Evangelio del día – Lectio Divina Marcos 3, 1-6

Lectio Divina
Miercoles 21 de Enero de 2026
Miércoles II Semana Tiempo Ordinario
Diacono Santiago Molina desde Argentina ✍🏻🇦🇷

INVOCACION al ESPIRITU SANTO

En ti, Santo Espíritu, somos capaces de llegar a lo más alto de lo que significa ser humanos.
Hoy contamos contigo para que nos guíes en esta Lectura del Evangelio de San Marcos.
Te pedimos que – aunque sea por un tiempito – nos lleves a esa altura, porque como dijo San Irineo de Lyon: “la gloria de Dios es un ser humano plenamente vivo”.
Llena nuestro corazón, nuestra mente, nuestro ser con tu sabiduría para poder tener una chispita de la transfiguración que nos aguarda a cada uno de nosotros en Jesucristo, nuestro Señor.
Amen.

TEXTO BIBLICO:

Evangelio según San Marcos 3, 1-6

1 Jesús entró de nuevo a la sinagoga y había allí un hombre que tenía una mano paralizada.
2 También había en la sinagoga algunas personas que vigilaban a Jesús de cerca para ver si curaba a alguien en el día de reposo (sábado) y acusarlo.
3 Entonces Jesús le dijo al hombre que tenía la mano paralizada: “Ven aquí al medio”.
4 Y les dijo a ellos: “¿Qué está permitido en sábado? ¿Hacer lo bueno o lo malo? ¿Salvar a alguien de la muerte o dejarlo morir? Pero ellos no contestaron.
5 Entonces Jesús, mirándolos enojado y con tristeza por su terquedad, le dice al hombre: “extiende tu mano”. El hombre extendió la mano y fue curada.
6 Luego los fariseos se fueron, y junto con la gente del grupo de Herodes comenzaron a hacer planes para matar a Jesús.
Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús

LECTURA: ¿Qué dice el texto?

Jesús entra en la Sinagoga, casi con seguridad es la Sinagoga de Cafarnaún, pueblo donde se había radicado ya hacia el inicio de su misión. Era día sábado, día sagrado de reposo. Tengamos en cuenta que, en los versículos anteriores a este texto, él se había declarado dueño del sábado. Cosa muy controversial en ese momento.
En la sinagoga se encuentra no solo con un hombre que tenía la mano paralizada, pero también con personas que lo estaban vigilando.
Sabiendo la circunstancia y con quiénes se estaba enfrentando, llama al hombre y le dice que vaya al “medio”, o sea, al centro de atención de todos.
Él bien sabía sobre la motivación de los que lo vigilaban y “mirándolos enojado y con tristeza por su terquedad”, cura al hombre después de preguntarles a todos si está bien hacer algo bueno durante el sábado.
Ellos no le contestan, pero sin medir las consecuencias (aunque bien sabía cuáles serían) lo sana igual.
Los fariseos – quienes eran hombres preparados y muy apreciados por el pueblo por su sabiduría y observancia de las leyes judías – son los que lo vigilaban a Jesús.
Después del evento en la sinagoga, salen, junto con la “gente del grupo de Herodes” y comienzan a planear la captura y muerte de Jesús.
También es bueno tener en cuenta que la “gente del grupo de Herodes” eran enemigos de los fariseos, pero que Jesús era su “enemigo en común”, y se asociaron con ellos por su orgullo.
A fin de cuentas, Jesús les estaba quitando ese aprecio de la gente. Era peligroso.

MEDITACIÓN: ¿Qué me (o nos) dice el texto?

Nos hace meditar sobre lo que nos paraliza.
¿Quiénes eran los verdaderos paralizados, el hombre con la mano paralizada o los fariseos?
¿Hay diferencia entre la parálisis física y la parálisis mental, o espiritual?
¿Cuál es mi parálisis?
La mano es esencial para poder trabajar (especialmente en esa época donde no existía tecnología que pudiera compensar la parálisis). ¿En qué me parezco a los fariseos y herodianos?
¿Procuro arrestar y condenar a Jesús a muerte? ¿Especialmente cuando alguien amenaza mi control y poder sobre otros (empleados, alumnos, hijos, amigos, feligreses, etc.)?
¿Dejo que el Señor cure mis manos paralizadas para que puedan ser sus manos en el mundo hoy?
¿Tengo sábados en mi vida que me paralizan?
¿Qué significa para mí hacer el bien siempre?

ORACIÓN: ¿Qué le digo (o le decimos) hoy a Dios?

Padre, a tu Hijo Jesús, nunca te importó cuándo y cómo hacer el bien aquí en la tierra. Las leyes y costumbres de los seres humanos no le impidieron amar, perdonar, sanar, enseñar, demostrar y obrar el bien. Gracias por enviarlo a este mundo, gracias por su amor incondicional y por el tuyo, el de toda la Santísima Trinidad, gracias por darnos la vida y la oportunidad de poder conocerte a través de tu Hijo y de tu Espíritu.
Te pido que me abras el corazón, mi mente, todo mi ser a tu amor y que pueda extender mis manos hacia mis prójimos, especialmente los más necesitados.
Amén

CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo interiorizo (o interiorizamos) la Palabra de Dios?

Podemos repetir varias veces esta frase del Evangelio de hoy para que nos toque el corazón y nos enseñe a que nos llama Jesús:
“Ven aquí al medio”.

ACCION: ¿A qué me (o nos) comprometemos con Dios?

Para vivir este texto en carne propia me comprometo a “ir al medio” … al centro de atención de Dios, a los lugares donde necesita que “extienda mi mano”, sean los pobres, los enfermos, los enemigos de Dios, para que pueda hacer él bien siempre, como me lo enseña Jesús hoy.

Acerca de Ramón Pané

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