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Lectio Divina Dominical – Domingo de Resurreción Ciclo A

 

«Vio y creyó»»

Hno Ricardo Grzona, frp

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PRIMERA LECTURA: Hechos 10, 34.37-43

SALMO RESPONSORIAL: Salmo 117, 1-2.16-17.22-23

SEGUNDA LECTURA: Colosenses 3, 1-4

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Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,

Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.

Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.

Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BIBLICO: Juan 20, 1-9

20,1: El primer día de la semana, muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena va al sepulcro y observa que la piedra está retirada del sepulcro. 20,2: Llega corriendo a donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, el que era muy amigo de Jesús, y les dice:
—Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.
20,3: Salió Pedro con el otro discípulo y se dirigieron al sepulcro. 20,4: Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro.20,5: Inclinándose vio las sábanas en el suelo, pero no entró. 20,6: Después llegó Simón Pedro, que le seguía y entró en el sepulcro. Observó los lienzos en el suelo 20,7: y el sudario que le había envuelto la cabeza no en el suelo con los lienzos, sino enrollado en lugar aparte.
20,8: Entonces entró el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. 20,9: Todavía no habían entendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos.

(BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO)

LECTURA

¿Qué dice el texto?

 

Estudio bíblico del texto.

¡Aleluia! Con estas palabras nos saludamos Cristianamente, especialmente en el día del Señor, el día de la Resurrección. Aleluia como palabra está en el Antiguo Testamento y viene de dos palabras hebreas, que su significado es Alaben a Yahveh. O la alabanza es para para Yahveh. Por eso, y de tantas formas, esta palabra nos refiere a la alegría y regocijo en Dios, pero principalmente en Pascua, es cuando apropiadamente la usamos.

Este año, el texto del domingo de Pascua es del Evangelio según san Juan. Para el Evangelista, su gran deseo al escribir es que “nuestra alegría sea completa” (ver el prólogo de Juan y el prólogo de la Primera Carta de Juan).  Pero esta alegría tiene un sentido, no es la alegría que proviene del externo, sino más bien la alegría que viene de haber visto la luz que vino al mundo y creer en ella. Es un nuevo “estado de ánimo”, proveniente no del exterior, sino del interior mismo de la persona, que habiendo encontrado un sentido en su vida, porque Cristo lo ha dado. Es algo similiar cuando uno busca algo y después de mucho lo encuentra. Así, la humanidad caída, buscaba desesperadamente la salida a esa trampa que había tendido el demonio y en la que habíamos caído, que es el pecado y su consecuencia, la muerte. Ahora, la muerte ha sido vencida. Veamos cómo lo relata Juan.

El primer día de la semana. Recordemos que desde el Génesis, en que se van poniendo los días de la semana, el primer día es el que sigue al “Sabbat” o sea al Día de descanso. Comienza una nueva semana. Estos días han tenido diferentes nombres. Pero es de saber que se trata después del día de reposo obligatorio. Jesús es crucificado, muerto y sepultado en el viernes víspera del solemne sábado de Pascua. Tuvieron tiempo de descender el cuerpo muerto de Jesús y ponerlo en la tumba de José de Arimatea, ya estaba oscurenciendo, y comenzaba la vigilia del Sabbat. Había que quedarse en casa, no estaba permitido caminar más de unos pasos ni estaba permitido hacer ninguna labor. Por eso ese día, el último, todos reposan. Pero no han tenido el tiempo para ungir el cuerpo muerto de Jesús, con los aceites y perfumes que se acostumbran. Hay que esperar que pase el sábado. Antes que saliera el sol al día siguiente, salen (aunque Juan nombra sólo a la Magdalena). Y la gran pregunta que tendría en su mente es cómo iría a correr la piedra… Ella iba a buscar a Jesús muerto, pero no lo encuentra. Corre para avisar que “se han llevado el cuerpo del Señor” y Pedro y el discípulo amado corren para ver. Aunque Juan llegó antes, dejó que Pedro entrara primero, vieron las sábanas con que habían envuelto a Jesús, y el sudario que cubría su cabeza en otro lugar. Cuando entró el discípulo amado, al ver todo esto creyó. Desde ese momento entendió lo que Jesús durante tanto tiempo les había explicado que según la Escritura, debía resucitar de entre los muertos.

Vió y creyó son los dos verbos principales donde se centra el pasaje. María todavía no ha creído y la veremos en el siguiente pasaje llorando mientras busca al Señor. Pedro no dice nada aún. Es Juan, el discípulo amado, quien por ver, cree. El creer cambia la vida, cambia por completo. Ahora ya no es más el discípulo de un gran maestro. Es discípulo del Señor muerto y resucitado!!!

 Reconstruimos el texto:

  1. ¿Qué día de la semana comienza el texto?
  2. ¿Quién va a la tumba de Jesús?
  3. ¿Qué pasa cuando llega a la tumba? ¿Cuál es la reacción de Magdalena?
  4. ¿A quienes va a avisar?
  5. ¿Cuáles son las palabras que ella les dice a Pedro y al discípulo amado?
  6. ¿Qué hacen los discípulos?
  7. ¿Quién llega primero? ¿Qué hace al llegar?
  8. ¿Qué vieron dentro de la tumba de Jesús?
  9. ¿Qué pasó en el interior del discípulo amado? ¿Cuáles son los dos verbos que usa para describir su situación?.

