué dice el texto?

Estudio Bíblico.

Este domingo es la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, más conocida como la Fiesta de Corpus Christi. Esta se celebra el domingo posterior a la Solemnidad de la Santísima Trinidad, luego de pasados sesenta días del domingo de Pascua.  En algunos países la celebración principal se lleva a cabo el día jueves. Es una festividad de antigua tradición en la Iglesia, sus orígenes se remontan a la Edad Media.

La lectura de este domingo es del Evangelio de San Marcos, recordemos que éste es un discípulo de Pedro y escribe especialmente para los cristianos de la época, provenientes del paganismo. Contiene menor cantidad de discursos, pero los relatos son ampliamente detallados.

La Palabra de hoy nos introduce en los preparativos de los discípulos para la comida pascual, y en la institución de la Eucaristía.  Esto ocurre antes del arresto de Jesús, y del comienzo de su Pasión.

El relato comienza contextualizando el momento, es el primer día de la fiesta de los panes Ázimos. Esta es una festividad judía, que comenzaba con la Pascua, y duraba una semana, durante la cual sólo se podía comer panes sin levadura. Este es el día en que se inmolaba la víctima pascual que solía ser un cordero o un buey.

Los discípulos quieren saber dónde celebrar la Pascua, y acuden a Jesús para preguntarle. Jesús responde enviando a dos discípulos, dándoles indicaciones precisas de los que iban a ver y encontrar en ese lugar, y lo que ellos debían decir. Jesús a través de estas explicaciones, demuestra la gran importancia dedica a la celebración del banquete pascual que iba a ocurrir.

La segunda parte del relato, a partir del versículo 22, es considerada como la institución de la Eucaristía. Esta palabra proveniente del griego (eucharistía), significa feliz acción de gracias. La Eucaristía fue prefigurada ya en el Antiguo Testamento, recordemos que la mayoría de las antiguas fiestas judías, son resignificadas y llevadas a plenitud por Cristo, conservando elementos característicos. En el caso de la fiesta del Pesaj o pascua judía, la victima pascual ya no es un animal, sino que el cordero es Cristo. Así como la Antigua Alianza entre Dios y los hombres fue sellada con la sangre de animales sacrificados, tambien la Sangre de Jesús derramada en la cruz sella la Nueva Alianza de Dios con su nuevo Pueblo, que es la Iglesia.

El pan y el vino, dos elementos muy presentes en el antiguo testamento, y de la misma manera en los evangelios; se convierten a través de las palabras de Jesús, en su cuerpo y en su sangre. Estas son las mismas palabras pronunciadas hoy por los ministros para la consagración, en la liturgia de la misa.

Dios regala a su Pueblo el Maná que la humanidad esperaba, este es el verdadero “Pan del Cielo”, es el lugar de “comunión” entre Dios y el hombre. Es el Señor que se entrega como carne, pero que permanece como espíritu, en su cuerpo que es la Iglesia.

Jesús concluye las palabras de la institución eucarística, despidiéndose de sus discípulos hasta el banquete que tendrá lugar en el futuro Reino de Dios.

Reconstruimos el texto:

  1. ¿El relato comienza nombrando una Fiesta judía, cuál es?
  2. ¿Qué ocurre ese primer día de la Fiesta?
  3. ¿Por qué se dirigen los discípulos a Jesús, y qué le dicen?
  4. ¿A quién debían encontrar los discípulos según las palabras de Jesús? ¿Qué estaría haciendo o llevando esta persona?
  5. ¿Que hicieron los discípulos luego de las palabras de Jesús?
  6. ¿Mientras comían que hizo Jesús con el Pan? ¿Que dijo sobre él?
  7. ¿Qué hizo al tomar la copa de vino en sus manos? ¿Qué dijo sobre esta?
  8. Según las palabras de Jesús, ¿cuándo volverá a beber del fruto de la vid?

2.- MEDITACIÓN: ¿Qué me o nos dice Dios en el texto?

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

  1. En mi vida cristiana, ¿también respeto las fiestas, como lo hace Jesús?
  2. En esa cena Jesús realiza la primera Feliz Acción de Gracias. ¿También soy feliz y doy gracias a Dios por todo lo que me da, principalmente la salvación a través de su Hijo Jesucristo?
  3. ¿Soy consciente de la presencia real de Jesús en todos los sagrarios? ¿Qué significa para mí esto? ¿Me acerco a Él, para acompañarlo en su presencia? ¿Entiendo que Él siempre está esperándome?
  4. ¿Cuándo oigo las palabras de la consagración del sacerdote sobre las especies sagradas, recuerdo que son las mismas pronunciadas por Jesús, que se actualizan en ese mismo momento y lugar? ¿Esto me lleva a ver, y a vivir de forma diferente la Misa?
  5. “Se entrega por muchos”, ¿entiendo que la Eucaristía es tambien sacrificio y entrega de Jesús, y que lo hace también por mí?
  6. Si Jesús eucarístico es mi dicha y mi gozo, cuan infinitamente más lo será en el Cielo. ¿Entiendo que estoy llamado a beber el vino nuevo algún día en el Reino de Dios?

3.- ORACIÓN: ¿Qué le digo o decimos a Dios?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor.

SALMO 115

¿Con qué pagaré al Señor 
todo el bien que me hizo? 
Alzaré la copa de la salvación 
e invocaré el nombre del Señor. 

¡Qué penosa es para el Señor 
la muerte de sus amigos! 
Yo, Señor, soy tu servidor, 
tu servidor, lo mismo que mi madre: 
por eso rompiste mis cadenas. 

Te ofreceré un sacrificio de alabanza, 
e invocaré el nombre del Señor. 
Cumpliré mis votos al Señor, 
en presencia de todo su pueblo.

Hacemos un momento de silencio y reflexión para responder al Señor.

Añadimos nuestras intenciones de oración.

Amén.

4.- CONTEMPLACIÓN: ¿Como interiorizo o interiorizamos la Palabra de Dios?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo del Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

«Tomen, esto es mi cuerpo»
(Versículos 22)

Y así, vamos pidiéndole al Señor ser testigos de la resurrección para que otros crean.

5.- ACCION: ¿A qué me o nos comprometemos con Dios?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

En lo personal, vuelvo a leer detenidamente las lecturas. Hoy el Señor me invita a reconocer y vivir gozosamente su presencia eucarística. Me propongo participar en la misa de este domingo, con la mayor atención, uniéndome a las palabras y al sacrificio del Señor, sin olvidar que se entrego por mí. Invito a alguien que no suele ir a misa, para que en la semana me acompañe.

Con tu grupo, nos comprometemos a ser una Iglesia Eucarística, que construye y edifica el Cuerpo de Cristo. Nos proponemos vivir al menos una hora de adoración al Santísimo Sacramento, uniendo nuestra oraciones, y plegarias. Informaremos a nuestro Párroco, o ministros de la Eucaristía sobre personas enfermas, o que por alguna limitación no pueden asistir a misa, y desean recibir la comunión; para que sean visitadas a la brevedad.

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