Lectio Divina
Martes, 3 de febrero de 2026
Martes IV Semana Tiempo Ordinario Ciclo A
Elton Usquiano de Perú ✍🏻🇵🇪
0️⃣ ⃣ Oración al Espíritu Santo:
Ven, Espíritu Santo, ilumina nuestra mente y nuestro corazón. Danos tu luz para comprender la Palabra, tu fuerza para vivirla, y tu paz para confiar en Jesús en medio de nuestras dificultades. Haz que esta lectura nos acerque más al Señor y que su voz resuene en lo profundo de nuestro ser.
Amén.
1️⃣ ️⃣ Lectura Bíblica: San Marcos 5, 21-43
Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, y mucha gente vino a su encuentro, reuniéndose a su alrededor, así que Él se quedó junto a la orilla. Entonces uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, vino y viendo a Jesús, se postró a sus pies. Le rogaba insistentemente: “Mi hijita se está muriendo! ¡Ven conmigo y pon tus manos sobre ella para que se sane y viva!”. Jesús fue con él y una gran multitud lo seguía y lo apretujaba por todos lados. Pero una mujer que había estado sangrando durante doce años estaba entre la multitud. Ella había gastado todo lo que tenía, tratándose con muchos médicos y esto la hacía sufrir mucho ya que en vez de mejorar, se había empeorado cada vez más. Cuando escuchó hablar de Jesús, vino entre en la multitud y, alcanzándolo por detrás, le tocó su manto, porque pensaba: “Si solo toco su manto, seré salvada”. De inmediato dejó de sangrar, y se dio cuenta en su cuerpo que había sido sanada de la enfermedad. De repente Jesús, dándose cuenta qué poder había salido de Él, se volvió hacia la multitud y preguntaba: “¿Quién tocó mi ropa?” Los discípulos le decían: “Ves cómo estas personas te aprietan por todos lados y todavía preguntas: ¿Quién me ha tocado? Pero Él siguió mirando a su alrededor para ver quién lo había hecho. Entonces la mujer, sabiendo lo que le había sucedido, se arrojó a sus pies, temblando de miedo, y lo contó todo. Jesús le dijo: “Hija, tu fe te ha sanado. Ve en paz; eres libre de tu sufrimiento”. Jesús todavía estaba hablando, cuando vinieron algunos sirvientes de la casa de Jairo, jefe de la sinagoga, para decirle: “Tu hija murió. No molestes más al Maestro”. Pero Jesús, después de haber escuchado la noticia, le dijo al jefe de la sinagoga: “No tengas miedo, solo ten fe”. Jesús no permitió que nadie fuera con Él, solo Pedro, Santiago (llamado Jacobo) y Juan, el hermano de Santiago. 38 Cuando entraron a la casa del jefe de la sinagoga, Jesús encontró desorden allí, con todos los que estaban llorando y gritando. Entrando les dijo: “¿Por qué tanto llanto y tanto desorden? La niña no murió, ella está durmiendo”. Entonces comenzaron a burlarse de Él, pero Jesús echando todos afuera, tomó al padre de la niña, la madre y los que estaban con Él, y entró donde estaba la niña. Tomándola de la mano, le dijo: “Talitá kum!”. Esto significa “Chiquilla, te digo: ¡Levántate!”. Al instante, la niña, que tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar y todos estaban muy asombrados. Entonces les ordenó estrictamente que no contaran esto, y les dijo que le dieran de comer a la niña.
Palabra del Señor.
Lectura – ¿Qué dice el texto?
Jesús es buscado por Jairo, jefe de la sinagoga, que le pide ayuda porque su hija está muriendo. En el camino, una mujer enferma desde hace doce años toca el manto de Jesús y queda sanada por su fe. Jesús la reconoce y le dice: “Hija, tu fe te ha sanado”. Luego llegan noticias de que la hija de Jairo ha muerto, pero Jesús le pide que tenga fe. En la casa, a pesar de las burlas, Jesús toma a la niña de la mano y le dice: “Talitá kum”, y ella se levanta. Dos milagros se entrelazan: la curación de la mujer y la resurrección de la niña, mostrando el poder de la fe y la vida que Jesús trae.
2️⃣ Meditación – ¿Qué me dice Dios?
El Señor nos enseña que la fe abre la puerta a la vida y a la sanación. La mujer enferma nos muestra que basta un gesto humilde y confiado para recibir la gracia. Jairo nos enseña que, incluso ante la desesperanza y la muerte, debemos escuchar la voz de Jesús: “No tengas miedo, solo ten fe”. Dios nos invita a confiar en Él más allá de las circunstancias, porque su poder transforma el sufrimiento en paz y la muerte en vida. El mensaje es claro: Jesús es la fuente de vida, y quien se acerca a Él con fe recibe esperanza y renovación.
3️⃣ Oración – ¿Qué le digo a Jesús?
Señor Jesús, aumenta mi fe. Ayúdame a confiar en ti cuando todo parece perdido, cuando la enfermedad, el dolor o la tristeza me rodean. Que nunca me falte la certeza de que tu presencia trae vida y esperanza. Tócanos con tu mano y levántanos, como levantaste a la hija de Jairo. Amén.
4️⃣ Contemplación – ¿Qué frase me queda en el corazón?
La frase para guardar en el corazón: “No tengas miedo, solo ten fe” (Marcos 5, 36). En silencio, dejamos que esta frase se repita dentro de nosotros, como un eco que nos da paz y confianza.
5️⃣ Acción – ¿A qué me comprometo?
Después de escuchar y meditar este texto, nos comprometemos a:
•Confiar más en Dios en las dificultades, repitiendo en el corazón: “No tengas miedo, solo ten fe”.
•Acompañar a quienes sufren, siendo portadores de esperanza y consuelo.
•Orar con fe por los enfermos y necesitados, creyendo que Jesús sigue sanando y levantando.
•Vivir con gratitud, reconociendo que cada día es un regalo de Dios.
•Dar testimonio de esperanza, mostrando con nuestras palabras y acciones que Jesús es vida y victoria sobre la muerte.
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