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Lectio Divina Dominical III del Tiempo Ordinario Ciclo C

«El Espíritu del Señor está sobre mí»

Hno. José Antonio Chavarría Lagos, frp
Arquidiócesis de Tegucigalpa, Honduras

 

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PRIMERA LECTURA: Nehemías 8, 2-10
SALMO RESPONSORIAL: Salmo 18, 8-15
SEGUNDA LECTURA: 1 Corintios 12, 12-30

Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad
para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BÍBLICOJuan 2, 1-11

1,1: Ya que muchos emprendieron la tarea de relatar los sucesos que nos han acontecido, 1,4: así comprenderás con certeza las enseñanzas que has recibido.

4,14: Impulsado por el Espíritu, Jesús volvió a Galilea, y su fama se extendió por toda la región. 4,15: Enseñaba en sus sinagogas, y era respetado por todos.

4,16: Fue a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre entró un sábado en la sinagoga y se puso en pie para hacer la lectura. 4,17: Le entregaron el libro del profeta Isaías. Lo abrió y encontró el texto que dice:
4,18: El Espíritu del Señor está sobre mí,
   porque él me ha ungido para que dé la Buena Noticia a los pobres;
   me ha enviado a anunciar la libertad a los cautivos
   y la vista a los ciegos,
   para poner en libertad a los oprimidos,
4,19: para proclamar el año de gracia del Señor.
4,20: Lo cerró, se lo entregó al ayudante y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él.
4,21: Él empezó diciéndoles:
—Hoy, en presencia de ustedes, se ha cumplido este pasaje de la Escritura.

BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO

1.- LECTURA: ¿Qué dice el texto?

Estudio Bíblico.

Estamos en el comienzo del tiempo ordinario, apenas iniciando la tercera semana del mismo. Es importante que podamos darnos cuenta que “ordinario” puede ser una palabra que se malentienda. Al leer el Evangelio en clave de fe y de discipulado en este tiempo, debemos tener en cuenta que lo importante es que esta Palabra nos enseña el camino a seguir para vivir de un modo extraordinario en el ordinario de nuestras vidas, a semejanza del modelo que encontramos en la vida pública, ordinaria (del día a día) de nuestro Señor Jesús.

Ahora bien, tratemos de ubicarnos en el contexto de nuestro texto, este primer paso es el ayer de la Palabra.

El texto que se nos presenta para este domingo, forma parte del capítulo cuarto del Evangelio según San Lucas. Del versículo 14 en adelante, el evangelista comienza a narrar la actividad de Jesús en Galilea. Esta actividad brota del “retiro espiritual” que Jesús tuvo en el desierto, movido por el Espíritu Santo, que se nos narra del versículo primero al trece del mismo capítulo cuarto.

Después de superar las tentaciones en el desierto, lleno del Espíritu Santo y movido por el mismo Espíritu Jesús se dirige a Galilea para iniciar su actividad misionera donde ya poseía alguna fama.

En los versículos 14 y 15, Lucas hace una breve descripción sobre quién es Jesús o como era visto en ese momento en Galilea. Denota para Jesús las siguientes características: era famoso, conocido, era considerado un maestro y era respetado por todos.

Luego Lucas sitúa a Jesús en su lugar de nacimiento. Allí le conocían, lo habían visto crecer, sabían quién era su familia, seguramente muchos lo habían visto trabajar junto a su Padre José e incluso cumplir con las leyes judaicas, en otras palabras en ese lugar sabían bien quien era Jesús. Pero Lucas también lo coloca en un lugar muy importante para la comunidad: la sinagoga.

La sinagoga era el lugar reservado para la reunión y el culto público de los judíos. Quien presidía la reunión podía invitar a cualquier varón adulto, judío, a leer en voz alta un pasaje de la escritura y explicarlo. Que es precisamente lo que en este texto sucede con Jesús.

Se le entrega el pasaje del profeta Isaías, donde se hace énfasis en algunos versos  que forman parte de los poemas referentes al Siervo del Señor. Estos poemas comienzan en el cap. 42 del libro de Isaías donde se describe al Siervo como un profeta elegido y llamado por el Señor, colmado de su Espíritu y enviado a cumplir una misión en beneficio no sólo de Israel, sino de todas las naciones. Para llevar a cabo su misión, debe afrontar muchos padecimientos, pero el Señor lo sostiene con su poder y al final lo eleva a una dignidad tal que provoca admiración de reyes y naciones. (Sería de gran ayuda para la comprensión de este texto que te puedas tomar un tiempo para leer un poco más sobre los poemas del Siervo del Señor en el libro del profeta Isaías).