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MEDITACIÓN

¿Qué me dice el Señor a mí en el texto? 

Estamos en el momento más importante de la Historia de la Humanidad. Luego de la Encarnación, el misterio donde Dios se hace hombre, es ahora luego de la Pasión y Muerte, cuando Jesús es resucitado por el Padre, como el primero entre todos, quien nos ofrece una nueva vida a nosotros.

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

  1. Muchas veces, en nuestra forma de expresar la religión, nos identificamos más con Jesús muerto. ¿Buscamos a un Jesús muerto, estático, que no nos pregunte nada, que no nos llame ni nos invite a nada, sino al que vamos a visitar al cementerio?
  2. ¿Hasta qué punto me identifico con la necesidad de ver para creer?
  3. Si yo tuviera que hacer un análisis de mi fe. ¿Cuáles serían los resultados? ¿Qué tipo de fe tengo yo?
  4. ¿Es la FE PASCUAL un motivo de alegría, de felicidad que me inunda por completo? ¿Es mi vida reflejo de esta alegría completa?
  5. ¿La fe la vivo a solas o la comparto con otras personas? ¿Cómo hago para ser un mejor discípulo y atento misionero?.

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ORACIÓN

¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor:

Gracias Señor por tu Palabra Salvadora.

Gracias porque con tu Resurrección das sentido a nuestra vidas

Queremos estar siempre contigo Señor, no te abandonaremos.

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 Nos disponemos a orar con la secuencia pascual que nos pone la liturgia de este día 

Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza a gloria de la Víctima propicia de la Pascua.
Cordero sin pecado que a las ovejas salva, a Dios y a los culpables unió con nueva alianza.
Lucharon vida y muerte en singular batalla, y, muerto el que es la Vida, triunfante se levanta.
«¿Qué has visto de camino, María, en la mañana?» «A mi Señor glorioso, la tumba abandonada,
los ángeles testigos, sudarios y mortaja. ¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!
Venid a Galilea, allí el Señor aguarda; allí veréis los suyos la gloria de la Pascua. »
Primicia de los muertos, sabemos por tu gracia que estás resucitado; la muerte en ti no manda.
Rey vencedor, apiádate de la miseria humana y da a tus fieles parte en tu victoria santa.

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CONTEMPLACIÓN

¿Cómo hago propio en mi vida las enseñanzas del texto?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo  del  Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

Vió y creyó. (versículo 8)

Y de esta forma nos ponemos en contemplación, repitiendo y agradeciendo a Jesús que venga.

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ACCIÓN

¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

Si estoy solo, Te proponemos volver a leer el texto con calma, reposado. Mira las acciones de Magdalena, de Pedro, del Apóstol amado. ¿Qué voy a hacer para demostrar mi fe pascual? Por lo pronto es importante que pienses en alguna persona concreta y decidas firmemente compartir tu fe. Visitarla, hacer el acto de caridad más grande, ayudarle a encontrar un sentido a su vida con la fe cristiana. Vencer el miedo del qué dirán… y llegar a ser misionero con esta persona concreta y real.

En el grupo, Comparte con todos los de tu grupo lo que significa una fe pascual. Y te invitamos a que vayan todos a llevar la Alegría de Cristo Resucitado a personas que están solas, como un asilo de ancianos, un horfanto, un hospital. Pueden hacer una actividad allí que enseñe nuestra alegría que nace de la FE en el RESUCITADO.

Lectio Divina Dominical – Domingo de Ramos Ciclo A

 

«Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?»»

Hno Ricardo Grzona, frp

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PRIMERA LECTURA: Isaías 50, 4-7

SALMO RESPONSORIAL: Salmo 21, 8-9.17-18a.19-20.23.24

SEGUNDA LECTURA: Filipenses 2, 6-11

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Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,

Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.

Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.

Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BIBLICO: Mateo 26, 14-27; 27, 1-66

26,14: Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, se dirigió a los sumos sacerdotes 26,15: y les propuso:
—¿Qué me dan si se los entrego?
Ellos se pusieron de acuerdo en treinta monedas de plata. 26,16: Desde aquel momento buscaba una ocasión para entregarlo.
26,17: El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
—¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?
26,18: Él les contestó:
—Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: El maestro dice: mi hora está próxima; en tu casa celebraré la Pascua con mis discípulos.
26,19: Los discípulos prepararon la cena de Pascua siguiendo las instrucciones de Jesús.
26,20: Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. 26,21: Mientras comían, les dijo:
—Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar.
26,22: Muy tristes, empezaron a preguntarle uno por uno:
—¿Soy yo, Señor?
26,23: Él contestó:
—El que se ha servido de la misma fuente que yo, ése me entregará. 26,24: El Hijo del Hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay de aquél por quien el Hijo del Hombre será entregado! Más le valdría a ese hombre no haber nacido.
26,25: Le dijo Judas, el traidor:
—¿Soy yo, maestro?
Le responde Jesús:
—Tú lo has dicho. 26,26: Mientras cenaban, Jesús tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos diciendo:
—Tomen y coman, esto es mi cuerpo.
26,27: Tomando la copa, pronunció la acción de gracias y se la dio diciendo:
—Beban todos de ella,

