Lectio Divina
Lunes 12 de octubre de 2026
Lunes XXVIII Semana Tiempo Ordinario
Roberto Ponzada de Panamá ✍🏻🇵🇦
Invocación al Espíritu Santo
Espíritu Santo, inspírame siempre lo que debo pensar, lo que debo decir, cómo debo decirlo, lo que debo callar, cómo debo actuar, lo que debo hacer, para gloria de Dios, bien de las almas y mi propia Santificación.
Evangelio Según San Lucas 11, 29-32
29 En aquel tiempo, como las multitudes se apiñaban alrededor de Jesús, él comenzó a decir: “Esta generación es una generación malvada. Pide una señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás.
30 Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
31 La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón; y aquí hay alguien que es más que Salomón.
32 Los habitantes de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay alguien que es más que Jonás”.
Palabra del Señor.
Lectura
¿Qué dice el texto?
Jesús advierte a la multitud que se aglomera buscando señales milagrosas, llamándolos generación malvada por su falta de fe. Les recuerda que los ninivitas se convirtieron al escuchar a Jonás, y que la reina del Sur viajó desde lejos para escuchar a Salomón. Con esto, Jesús les hace ver su dureza de corazón, pues teniendo frente a ellos a alguien mucho más grande que Jonás y que Salomón, se niegan a escuchar y convertirse.
Meditación
¿Qué me dice el texto?
El Evangelio de hoy nos confronta con una actitud muy común: nuestra constante exigencia de señales para poder creer. Jesús nos advierte sobre esto y nos recuerda que en Él tenemos a alguien «más grande que Jonás y que Salomón»; aquel ante quien el mismo Juan el Bautista se sentía indigno de desatarle las sandalias. Al meditar en su grandeza, surge una pregunta clara: ¿qué estoy esperando para convertirme verdaderamente y proclamar el Evangelio?
Oración
¿Qué le respondo al Señor?
Señor, perdóname por las veces que exijo señales para creer.
Derrama tu infinita misericordia sobre aquellos que aún no creen, no te aman y no te adoran, para que al convertirse puedan gozar un día del gran banquete eterno al que nos invitas.
Te pido de manera muy especial por mi país, Panamá, y por todos los lugares afectados por desastres naturales; que la Santísima Trinidad sea nuestra fuerza, nuestro consuelo y nuestro refugio en estos tiempos de prueba.
Contemplación
¿Cómo lo interiorizo?
Reflexiono sobre mi propia fe diaria: ¿Sigo exigiendo señales o reconozco a Jesús vivo en su Palabra, en la Eucaristía y en mis hermanos? ¿Me abandono realmente en la Santísima Trinidad ante las dificultades y desastres que enfrentamos? ¿Siento compasión y ofrezco mis oraciones por aquellos que aún viven alejados del amor de Dios?
Acción
¿A qué me comprometo?
A alimentar mi fe sin pedir señales, acercándome más a su Palabra y acompañando a Jesús en la adoración eucarística de los jueves. También me comprometo a ofrecer mis oraciones y un acto concreto de solidaridad por las comunidades afectadas por el sismo en Panamá, pidiendo incansablemente por la conversión de quienes aún no creen ni aman al Señor.
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