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Lectio Divina Dominical II de Adviento Ciclo C

«Preparen el camino al Señor»

Hno Ricardo Grzona, frp

 

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PRIMERA LECTURA: Baruc 5, 1-9
SALMO RESPONSORIAL: Salmo 125
SEGUNDA LECTURA: Filipenses 1,4-6.8-11

Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad
para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.

Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BÍBLICOLucas 3, 1-6

3,1: El año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, tetrarca de Galilea Herodes, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítida, y Lisanio tetrarca de Abilene, 3,2: bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, la palabra del Señor se dirigió a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

3,3: Juan recorrió toda [la] región del río Jordán predicando un bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados, 3,4: como está escrito en el libro del profeta Isaías:
Una voz grita en el desierto:
Preparen el camino al Señor,
enderecen sus senderos.

3,5: Todo barranco se rellenará,
montes y colinas se aplanarán,
lo torcido se enderezará
y lo disparejo será nivelado

3,6: y todo mortal verá
la salvación de Dios.

BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO

1.- LECTURA: ¿Qué dice el texto?

Estudio Bíblico.

Estamos transitando el segundo domingo de adviento, y las lecturas nos conducen por el Evangelio de San Lucas. El eje central de la lectura de este domingo es la predicación de Juan el Bautista. El relato en esta oportunidad comienza narrando el contexto temporal en el que ocurren los hechos de la predicación de Juan el Bautista, y del bautismo de Jesús. Lucas de esta manera enmarca el relato intencionalmente en el gran contexto de la historia universal de la Salvación.

Entre las autoridades del pueblo, tanto civiles como religiosas que nombra el evangelista, se encuentran Herodes, Pilato, Anás y Caifás. Con la mención de estos nombres, ya se proyecta desde el principio la sombra de la Cruz que permanecerá en la vida pública de Jesús.

Es Dios mismo quien dirige su mirada, y su voz sobre Juan el Bautista, y lo escoge para que recorra toda la región del Jordán, anunciando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Como esta escrito en el libro del profeta Isaías, al que este mismo relato hace referencia; “Una voz grita en el desierto…”.

Este texto del profeta Isaías (Is. 40, 3-5), describe el retorno de los judíos después del destierro de Babilonia: el Señor avanza a la cabeza de su Pueblo, y lo precede un heraldo, es la figura de Juan el Bautista, para anunciar su paso y para preparar sus caminos.

Recordemos que Juan, es el hijo de Zacarías, y de Isabel prima de la Madre de Jesús. El nacimiento de Juan es de por sí mismo un designio de Dios, y un milagro considerando la vejez de sus padres.

Las prácticas bautismales eran frecuentes, en algunos sectores judíos, pero el bautismo de Juan no tenía valor puramente ritual, sino que suponía y significaba la purificación moral, a la vez que disponía para recibir al Mesías, que iba a bautizar en el Espíritu Santo.

Este texto de Isaías, que pertenece al Antiguo Testamento, nos habla de la intervención salvadora de Dios, que sale de lo inescrutable para juzgar y salvar; a Él hay que abrirle la puerta, prepararle el camino. Con la predicación del Bautismo se hicieron realidad todas estas antiguas palabras de esperanza: se anunciaba algo realmente grande.

Reconstruimos el texto:

  1. ¿Según el relato en que año se contextualizan los hechos?
  2. ¿Cuáles son algunas de las autoridades que se nombran?
  3. ¿A quién dirige su palabra Dios? ¿De quién era hijo este?
  4. ¿Cuál es la región que recorría Juan?  
  5. ¿Qué anuncia Juan el Bautista en su paso por estos lugares?
  6. ¿De qué Profeta es la cita, de este texto?
  7. ¿Cuál es el mensaje central de esta cita?

2.- MEDITACIÓN: ¿Qué me o nos dice Dios en el texto?

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

  1. ¿Comprendo que Dios tiene un “plan de Salvación, que nos incluye a todos? ¿Qué significa para mí la Salvación? ¿Busco a través de mi vida diaria, la salvación?
  2. ¿Entiendo que Cristo volverá al final de los tiempos? ¿Por lo tanto que me dice a mí la frase “preparen el camino del Señor”? ¿Preparo yo este camino, por el que el Señor pasará? ¿Este camino que debo preparar es mi vida, mi familia, mi comunidad… qué otra cosa incluyo?
  3. ¿El anuncio del Evangelio, me invita también a mí a cambiar y arrepentirme?
  4. ¿Vivo como protagonista de esta historia de la Salvación, que Dios pensó desde toda la eternidad? ¿Conozco personas que no conocen, o no son conscientes de pertenecer a este plan de salvación? ¿Esta situación, me lleva a ser testimonio de salvación para los demás? ¿Cómo comunico la salvación de Dios? ¿Lo hago desde la alegría del evangelio?

3.- ORACIÓN: ¿Qué le digo o decimos a Dios?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor. 

Jesucristo, Palabra del Padre,
luz eterna de todo creyente:
ven y escucha la súplica ardiente,
ven, Señor, porque ya se hace tarde.

Cuando el mundo dormía en tinieblas,
en tu amor tú quisiste ayudarlo
y trajiste, viniendo a la tierra,
esa vida que puede salvarlo.

Ya madura la historia en promesas,
sólo anhela tu propio regreso;
si el silencio madura la espera,
el amor no soporta el silencio.

Con María, la Iglesia te aguarda
con anhelos de esposa y madre,
y reúne a sus hijos en vela,
para juntos poder esperarte.

Cuando vengas, Señor, en tu gloria,
que podamos salir a tu encuentro
y a tu lado vivamos por siempre,
dando gracias al Padre en el reino.

Hacemos un momento de silencio y reflexión para responder al Señor.

Añadimos nuestras intenciones de oración y decimos:

Amén.

4.- CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo interiorizo o interiorizamos la Palabra de Dios?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo  del  Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

Repetimos varias veces esta frase del Evangelio para que vaya entrando a nuestro corazón:

«Preparen el camino al Señor»
(Versículo 4)

Y así, vamos pidiéndole al Señor ser testigos de la resurrección para que otros crean.

5.- ACCION: ¿A qué me o nos comprometemos con Dios?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

Si estoy solo, vuelvo a leer detenidamente las lecturas. Voy a realizar alguna obra que transmita La buena noticia de la salvación, algo que pueda hacer por el bien de todos (Puede ser animar a alguna persona que está triste, o a alguien que se sienta sola y anunciarle claramente a Jesús el Cristo) y que demuestre que sí estoy a la espera de la venida de Jesús.

En el grupo, vamos a dialogar sobre las formas que anunciamos la Salvación de Dios y las veces que le ponemos obstáculos para no ser testigos y anunciadores. Como grupo, haremos una actividad pública, que demuestre nuestra fe. Por ejemplo un concierto de música católica, una obra de teatro o algo que nos ayude a ser testigos públicos de nuestra alegría cristiana.

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