27,1: A la mañana siguiente los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo tuvieron una deliberación para condenar a Jesús a muerte. 27,2: Lo ataron, lo condujeron y lo entregaron a Pilato, el gobernador.
27,3: Entonces Judas, el traidor, viendo que lo habían condenado, se arrepintió y devolvió las treinta monedas a los sumos sacerdotes y ancianos, 27,4: diciendo:
—He pecado entregando a un inocente a la muerte.
Le contestaron:
—Y a nosotros, ¿qué? Eso es problema tuyo.
27,5: Arrojó el dinero en el santuario, se fue y se ahorcó. 27,6: Los sumos sacerdotes, recogiendo el dinero, dijeron:
—No es lícito echarlo en la alcancía, porque es precio de una vida.
27,7: Y, después de deliberar, compraron el Campo del Alfarero para sepultura de extranjeros. 27,8: Por eso aquel campo se llama hasta hoy, Campo de Sangre.
27,9: Así se cumplió lo que profetizó Jeremías:
Tomaron las treinta monedas,
   precio del que fue tasado,
   del que tasaron los israelitas,

27,10: y con ello pagaron
   el campo del alfarero;
   según las instrucciones del Señor.

27,11: Jesús fue llevado ante el gobernador, el cual lo interrogó:
—¿Eres tú el rey de los judíos?
Contestó Jesús:
—Tú lo has dicho.
27,12: Pero, cuando lo acusaban los sumos sacerdotes y los ancianos no respondía nada.
27,13: Entonces le dice Pilato:
—¿No oyes de cuántas cosas te acusan?
27,14: Pero no respondió una palabra, con gran admiración del gobernador.
27,15: Por la Pascua acostumbraba el gobernador soltar a un prisionero, el que la gente quisiera. 27,16: Tenía entonces un preso famoso llamado [Jesús] Barrabás. 27,17: Cuando estaban reunidos, les preguntó Pilato:
—¿A quién quieren que les suelte? ¿A [Jesús] Barrabás o a Jesús, llamado el Mesías?27,18: Ya que le constaba que lo habían entregado por envidia.
27,19: Estando él sentado en el tribunal, su mujer le envió un recado: No te metas con ese inocente, que esta noche en sueños he sufrido mucho por su causa.
27,20: Mientras tanto los sumos sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud para que pidieran la libertad de Barrabás y la condena de Jesús.
27,21: El gobernador tomó la palabra:
—¿A cuál de los dos quieren que les suelte?
Contestaron: —A Barrabás.
27,22: Responde Pilato:
—¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?
Contestan todos:
—Crucifícalo.
27,23: Él les dijo:
—Pero, ¿qué mal ha hecho?
Pero ellos seguían gritando:
—Crucifícalo.
27,24: Viendo Pilato que no conseguía nada, al contrario, que se estaban amotinando, pidió agua y se lavó las manos ante la gente diciendo:
—No soy responsable de la muerte de este inocente. Es cosa de ustedes.
27,25: El pueblo respondió:
—Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos.
27,26: Entonces les soltó a Barrabás, y a Jesús lo hizo azotar y lo entregó para que lo crucificaran.
27,27: Entonces los soldados del gobernador condujeron a Jesús al pretorio y reunieron en torno a él a toda la guardia. 27,28: Lo desnudaron, lo envolvieron en un manto escarlata, 27,29: trenzaron una corona de espinas y se la colocaron en la cabeza, y pusieron una caña en su mano derecha. Después, burlándose, se arrodillaban ante él y decían:
—¡Salud, rey de los judíos!
27,30: Le escupían, le quitaban la caña y le pegaban con ella en la cabeza.27,31: Terminada la burla, le quitaron el manto y lo vistieron con su ropa. Después lo sacaron para crucificarlo.
27,32: A la salida encontraron un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a cargar con la cruz. 27,33: Llegaron a un lugar llamado Gólgota, es decir, Lugar de la Calavera,27,34: y le dieron a beber vino mezclado con hiel. Él lo probó, pero no quiso beberlo.27,35: Después de crucificarlo, se repartieron a suertes su ropa 27,36: y se sentaron allí custodiándolo.
27,37: Encima de la cabeza pusieron un letrero con la causa de la condena: Éste es Jesús, rey de los judíos. 27,38: Con él estaban crucificados dos asaltantes, uno a la derecha y otro a la izquierda.
27,39: Los que pasaban lo insultaban moviendo la cabeza 27,40: y diciendo:
—El que derriba el santuario y lo reconstruye en tres días que se salve; si es Hijo de Dios, que baje de la cruz.
27,41: A su vez, los sumos sacerdotes con los letrados y los ancianos se burlaban diciendo:
27,42: —Salvó a otros, y no puede salvarse a sí mismo. Si es rey de Israel, que baje ahora de la cruz y creeremos en él. 27,43: Ha confiado en Dios: que lo libre si es que lo ama. Pues ha dicho que es Hijo de Dios.
27,44: También los asaltantes crucificados con él lo insultaban.
27,45: A partir de mediodía se oscureció todo el territorio hasta media tarde.
27,46: A media tarde Jesús gritó con voz potente:
Elí, Elí, lema sabactani, o sea: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
27,47: Algunos de los presentes, al oírlo, comentaban:
—Está llamando a Elías.
27,48: Enseguida uno de ellos corrió, tomó una esponja empapada en vinagre y con una caña le dio a beber.
27,49: Los demás dijeron:
—Espera, a ver si viene Elías a salvarlo.
27,50: Jesús, lanzando un nuevo grito, entregó su espíritu.
27,51: El velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo, la tierra tembló, las piedras se partieron, 27,52: los sepulcros se abrieron y muchos cadáveres de santos resucitaron. Y, cuando él resucitó, 27,53: salieron de los sepulcros y se aparecieron a muchos en la Ciudad Santa.
27,54: Al ver el terremoto y lo que sucedía, el centurión y la tropa que custodiaban a Jesús decían muy espantados:
—Realmente éste era Hijo de Dios.
27,55: Estaban allí mirando a distancia muchas mujeres que habían acompañado y servido a Jesús desde Galilea. 27,56: Entre ellas estaban María Magdalena, María, madre de Santiago y José, y la madre de los Zebedeos.
27,57: Al atardecer llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús. 27,58: Se presentó ante Pilato y le pidió el cadáver de Jesús.
Pilato mandó que se lo entregaran. 27,59: José lo tomó, lo envolvió en una sábana de lino limpia, 27,60: y lo depositó en un sepulcro nuevo que se había excavado en la roca; después hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro y se fue.
27,61: Estaban allí María Magdalena y la otra María sentadas frente al sepulcro.
27,62: Al día siguiente, el que sigue a la vigilia, se reunieron los sumos sacerdotes con los fariseos y fueron a Pilato 27,63: a decirle:
—Señor, recordamos que aquel impostor dijo cuando aún vivía que resucitaría al tercer día. 27,64: Manda que aseguren el sepulcro hasta el tercer día, no vayan a ir sus discípulos a robar el cadáver, para decir al pueblo que ha resucitado de entre los muertos. Este engaño sería peor que el primero.
27,65: Les respondió Pilato:
—Ahí tienen una guardia: vayan y asegúrenlo como saben.
27,66: Ellos aseguraron el sepulcro poniendo sellos en la piedra y colocando la guardia.

(BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO)

LECTURA

¿Qué dice el texto?

 

Estudio bíblico del texto.

Durante el Domingo de Ramos, la Iglesia nos presenta los textos de la Pasión del Señor. Luego de esta entrada solemne en Jerusalén, continuando los textos bíblicos, vemos que Jesús entró para dar su vida en rescate por la nuestra. Tomaremos sólo algunas de las ideas centrales.

En la primera parte que está en el Capítulo 26, vemos la traición de Judas. Aquí un dato interesante es que en el texto el verbo “entregar” está cinco veces expuesta, pero en dos contextos diferentes.

Por un lado vemos a Judas, “entregando” al Señor en manos de sus verdugos. Pero por otro lado, vemos a Jesús que se “entrega” a sí mismo, para cumplir la voluntad del Padre.

Judas recibió una suma irrisoria, que eran treinta monedas de plata, que era la compensación que se daba cuando una persona mataba al esclavo de otra.

Es en la cena pascual, donde Jesús anuncia que uno lo va a “entregar” y todos preguntan “Señor, seré yo?” salvo Judas, que en vez de decirle Señor se dirige a él y le dice “seré yo Maestro”. Pués, Judas,  ya no reconoce a Jesús como el Señor. Así lo dice el texto.

Judas luego se ahorcó, pues si bien su traición fue gravísima, también lo fueron las negaciones de Pedro. Pero Pedro pudo arrepentirse y fue perdonado, Judas no creyó en el perdón, él se juzgó a sí mismo y prefirió pagar orgullosamente su pecado. Fue incapaz de dejarse amar por Dios.

Mateo narra con detalle el injusto momento de acusación a Jesús. Pilato finalmente se lava las manos y lo entrega para que lo crucifiquen. Otra vez está el verbo entregar… y lo llevan al lugar llamado Gólgota (que significa de la Calavera). En ese pequeño cerro, en las afueras de Jerusalén, la tradición judía tenía un pequeño lugar, en el que veneraban la tumba de Adán, o su cráneo. Adán, es la representación de toda la humanidad, y su pecado, es el pecado de todo el género humano. No significa que fuera la tumba real, sino la representación memorial, en aquel lugar, del destino de la humanidad caída. Representaba a todos los que en Adán han muerto y morirán. Justo arriba, estaba la cruz de Jesús. En el credo recitamos que Jesús descendió a los infiernos. Esto significa a las profundidades, ¿A dónde fue Jesús? Justamente abajo, a la tumba que representaba toda la humanidad en la que la muerte había triunfado antes, para redimirla.

Pasando al momento de la crucifixión de Jesús, tan conocida, tomemos esta idea fundamental: Cristo reina desde el trono de su cruz. La sentencia de muerte era esa: Jesús Nazareno Rey de los Judíos. Jesús vino a reinar, pero no como los reyes poderosos que vinieron a sentarse en tronos, y dictaminar leyes muy duras. Como dijo el Papa Francisco, en su primera Eucaristía, si predicamos a un Cristo sin cruz, nuestra prédica es la de una ONG y no de la Iglesia Cristiana. Muchas cosas podemos decir del momento de la Pasión, pero una es la más importante: Jesús se entregó a sí mismo, para rescatarnos a nosotros. Y nos dio ejemplo con su propio sacrificio.