Al terminar la lectura del pasaje de la escritura, Lucas nos presenta una imagen con algunos elementos muy interesantes: tenían los ojos fijos en Él; es una referencia de espera, la asamblea está a la expectativa de lo que va a decir Jesús sobre la escritura, que exhortación se hará a la luz del texto. Pero las palabras de Jesús que aparecen inmediatamente estremecen de modo positivo a algunos, aunque quizás no a todos, cuando dice: Hoy, en presencia de ustedes, se ha cumplido este pasaje de la Escritura.

De este modo Jesús declara que la profecía del Siervo del Señor se cumplía en su persona y que Él era ese enviado de Dios para la salvación del pueblo de Israel.  

Reconstruimos el texto:

  1. ¿Por quién estaba impulsado Jesús y a donde volvió?
  2. ¿Qué fue lo que se extendió de Jesús?, ¿Dónde enseñaba?, ¿Qué sentían todos por él?
  3. ¿Dónde fue criado Jesús?, ¿Cuál era su costumbre?
  4. ¿Qué le entregaron?
  5. ¿Qué hizo al terminar de leer?
  6. ¿Qué sucedía con los que estaban en la sinagoga?
  7. ¿Qué empezó diciéndoles?

2.- MEDITACIÓN: ¿Qué me o nos dice Dios en el texto?

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

En el texto de esta semana, Jesús aparece como el Siervo del Señor, como el ungido por el Espíritu de Dios, anunciador de la libertad, el enviado a los pobres y a los ciegos. Te invito hermano cristonauta a que meditemos este texto en clave discipular y nos preguntemos sobre nuestra misión como bautizados, ungidos por el Espíritu del Señor y enviados a una misión:

  1. ¿De qué modo estoy viviendo la misión que me corresponde en la Iglesia?
  2. ¿Qué acciones concretas estoy haciendo en favor de los pobres?
  3. ¿De qué forma colaboro para anunciar la Buena Nueva a todos los que están cerca de mí?
  4. Hay muchos y muchas que hoy están ciegos, no encuentran el camino correcto, ¿qué hago como ungido del Señor para ayudar a estas personas a enderezar su camino?
  5. Como discípulo, ¿Tengo la mirada puesta en Jesús esperando su enseñanza, para acogerla y ponerla en práctica?

3.- ORACIÓN: ¿Qué le digo o decimos a Dios?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor. 

Señor Jesús, sabemos que Tú eres el Hijo de Dios, el Ungido, el Elegido, el Enviado para rescatar a toda la humanidad, y te queremos dar las gracias por habernos salvado.
Te pedimos perdón por que a veces no respondemos con generosidad ante la llamada que nos haces para seguir anunciando la libertad, trabajar en favor de los pobres y devolver la vista a los ciegos.
Danos tu Gracia y fortaleza para seguir trabajando por aquellos que aún no han sido liberados de la esclavitud del pecado.
Y ayúdanos a mantener fijos los ojos en ti, y así no desviar la mirada a las cosas pasajeras de este mundo.

– AMÉN –

Hacemos un momento de silencio y reflexión para responder al Señor. Hoy damos gracias por su resurrección y porque nos llena de alegría.  Añadimos nuestras intenciones de oración.

4.- CONTEMPLACIÓN: ¿Como interiorizo o interiorizamos la Palabra de Dios?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo  del  Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

Repetimos varias veces esta frase del Evangelio para que vaya entrando a nuestro corazón:

«El Espíritu del Señor está sobre mí»
(Versículo 18)

Y así, vamos pidiéndole al Señor ser testigos de la resurrección para que otros crean.

5.- ACCION: ¿A qué me o nos comprometemos con Dios?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

Si estoy solo, te invitamos a tener un momento de oración delante de Jesús sacramentado. Lleva la Sagrada Escritura y escoge un pasaje, realiza la lectio divina, y mantén los ojos fijos en Jesús escuchando su mensaje.

En el grupo, pueden poner como actividad que cada uno de sus miembros invite a una persona nueva a la reunión de grupo con el objetivo de seguir anunciando la libertad a aquellos que aún están esclavizados por las ataduras del pecado.

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