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Lectio Divina Dominical IV de Pascua Ciclo B

«Yo soy el buen pastor: conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí»

Hno. Ricardo Grzona, frp

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PRIMERA LECTURA: Hechos 4, 8-12
SALMO RESPONSORIAL: Salmo 117
SEGUNDA LECTURA: 1 Juan 3, 1-2

Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BÍBLICO: Juan 10, 11-18

10,11: Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. 10,12: El asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, escapa abandonando las ovejas, y el lobo las arrebata y dispersa. 10,13: Como es asalariado no le importan las ovejas.
  10,14: Yo soy el buen pastor: conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, 10,15: como el Padre me conoce y yo conozco al Padre; y doy la vida por las ovejas.
  10,16: Tengo otras ovejas que no pertenecen a este corral; a ésas tengo que guiarlas para que escuchen mi voz y se forme un solo rebaño con un solo pastor.
  10,17: Por eso me ama el Padre, porque doy la vida, para después recobrarla. 10,18: Nadie me la quita, yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y para después recobrarla. Éste es el encargo que he recibido del Padre. 

BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO

1.- LECTURA: ¿Qué dice el texto?

Estudio Bíblico.

Este domingo es conocido por dedicarlo a Jesús, el Buen Pastor. Esta primera parte del capítulo 10 del Evangelio según San Juan está dedicada a una parábola dirigida a los fariseos que están cegados con su poder, y posiblemente no entienden que se las dirige a ellos. En los primeros diez versículos, Jesús propone una imagen conocida en el mundo en que vive: el cuidado de las ovejas. Y para esto es importante recordar que uno de las principales actividades económicas es la de los pastores. Pues la oveja ofrece su lana para abrigarse, su leche para tomar y los derivados lácteos como queso y cuajada, y también su carne. La oveja se adapta a los territorios y el clima de Israel, pero es un animal muy vulnerable, al ser tan dócil es presa de lobos y también de ladrones. Por esta razón, la atención que hay que brindarles es permanente. Todas deben estar resguardadas en un redil o corral que puede estar hecho de murallas de piedras generalmente. Hay una puerta por la que el pastor o dueño de las ovejas las va sacando una por una y a veces hasta por su nombre. La voz del pastor es el signo que las guía, ya que éste las lleva a pastar cerca de los arroyos y las ovejas luego de pasar el día, vuelven con el pastor que las cuenta una por una para que entre por la única puerta que tiene este corral.

Jesús se valió de esta imagen que todos conocen y que San Juan relata tan hermosamente. Sería bueno que para entender esta segunda parte del relato también puedas leer la primera. Allí verás lo que Jesús dice sobre la puerta del redil, el ladrón que entra para robar, la voz del pastor que las lleva a lugares seguros. La puerta que hay que pasar es Jesús mismo, allí está la salvación.

En esta segunda parte que hoy leemos, Jesús comienza diciendo “yo soy el buen pastor”. Y la aclaración es que él es el único bueno. Que otros son farsantes y mentirosos y que no quieren a las ovejas. En las traducciones se menciona al “asalariado” que para entender es un trabajador al que se le paga poco y tiene poco interés en su trabajo, por eso no le interesan las ovejas, porque él no es el pastor ni el amo de los animales. Entonces cuando ve algún peligro, abandona a las ovejas. Esto es un reclamo directo a los fariseos que se dicen estar atendiendo al pueblo, pero en verdad se han aprovechado de él. 

El profeta  Ezequiel en el capítulo 34 dice que Dios es el pastor de su pueblo y debía darles un pastor definitivo. Cuando Jesús dice que Él es el “buen pastor” está declarando que es el Mesías.

Jesús como buen pastor conoce a sus ovejas y éstas lo conocen a Él. Aquí debemos recordar que la palabra conocer en la Biblia no es una actividad puramente intelectual, como pensaríamos nosotros. Conocer para Jesús es también la “experiencia” de un encuentro y de una vivencia que llega al amor. Es el conocer en la intimidad, comparado casi con el matrimonio donde es de tal forma que marido conoce a su esposa y es conocido por ella, que son los dos “una sola carne”.  Ese mismo conocer es como el Padre conoce a Jesús y Él conoce al Padre. Así Jesús nos conoce y nos une íntimamente a su misterio.

Jesús añade que Él da su vida por sus ovejas. Es importante destacar el “posesivo” que usa Jesús cuando se refiere a “sus” ovejas. Y que entrega su vida por el rescate de estas. Es lo que hemos celebrado en la Pascua, la entrega que Jesús mismo hace en favor nuestro, que somos como sus ovejas.