Jesús en la Cruz exclama: Dios mío, Dios mío, porqué me has abandonado. Y lamentablemente muchos predicadores que desconocen la Sagrada Escritura y las tradiciones del Pueblo de Israel, explican muy mal este pasaje. La costumbre judía de aprenderse los salmos de memoria nos remite a este momento. Cuando alguien quería recordar un Salmo, simplemente lo comenzaba a recitar para que todos lo siguieran (como nos pasa cuando decimos en voz alta: “¡Recemos! Y comenzamos… Padre Nuestro… -todos seguirán recitando la oración del Padrenuestro…). Jesús nunca se sintió abandonado del Padre, eso es hasta una blasfemia. Jesús está comenzando a recitar el Salmo 22, que comienza justamente así: “Dios mío, Dios mío, porqué me has abandonado…” pero este salmo (que también puede tener la otra numeración entre paréntesis como 21), narra prácticamente toda la pasión, culmina diciendo que todos los confines de la tierra se volverán hacia el Señor. Porque el Señor es Rey y gobierna a Todos. El salmo 22 comienza narrando la tristeza, que se transformará en la alegría permanente.

Pero no habrá acción del Señor, sin su cruz, donde Él Reina.

Reconstruimos el texto:

  1. ¿Quién entregó a Jesús? ¿Qué le ofrecieron a cambio?
  2. ¿En qué momento anunció Jesús que sería entregado?
  3. ¿Qué dijo Jesús dando el Pan y dando el vino?
  4. Presentaron a Jesús ante Pilato, ¿Cuál fue la pregunta que éste le hizo al Señor?
  5. ¿Qué dijo la esposa de Pilato sobre Jesús?
  6. Cuando Pilato se lavó las manos diciendo que era inocente ¿Qué respondió el pueblo?
  7. ¿Cómo se llamaba el lugar donde crucificaron a Jesús y qué significa?
  8. ¿Qué le decían los sumos sacerdotes a Jesús crudificado?
  9. ¿Qué gritó Jesús con voz potente? ¿Qué Salmo estaba recitando?.

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MEDITACIÓN

¿Qué me dice el Señor a mí en el texto? 

Para nuestra Meditación, recordamos que no existe un cristianismo light, un cristianismo sin cruz, un cristianismo que sólo se quede en momentos sentimentales. Recordar el momento de la pasión y muerte del Señor, es también la centralidad de nuestra fe. Vida, Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, conformarán la noticia esperada. Pero no podemos quitar nada a este anuncio para que sea completo y para que sea salvífico.

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

  1. ¿Con cuáles personajes me identifico más de esta narración y porqué?
  2. ¿Soy consciente que Cristo sin su cruz, no tendría el sentido completo en mi vida?
  3. ¿Qué significa abrazar la cruz de Cristo en mi propia vida?
  4. ¿Acepto las ofensas y humillaciones que pueden sucederme?
  5. ¿Me glorío de Cristo Crucificado?
  6. ¿Me he sentido como dice el Salmo 22 como “abandonado por Dios? ¿Soy capaz de completar este proceso de dificultad llegando al fin del salmo donde Cristo Reina?
  7. ¿Cómo dejo a Cristo reinar en mi vida?.

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ORACIÓN

¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor, te propongo que hoy usemos algunos párrafos del salmo 22 para orar:

22,2: ¡Dios mío, Dios mío!,
¿por qué me has abandonado?,
¿por qué estás ajeno a mi grito,
al rugido de mis palabras?

22,3: Dios mío, te llamo de día y no respondes,
de noche y no hallo descanso;
22,4: aunque tú habitas en el santuario,
gloria de Israel.

22,5: En ti confiaban nuestros padres,
confiaban y los ponías a salvo;
22,6: a ti clamaban y quedaban libres,
en ti confiaban y no los defraudaste.

22,7: Pero yo soy un gusano, no un hombre:
vergüenza de la humanidad, asco del pueblo;
22,8: al verme se burlan de mí,
hacen muecas, menean la cabeza:
22,9: Acudió al Señor, que lo ponga a salvo,
que lo libre si tanto lo ama.

22,10: Fuiste tú quien me sacó del vientre,
me confiaste a los pechos de mi madre;
22,11: desde el seno me encomendaron a ti
desde el vientre materno tú eres mi Dios.
22,12: No te quedes lejos,
que el peligro se acerca y nadie me socorre.

22,13: Me acorrala un tropel de novillos,
toros de Basán me cercan;
22,14: abren contra mí sus fauces:
leones que descuartizan y rugen.

22,15: Me derramo como agua,
se me descoyuntan los huesos;
mi corazón, como cera,
se derrite en mi interior;

22,16: mi garganta está seca como una teja,
la lengua pegada al paladar.
¡Me hundes en el polvo de la muerte!

22,17: Unos perros me acorralan,
me cerca una banda de malvados.
Me inmovilizan las manos y los pies,

22,18: puedo contar todos mis huesos.
Ellos me miran triunfantes:
22,19: se reparten mis vestidos,
se sortean mi túnica.

