Evangelio del día – Lectio Divina Mateo 7, 21-29

Lectio Divina
Jueves 25 de Junio de 2026
Jueves XII Semana Tiempo Ordinario
Carolina Tagual desdes Guatemala✍🏻🇬🇹

Oración Inicial

Señor Jesús, hoy me acerco a tu Palabra con el deseo sincero de escuchar tu voz y dejar que transforme mi vida. Tú conoces mi corazón, mis luchas, mis fortalezas y mis debilidades.

Ayúdame a no quedarme solamente en palabras o buenas intenciones, sino a vivir verdaderamente tu voluntad. Enséñame a construir mi vida sobre la roca firme de tu amor, para que ninguna dificultad, prueba o tormenta pueda apartarme de ti.

Abre mis ojos para reconocer aquello que debo cambiar, fortalece mi fe para permanecer firme en tu camino y dame la valentía de poner en práctica todo lo que hoy me enseñes.

Que cada decisión, pensamiento y acción de este día me acerquen más a ti y me ayuden a edificar una vida que te agrade.

Amén.

1 – Lectura Evangelio según san Mateo 7, 21-29

«No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo.

Muchos me dirán aquel día: ‘Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu nombre? ¿No expulsamos demonios en tu nombre? ¿No hicimos muchos milagros en tu nombre?’.

Entonces yo les declararé: ‘Nunca los conocí. Aléjense de mí, ustedes que obran el mal’.

Por eso, todo el que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a un hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos y golpearon la casa, pero no se derrumbó porque estaba cimentada sobre roca.

En cambio, el que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a un hombre insensato que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos y golpearon la casa, y esta se derrumbó. Y grande fue su ruina.

Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.»

¿Qué dice el texto?

Este pasaje se encuentra al final del Sermón del Monte. Después de enseñar sobre las bienaventuranzas, la oración, el amor al prójimo y la confianza en Dios, Jesús concluye con una llamada firme a vivir de manera coherente todo lo que ha enseñado.

El texto puede dividirse en tres enseñanzas fundamentales.

La primera enseñanza es la diferencia entre decir y hacer. Jesús afirma que no basta con llamarlo «Señor» ni realizar acciones externas que parezcan religiosas. Lo verdaderamente importante es cumplir la voluntad del Padre. La fe auténtica no se mide solamente por las palabras o las apariencias, sino por una vida transformada que busca obedecer a Dios en cada situación.

La segunda enseñanza es el ejemplo de los dos constructores. Jesús compara a quien escucha su palabra y la pone en práctica con un hombre prudente que construye su casa sobre roca. Cuando llegan las tormentas, la casa permanece firme porque tiene un fundamento sólido. En cambio, quien escucha pero no vive lo que ha aprendido se parece a quien construye sobre arena. A simple vista la casa puede parecer igual, pero cuando llegan las dificultades queda en evidencia la fragilidad de sus cimientos.

La tercera enseñanza es la autoridad de Jesús. Al finalizar el discurso, la multitud queda admirada porque Jesús no habla como los maestros de la ley de su tiempo. Sus palabras poseen una autoridad especial porque provienen de quien conoce plenamente el corazón de Dios y viene a revelar el camino verdadero hacia la salvación.

En conjunto, Jesús nos enseña que la verdadera fe exige coherencia entre lo que creemos y lo que vivimos, que nuestra vida debe estar cimentada en su palabra y que solo siguiendo su enseñanza encontraremos una base firme para enfrentar cualquier dificultad.

2 – Meditación. ¿Qué me dice a mí el texto?

Este evangelio me invita a examinar la autenticidad de mi vida cristiana.

Jesús me recuerda que no basta con llamarme creyente ni participar en actividades religiosas si mi vida no refleja verdaderamente la voluntad de Dios.

Por ello puedo preguntarme:

¿Mi relación con Dios se limita a palabras y prácticas externas o realmente busco hacer su voluntad cada día?

¿Existe coherencia entre lo que digo creer y la manera en que vivo?

¿Hay aspectos de mi vida que necesitan una conversión más profunda?

Luego Jesús me presenta la imagen de la casa construida sobre roca.

Todos atravesamos momentos de dificultad, pruebas, sufrimientos y decisiones importantes. En esos momentos se revela cuál es el verdadero fundamento de nuestra vida.

Por ello puedo preguntarme:

¿Sobre qué estoy construyendo mi vida?

¿Mi seguridad está puesta en Dios o solamente en mis propias fuerzas, bienes o proyectos?

Cuando llegan las dificultades, ¿permanezco firme en la fe o fácilmente me derrumbo?

La imagen de la roca también me invita a valorar la importancia de poner en práctica la Palabra de Dios.

No basta con escuchar el Evangelio; es necesario vivirlo.

Por ello puedo reflexionar:

¿Qué enseñanza de Jesús necesito poner en práctica con mayor decisión?

¿Qué cambios concretos me está pidiendo hoy el Señor?

¿Estoy construyendo una vida sólida que pueda resistir las tormentas espirituales?

Finalmente podemos preguntarnos:

Si hoy llegara delante del Señor, ¿podría presentarle una vida edificada sobre la roca de su voluntad o descubriría que he construido sobre arenas pasajeras?

3 – Oración. ¿Qué le respondo yo a Dios?

Señor Jesús, hoy me invitas a mirar el fundamento sobre el cual estoy construyendo mi vida. Muchas veces escucho tu palabra, pero me cuesta llevarla a la práctica. Muchas veces digo que creo en ti, pero no siempre vivo de acuerdo con lo que enseñas.

Te pido que fortalezcas mi fe para que no se quede solamente en palabras. Ayúdame a buscar siempre la voluntad del Padre y a construir cada día sobre la roca firme de tu Evangelio.

Cuando lleguen las tormentas de la vida, sostén mi corazón. Cuando aparezcan las dudas, ilumina mi camino. Cuando sea tentado a elegir caminos fáciles, dame la fuerza para permanecer fiel a ti.

Quiero que toda mi vida esté cimentada en tu amor, porque sé que solo tú eres la roca que nunca falla.

Te amo, Señor. Amén.

4 – Contemplación

Contemplemos en la intimidad de nuestro corazón, en nuestro lugar secreto donde solo Dios nos conoce, las palabras de Jesús:

«Todo el que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a un hombre prudente que edificó su casa sobre roca.»

5 – Acción

Durante este día identifiquemos una enseñanza concreta de Jesús que conocemos pero que aún nos cuesta vivir plenamente. Puede ser el perdón, la paciencia, la honestidad, la oración constante o el servicio a los demás.

Hoy demos un paso concreto para poner en práctica esa enseñanza. Así estaremos construyendo nuestra vida sobre la roca firme de Cristo y fortaleciendo los cimientos que nos sostendrán en cualquier circunstancia.

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