Pero también indica que tiene otras ovejas que no son de ese rebaño, es decir habla de la humanidad completa, no sólo del Pueblo de Israel. A todas Jesús debe conducir, es decir llevar a un solo rebaño, que es la vida eterna. Pero para eso, Él debe entregarse voluntariamente a la Pasión salvadora, para luego resucitar recobrando su vida en rescate por su rebaño. A veces esta terminología no es tan fácil entenderla, pero el rescate se daba cuando alguien caía prisionero y venía alguien y pagaba un rescate por la vida del prisionero. Es una gran síntesis de la historia de la humanidad pecadora, que es rescatada, recobrada por quien tiene vida en sí mismo, que es Dios encarnado. 

Reconstruimos el texto:

  1. ¿Cómo comienza este relato?
  2. ¿A quién le dirige estas palabras principalmente Jesús?
  3. ¿Qué quiere decir que el buen pastor da su vida por sus ovejas?
  4. ¿Por qué el empleado mal pagado huye cuando viene el lobo?
  5. ¿Cuál es el significado del texto que Jesús “conoce” a sus ovejas?
  6. ¿A qué se refiere con que hay otras ovejas que no son de ese rebaño?
  7. Cuándo dice Jesús que habrá un solo rebaño y un solo pastor, ¿Qué está expresando?
  8. Qué significa que nadie le quita la vida sino que Él la entrega para después recobrarla?

2.- MEDITACIÓN: ¿Qué me o nos dice Dios en el texto?

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

  1. Si tuviera que hacer una comparación con mi estilo y docilidad ¿Puedo decir con certeza que Jesús es el Buen Pastor de mi vida y que yo me dejo guiar por Él?
  2. ¿Reconozco la voz de Jesús en medio de tantas voces en el mundo que me proponen la felicidad?
  3. ¿Cómo distingo esta voz de Jesús en medio de todas las ofertas que recibo, que son de los asaltantes?
  4. ¿Entiendo que Jesús me conoce íntimamente? ¿Abro mi corazón a la experiencia con Jesús?
  5. ¿Cómo colaboro con la misión del Señor de buscar otras ovejas para su rebaño? Hoy en día, unas tres cuartas parte de la Población del mundo no conoce a Cristo ¿Me mueve esta cifra para ser su compañero en la misión de evangelizar?
  6. ¿Soy agradecido con el Señor que entregó su vida por salvarme?

3.- ORACIÓN: ¿Qué le digo o decimos a Dios?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor.

Vamos a tomar el texto del salmo 23, lo hacemos propio, nuestro, como si fuera la primera vez que lo dijéramos:

23,1: El Señor es mi pastor, nada me falta.
23,2: En verdes praderas me hace reposar,
me conduce a fuentes tranquilas
23,3: y recrea mis fuerzas.
Me guía el sendero adecuado
haciendo gala su oficio.
23,4: Aunque camine por lúgubres cañadas,
ningún mal temeré, porque tú vas conmigo;
tu vara y tu bastón me defienden.
23,5: Preparas ante mí una mesa
en presencia de mis enemigos;
Me unges con perfume la cabeza,
y mi copa rebosa.
23,6: ¡La bondad y el amor me escoltan
todos los días de mi vida!
Y habitaré en la casa del Señor
a lo largo de mis días.

Hacemos un momento de silencio y reflexión para responder al Señor.

Añadimos nuestras intenciones de oración.

Amén.

4.- CONTEMPLACIÓN: ¿Como interiorizo o interiorizamos la Palabra de Dios?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo del Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

«Yo soy el buen pastor: conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí»
(Versículos 14)

Y así, vamos pidiéndole al Señor ser testigos de la resurrección para que otros crean.

5.- ACCION: ¿A qué me o nos comprometemos con Dios?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

En lo personal, vuelvo a leer detenidamente las lecturas. Voy a realizar una acción que demuestre que Jesús es mi buen Pastor. Algo que tenga que ver con el cuidado de los más pequeños y necesitados.

Con tu grupo, te invito a que presenten al Señor una conversión grupal, nada de favoritismos. Vamos a decidirnos por una obra de caridad en grupo y buscaremos a aquellas ovejas que están en la “periferia existencial” para llevarlas al Señor, pueden ser grupos desorientados de personas, hasta universitarios que aún no practican la fe cristiana.

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