22,20: Pero tú, Señor, no te quedes lejos,
Fuerza mía, ven pronto a socorrerme;

22,21: libra mi vida de la espada,
mi única vida, de las garras del mastín;

22,22: sálvame de las fauces del león,
defiéndeme de los cuernos del búfalo.
22,23: Contaré tu fama a mis hermanos,
te alabaré en medio de la asamblea:

22,24: Fieles del Señor, alábenlo,
descendientes de Jacob, glorifíquenlo,
témanlo, descendientes de Israel,

22,25: porque no ha desdeñado ni despreciado
la desgracia del desgraciado,
no le ha escondido su rostro;
cuando pidió auxilio, lo escuchó.

22,26: Te alabaré sin cesar en la gran asamblea:
cumpliré mis votos ante los fieles.

22,27: Comerán los pobres hasta saciarse
y alabarán al Señor los que lo buscan:
¡No pierdan nunca el ánimo!

22,28: Lo recordarán y se volverán al Señor
todos los confines de la tierra,
se postrarán en su presencia
todas las familias de los pueblos;

22,29: porque el Señor es Rey, él gobierna a los pueblos.
22,30: Ante él se postrarán los que duermen en la tierra,
en su presencia se encorvarán los que bajan al polvo.

Mi vida la conservará.
22,31: Mi descendencia le servirá,
hablará de mi Dueño a la generación venidera
22,32: contará su justicia al pueblo por nacer:
Así actuó el Señor.

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CONTEMPLACIÓN

¿Cómo hago propio en mi vida las enseñanzas del texto?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo  del  Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?. (versículo 46)

Y de esta forma nos ponemos en contemplación, repitiendo y agradeciendo a Jesús que venga.

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ACCIÓN

¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

Si estoy solo, volver a leer el texto bíblico, pensando en mi nueva manera de actuar. Y tomar una decisión de cambio radical, especialmente ante las adversidades. Cómo demostrar mi cristianismo sincero, con las personas que me hacen daño, que me hacen mal. Busca la manera de hacer una buena acción especialmente con alguna de estas personas que en tu corazón no entra.

En el grupo. En el grupo puedes releer el texto y preparar a los demás miembros de la comunidad con una cartelera que indique los verbos esenciales del texto, como entregar, o alguno que les parezca oportuno. Pero nunca mejor momento de hacer una obra de caridad, visitando personas que necesitan de nuestro tiempo, de nuestro amor y nuestro servicio real y concreto.

Lectio Divina Dominical – Domingo V de Cuaresma Ciclo A

 

«Padre, te doy gracias porque me oíste»

Hno Ricardo Grzona, frp

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PRIMERA LECTURA: Ezequiel 37, 12-14

SALMO RESPONSORIAL: Salmo 129, 1-5.6c-8

SEGUNDA LECTURA: Romanos 8, 8-11

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Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,

Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.

Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.

Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BIBLICO: Juan 11, 1-45

11,1: Había un enfermo llamado Lázaro, de Betania, el pueblo de María y su hermana Marta. 11,2: María era la que había ungido al Señor con perfumes y le había secado los pies con sus cabellos. Su hermano Lázaro estaba enfermo. 11,3: Las hermanas le enviaron un mensaje:
—Señor, tu amigo está enfermo.
11,4: Al oírlo, Jesús comentó:
—Esta enfermedad no ha de terminar en la muerte; es para gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.
11,5: Jesús era amigo de Marta, de su hermana y de Lázaro. 11,6: Sin embargo cuando oyó que estaba enfermo, prolongó su estadía dos días en el lugar.
11,7: Después dice a los discípulos:
—Vamos a volver a Judea.
11,8: Le dicen los discípulos:
—Maestro, hace poco intentaban apedrearte los judíos, ¿y quieres volver allá?
11,9: Jesús les contestó:
—¿No tiene el día doce horas? Quien camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; 11,10: quien camina de noche tropieza, porque no tiene luz.
11,11: Dicho esto, añadió:
—Nuestro amigo Lázaro está dormido; voy a despertarlo.
11,12: Contestaron los discípulos:
—Señor, si está dormido, se sanará.
11,13: Pero Jesús se refería a su muerte, mientras que ellos creyeron que se refería al sueño.
11,14: Entonces Jesús les dijo abiertamente:
—Lázaro ha muerto. 11,15: Y me alegro por ustedes de no haber estado allí, para que crean. Vayamos a verlo.
11,16: Tomás —que significa mellizo— dijo a los demás discípulos:
—Vamos también nosotros a morir con él.
11,17: Cuando Jesús llegó, encontró que llevaba cuatro días en el sepulcro.
11,18: Betania queda cerca de Jerusalén, a unos tres kilómetros. 11,19: Muchos judíos habían ido a visitar a Marta y María para darles el pésame por la muerte de su hermano.11,20: Cuando Marta oyó que Jesús llegaba, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa.
11,21: Marta dijo a Jesús:
—Si hubieras estado aquí, Señor, mi hermano no habría muerto. 11,22: Pero yo sé que lo que pidas, Dios te lo concederá.
11,23: Le dice Jesús:
—Tu hermano resucitará.
11,24: Le dice Marta:
—Sé que resucitará en la resurrección del último día.
11,25: Jesús le contestó:
—Yo soy la resurrección y la vida. Quien cree en mí, aunque muera, vivirá; 11,26: y quien vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Lo crees?
11,27: Le contestó:
—Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que había de venir al mundo.
11,28: Dicho esto, se fue, llamó en privado a su hermana María y le dijo:
—El Maestro está aquí y te llama.
11,29: Al oírlo, se levantó rápidamente y se dirigió hacia él. 11,30: Jesús no había llegado aún al pueblo, sino que estaba en el lugar donde lo encontró Marta. 11,31: Los judíos que estaban con ella en la casa consolándola, al ver que María se levantaba de repente y salía, fueron detrás de ella, pensando que iba al sepulcro a llorar allí.
11,32: Cuando María llegó a donde estaba Jesús, al verlo, cayó a sus pies y le dijo:
—Si hubieras estado aquí, Señor, mi hermano no habría muerto.
11,33: Jesús al ver llorar a María y también a los judíos que la acompañaban, se estremeció por dentro 11,34: y dijo muy conmovido:
—¿Dónde lo han puesto?
Le dicen:
—Ven, Señor, y lo verás.
11,35: Jesús se echó a llorar.
11,36: Los judíos comentaban:
—¡Cómo lo quería!
11,37: Pero algunos decían:
—El que abrió los ojos al ciego, ¿no pudo impedir que éste muriera?
11,38: Jesús, estremeciéndose de nuevo, se dirigió al sepulcro. Era una caverna con una piedra adelante.
11,39: Jesús dice:
—Retiren la piedra.
Le dice Marta, la hermana del difunto:
—Señor, huele mal, ya lleva cuatro días muerto.
11,40: Le contesta Jesús:
—¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios?
11,41: Retiraron la piedra.
Jesús alzó la vista al cielo y dijo:
—Te doy gracias, Padre, porque me has escuchado. 11,42: Yo se que siempre me escuchas, pero lo he dicho por la gente que me rodea, para que crean que tú me enviaste.
11,43: Dicho esto, gritó con fuerte voz:
—Lázaro, sal afuera.

