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Lectio Divina Dominical del Nacimiento de Juan el Bautista Ciclo B

«La mano del Señor lo acompañaba»

Hno. Ricardo Grzona, frp

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PRIMERA LECTURA: Isaías 49, 1-6
SALMO RESPONSORIAL: Salmo 139(138), 1-3.13-15
SEGUNDA LECTURA: Hechos de los Apóstoles 13, 22-26

Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BÍBLICO: Lucas 1, 57-66.80

Nacimiento de Juan el Bautista

1,57: Cuando a Isabel se le cumplió el tiempo del parto, dio a luz un hijo. 1,58: Los vecinos y parientes, al enterarse de que el Señor la había tratado con tanta misericordia, se alegraron con ella. 1,59:l octavo día fueron a circuncidarlo y querían llamarlo como su padre, Zacarías.
1,60: Pero la madre intervino:
—No; se tiene que llamar Juan.
1,61: Le decían que nadie en la parentela llevaba ese nombre. 1,62: Preguntaron por señas al padre qué nombre quería darle. 1,63: Pidió una pizarra y escribió: Su nombre es Juan.
Todos se asombraron. 1,64: En ese instante se le soltó la boca y la lengua y se puso a hablar bendiciendo a Dios. 1,65: Todos los vecinos quedaron asombrados; lo sucedido se contó por toda la serranía de Judea 1:66 y los que lo oían reflexionaban diciéndose:
—¿Qué va a ser este niño?
Porque la mano del Señor lo acompañaba.
 
1,80: El niño crecía, se fortalecía espiritualmente y vivió en el desierto hasta el día en que se presentó a Israel.

BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO

1.- LECTURA: ¿Qué dice el texto?

Estudio Bíblico.

La Iglesia celebra en su memoria litúrgica sólo tres nacimientos. El Nacimiento del Señor Jesús (La noche del 24 de diciembre – corresponde al final del Solsticio de Invierno en el hemisferio norte), el Nacimiento de la Bienaventurada Virgen María (8 de Septiembre) y el Nacimiento de Juan el Bautista que es una solemnidad que se celebra solemnemente el 24 de Junio (que corresponde al final del solsticio de verano en el hemisferio norte).

Es importante que recordemos que el origen de esta fiesta, unido a los acontecimientos astronómicos como lo es un cambio de estación, para inaugurar en el norte el verano, está unido también a un texto bíblico que se leerá después. Cuando el Padre de Juan el Bautista, Zacarías dice su cántico: “por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto” (Lucas 1, 77-78). Por eso, cuando el día solar es más largo, se decidió celebrar esta fecha.

En el caso de san Juan Bautista es necesario aclarar algo: aún cuando él fue concebido con el pecado original, como todos los hombres,  fue purificado antes de nacer, cuando su madre, santa Isabel, fue visitada por la Santísima Virgen María que, a su vez, ya llevaba en su vientre al Salvador, Jesucristo. San Agustín observó que la Iglesia siempre celebra la fiesta de los santos en el día de su muerte, pero en el caso de san Juan Bautista, santificado ya en el vientre de la madre, él es celebrado también en el día de su nacimiento.

Con el nacimiento de Juan, el Evangelista Lucas quiere demostrar el cumplimiento de las palabras del ángel a Zacarías: que Isabel, la estéril daría a luz un hijo, que se llamaría Juan, y que muchos se alegrarían con su nacimiento (Lucas 1,13s); y otra promesa más: Juan sería lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre (Lucas 1,15c), lo cual se ha cumplido con el movimiento del niño en el vientre de Isabel cuando es visitada por María (Lucas 1,41-44). Es importante entender este texto en todo el contexto del capítulo 1 de Lucas. Porque anteriormente el Ángel Gabriel le anunció a Zacarías el nacimiento de su hijo, y por dudar de esto, quedó mudo. Ahora que deben tomar la decisión, la madre de Juan, Isabel es la que dice el nombre. Pero es finalmente Zacarías que al no poder hablar escribe en una tablilla y entonces vuelve a recobrar el habla, para alabar a Dios.

Reconstruimos el texto:

  1. ¿Quién estaba por dar a luz a un niño?
  2. ¿Porqué los vecinos y parientes se alegran de este nacimiento? ¿Qué había pasado antes con esta mujer?
  3. ¿Qué nombre querían ponerle al niño?
  4. ¿Cuál fue el nombre que dijo su madre que le pusieran?
  5. ¿Quién tuvo que intervenir para poder dejar aclarado el nombre y de qué manera lo hizo?
  6. ¿Qué pasó con los vecinos y parientes ante estos acontecimientos?

2.- MEDITACIÓN: ¿Qué me o nos dice Dios en el texto?

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

  1. ¿Has tenido en alguna ocasión una bendición especial? ¿Cómo has reaccionado?
  2. Cuando ves que Dios también bendice de manera especial a persona que te rodean ¿Te alegras, lo expresas? ¿O por el contrario te da envidia que Dios bendiga a otras personas de maneras especiales?
  3. ¿Acompañas a las personas en sus situaciones especiales?
  4. Zacarías quedó mudo por no creer el mensaje de Dios. ¿Te ha pasado también a ti que no crees y por eso de alguna manera quedas sin palabras?
  5. ¿Puedes insistir en que se cumpla la voluntad de Dios, aunque las otras personas estén en contra?
  6. Sabes asombrarte cuando ves la intervención de Dios en la vida?

3.- ORACIÓN: ¿Qué le digo o decimos a Dios?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor.

Hoy te invito a que nos unamos en el canto de alabanza de Zacarías, que toma el nombre de las palabras en Latín con que empieza y dice “bendito sea el Señor”, por eso lo conocemos como “benedictus” (está en el Evangelio de Lucas capítulo 1)

Bendito el Señor, Dios de Israel, porque se ha ocupado de rescatar a su pueblo.
Nos ha dado un poderoso Salvador en la Casa de David, su siervo,
como había prometido desde antiguo por boca de sus santos profetas:
para salvarnos de nuestros enemigos, y del poder de cuantos nos odian,
>manifestando su bondad a nuestros padres y recordando su alianza sagrada,
lo que juró a nuestro padre Abrahám, que nos concedería,
ya liberados del poder enemigo, lo sirvamos sin temor en su presencia,
con santidad y justicia toda la vida.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque caminarás delante del Señor, preparándole el camino;anunciando a su pueblo la salvación por el perdón de los pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol desde lo alto con un amanecer
que ilumina a los que habitan en tinieblas y en sombras de muerte, que endereza nuestros pasos por un camino de paz.

Hacemos un momento de silencio y reflexión para responder al Señor.

Añadimos nuestras intenciones de oración.

Amén.

4.- CONTEMPLACIÓN: ¿Como interiorizo o interiorizamos la Palabra de Dios?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo del Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

«La mano del Señor lo acompañaba»
(Versículos 66)

Y así, vamos pidiéndole al Señor ser testigos de la resurrección para que otros crean.

5.- ACCION: ¿A qué me o nos comprometemos con Dios?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

En lo personal, voy a releer el texto, para en encontrar mi vida las acciones de gracias importantes que yo debo dar. Voy a realizar un listado con tantas cosas que a veces me olvido de dar gracias y presentar también a las personas que me rodean, la posibilidad que me acompañen a dar gracias.

Con tu grupo, Unidos a Juan el Bautista, también vamos a dar gracias al Señor porque nos eligió para anunciar la buena noticia. Te invito a que hagan una acción externa para poder presentar al Señor una forma concreta de evangelización. Algo que sea notorio, que anuncie explícitamente el Evangelio y nuestro compromiso con Jesús.

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