Evangelio del día – Lectio Divina Lucas 5, 12-16

LECTIO DIVINA
VIERNES 09 DE ENERO DE 2026
Viernes después de la Epifanía del Señor Ciclo A
Por Osmarilys Sulbarán de Venezuela ✍🏻🇻🇪

🕊️ Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu de Verdad,
y susurra a mi alma esa fe confiada que dice: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”.
Ayúdame a aceptar la voluntad del Padre con esperanza,
sabiendo que su amor siempre busca mi bien y mi libertad.
Amén.

📖 Lectura del Evangelio según San Lucas 5, 12-16

12 Jesús estuvo una vez en una de las ciudades donde había un hombre cubierto de lepra. Cuando vio a Jesús, el leproso se arrodilló ante Él, apoyó la cara en el suelo y le rogó diciendo: “Señor, si quieres puedes curarme”.
13 Jesús, entonces, extendió la mano, lo tocó diciendo: “Sí, quiero. Estas curado”. La lepra desapareció de él inmediatamente. 14 Entonces Jesús le ordenó que no se lo dijera a nadie, diciéndole: “Ve, muéstrate al sacerdote y da una ofrenda por tu purificación según lo mandó Moisés para que les sirva de testimonio para ellos”.
15 Pero su fama se extendía aún más, y muchas personas venían a escucharlo y ser sanadas de sus enfermedades. 16 Pero Jesús se retiraba a lugares desiertos y oraba.

Palabra del Señor.

📖 Lectura – ¿Qué dice el texto?

Al ver a Jesús, se postró ante él y le rogó: «Señor, si quieres, puedes purificarme». Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Lo quiero, queda purificado».

🙇🏻‍♀️ Meditación – ¿Qué me dice Dios por medio de este texto?

El Evangelio de san Lucas nos relata un encuentro profundo y transformador. Mientras Jesús recorría una ciudad, un hombre afectado por la lepra se postró ante Él y le suplicó con humildad: “Señor, si quieres, puede limpiarme”. La respuesta de Jesús fue inmediata, rotunda y llena de compasión: “¡Quiero: queda limpio!”
Esta respuesta impresiona porque va mucho más allá de la curación física, pues desafía las normas y preceptos sociales y religiosas de la época. En aquel tiempo, la lepra no era solo una enfermedad; conllevaba una exclusión total. Se consideraba un castigo divino, un símbolo de pecado que marginaba a la persona de la sociedad y de la comunidad religiosa. Si una persona sana tocaba a un leproso, automáticamente quedaba impura, separada de la presencia de Dios y de la comunidad.
En cuanto a la súplica del leproso revela una fe inmensa. Al decir «si quieres», reconoce la autoridad divina de Jesús y su omnipotencia, aceptando al mismo tiempo Su voluntad de la forma más humilde y confiada. Recibiendo una a respuesta de Jesús, colmada de amor y misericordia infinita. Al extender su mano y tocarlo, lo purifica Jesús rompiendo deliberadamente los tabúes religiosos.
Jesús no solo sana el cuerpo del hombre, sino que también restaura su dignidad y lo reintegra plenamente a la comunión. Nos enseña que su amor no excluye a nadie y que Su misericordia es más poderosa que cualquier estigma o barrera humana.
Hoy en día, aunque la enfermedad está controlada, persisten lepras sociales: la soledad no deseada, la indiferencia ante los migrantes o el estigma hacia quienes padecen distintas enfermedades. Al igual que en tiempos de Jesús, la sociedad tiende a «apartar» lo que le resulta incómodo o «impuro”.
La invitación es a convertirnos en esa «mano extendida» que no teme romper prejuicios ni barreras sociales. Estamos llamados a transformar la exclusión en acogida y el estigma en dignidad, demostrando con hechos que la misericordia siempre es más fuerte que la indiferencia.

  1. ¿Cuáles son las «lepras» modernas que nos llevan a excluir a otros hoy?
  2. Cómo podemos seguir el gesto de Jesús de «tocar» y acercarnos para restaurar su dignidad?
  3. Cómo esta nuestra confianza en la voluntad de Dios?
  4. Al igual que el leproso dijo «si quieres, puedes», ¿somos capaces de presentar nuestras necesidades ante Dios con la humildad de aceptar su voluntad?

🙏🏻 Oración – ¿Cómo respondo a Jesús?

Con estas ideas contéstale a Dios en Oración:
Señor, hoy me acerco a ti con la misma humildad que aquel leproso. Sabes que hay áreas en mi vida que necesitan ser sanadas y purificadas. No te pido que hagas mi voluntad, sino que me abandono a la tuya: si Tú quieres, puedes limpiarme. Toca mi corazón con tu misericordia para que yo también aprenda a amar y a perdonar como Tú lo haces.

Amén.

✨ Contemplación – ¿Cómo interiorizo la Palabra de Dios?

Quédate con una idea especial (Contemplación) dale vueltas a esa idea.
“Señor, si quieres puedes curarme”.

🏃🏻‍♀️Acción – ¿A qué me comprometo con Dios?

Proponte una meta para creerle a Dios y demostrar tu cambio
Me comprometo a tener un gesto de cercanía física o presencia real con una persona excluida.

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