11,44: Salió el muerto con los pies y las manos sujetos con vendas y el rostro envuelto en un sudario.
Jesús les dijo:
—Desátenlo para que pueda caminar.
11,45: Muchos judíos que habían ido a visitar a María y vieron lo que hizo creyeron en él.

(BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO)

LECTURA

¿Qué dice el texto?

 

Estudio bíblico del texto.

El Evangelista Juan, recalca en la primera parte con insistencia, en la gran amistad de Jesús con este núcleo familiar entre María, Marta y Lázaro. Que también eran sus discípulos. Cuando le anuncian que Lázaro está enfermo, el dice que esto es para manifestar la Gloria de Dios. Y esta parte culmina con el hecho que Jesús dice: nuestro amigo Lázaro duerme, voy a despertarlo. Porque para Jesús, la muerte no tendrá la última palabra.

La muerte, consecuencia del pecado, había atrapado al ser humano como en una trampa sin salida. Cuando nuestros primeros padres de la humanidad, en vez de elegir la vida, se quedaron encerrados en el polvo y en el fango. Es Jesús, el Hijo Eterno de Dios, encarnado en el seno de María, quien vendrá a restaurar todo este proceso, revirtiendo la consecuencia del pecado que es la muerte, y aquí este signo puesto en la cuaresma nos prepara para este momento.

Jesús quedándose unos días donde estaba, ha permitido que su amigo experimentara la muerte física. Y sus hermanas el dolor de la separación. El plan de Dios es más grande que el pequeño y angosto plan que tenemos los seres humanos. Jesús va a Betania, sabiendo que debe sacar a Lázaro de su tumba, porque Él debe entrar en la suya. Jesús va más allá de la “esperanza humana”, que siempre dice: “mientras hay vida hay esperanza…” Jesús nos anima contra toda esperanza a creer y aquí vienen los signos.

Han pasado cuatro días desde que Lázaro a muerto, cuando Jesús llega a Betania. Las dos hermanas tienen actitudes diferentes. Marta ha ligado su fe a la presencia física y real de Jesús. Esta fe es imperfecta y Jesús quiere llevarla a un cambio total en su fe. Hay un misterio que comienza a develarse: El de la resurrección. Jesús es la vida duradera para quien cree en Él, y esto libera en su sentido de los últimos tiempos. Pero esta fe, tiene ahora un nuevo sentido en Cristo, el Señor. Gracias a la venida de Jesús a introducirse en nuestro tiempo, en nuestro mundo, Él pagó el rescate por toda la humanidad, liberándolo de la muerte que nos había atrapado. (Sería bueno recordar que en la época que había esclavos, para liberarlos, había que pagar un rescate, aquí está la teología de fondo, que nosotros que éramos esclavos del pecado y su consecuencia la muerte, ya hemos sido liberados, comprados –por decirlo de otra forma- con la Sangre de Cristo). La vida con mayúscula que Dios nos ofrece, ya no está fuera de nuestro mundo, porque el Hijo de Dios ha venido a nuestro mundo.

Ante la tumba de Lázaro, Jesús se conmueve. Aparentemente hay una victoria de las tinieblas sobre la luz. Pero Jesús es la vida, Él es la resurrección y la vida.

Por eso, este texto nos va introduciendo en el misterio Pascual, que si bien, en nuestra vivencia humana la Pasión de Cristo nos toca muy fuertemente, nos debe tocar más íntimamente su resurrección, que en definitiva es lo que nos anuncia la felicidad eterna. ¡¡¡No todo está perdido, hay esperanza.!!!!

Reconstruimos el texto:

  1. ¿Quién estaba enfermo y quiénes eran sus hermanas?
  2. ¿Qué le dijeron a Jesús, sobre el enfermos? ¿Qué responde Jesús?
  3. ¿Cuál es el comentario de Jesús sobre Lázaro? ¿Qué irá a hacer Jesús con él?
  4. Jesús llega a Betania ¿Cómo es el diálogo con Marta?
  5. ¿Qué dijo María, otra hermana a Jesús? ¿Qué dijo Jesús?
  6. ¿Qué dijo Jesús frente a la tumba de Lázaro? ¿Qué sugirió Marta? ¿Qué contestó Jesús?
  7. ¿Cómo fue la oración de Jesús al Padre, ante la tumba de Lázaro?
  8. ¿Qué exclamó con fuerte voz?
  9. ¿Qué tenían que hacer con Lázaro después de que Jesús lo resucitó?
  10. ¿Qué pasó con muchos judíos que había en el lugar?.

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MEDITACIÓN

¿Qué me dice el Señor a mí en el texto? 

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

 

  1. ¿Acudo a Jesús en todos los momentos de mi vida? ¿o sólo cuando estoy ante una necesidad?
  2. ¿Entiendo que muchas situaciones de mi vida personal, que no están en mis planes, y que parecen no ser algo bueno, pueden transformarse para la gloria del Señor?
  3. En mi oración, ¿tengo la paciencia necesaria para ponerme a la escucha del Señor? ¿O sólo soy de los que piden y piden nomás?
  4. Jesús habla de la resurrección, el Credo que profesamos también. ¿Mi vida refleja alegría porque Jesús pagó mi rescate de la muerte eterna?
  5. Jesús nos propone un modelo de oración ante la Tumba de Lázaro: “Padre te doy gracias porque me has escuchado” ¿Mi oración es también una acción de gracias confiada al Padre? ¿Estoy completamente seguro que Dios siempre me escucha? ¿He dudado alguna vez de que Dios me está escuchando? ¿En qué ocasiones? ¿Cómo puedo superar esto?
  6. Jesús pide quitar las ataduras a Lázaro para que camine ¿soy consciente que mi vida de oración debo completarla en el seguimiento a Cristo?.

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ORACIÓN

¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor:

Gracias Señor por tu Palabra Salvadora.

Gracias por aumentar nuestra esperanza.

Yo pongo mi esperanza en Ti, Señor, y confío en tu Palabra.

Oremos juntos como nos propone la Iglesia con  el Salmo 129

 

130,1: Desde lo hondo a ti clamo, Señor,
130,2: Dueño mío, escucha mi voz. Estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica.
130,3: Si recuerdas los delitos, Señor, ¿quién resistirá, Dueño mío?
130,4: Pero el perdón es cosa tuya, para que seas respetado.
130,5: Yo espero al Señor, lo espero anhelante, yo aguardo su palabra;
130,6: Mi vida aguarda a mi Dueño, más que el centinela la aurora. ¡Más que el centinela la aurora!
130,7: Aguarde Israel al Señor, que en el Señor sólo hay amor y su redención es generosa:
130,8: Él redimirá a Israel de todos sus delitos.

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CONTEMPLACIÓN

¿Cómo hago propio en mi vida las enseñanzas del texto?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo  del  Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

Te doy gracias, Padre, porque me has escuchado(versículo 41  )

Y de esta forma nos ponemos en contemplación, repitiendo y agradeciendo a Jesús que venga.

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ACCIÓN

¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

Si estoy solo, Voy a volver a releer este texto, viendo las acciones de Jesús y tratando de imitarlas, especialmente en sus momentos de oración. Y con esta idea, este texto tan importante, veré de buscar a algún amigo que esté pasando por un momento importante en su vida, para animarlo a que en su oración pueda ser confiado. Así demostraré que sí estoy cumpliendo con enseñar lo que Dios Pide.

En el grupo, vas a insistir en las palabras de Jesús que repetimos en la contemplación. Y buscaremos una manera como grupo para enseñarle a los demás a tener confianza. Puede ser poner un cartel en la Iglesia sobre el tema. También es muy necesario que en este tiempo de cuaresma estemos cerca de las personas que sufren o que tienen necesidades. Vamos a buscarlas y darles ánimo para recordar que Dios siempre nos escucha.

Lectio Divina Dominical – Domingo IV de Cuaresma Ciclo A

 

«Creo Señor, y se postro ante él»

Hno Ricardo Grzona, frp

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PRIMERA LECTURA: 1 Samuel 16, 1b.6-7.10-13a

SALMO RESPONSORIAL: Salmo 22, 1-6

SEGUNDA LECTURA: Efesios 5, 8-14

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Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,

Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.

Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.

Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BIBLICO: Juan 9, 1-41

9,1: Al pasar vio un hombre ciego de nacimiento. 9,2: Los discípulos le preguntaron:
—Maestro, ¿quién pecó para que naciera ciego? ¿Él o sus padres?
9,3: Jesús contestó:
—Ni él pecó ni sus padres; ha sucedido así para que se muestre en él la obra de Dios.9,4: Mientras es de día, tienen que trabajar en las obras del que me envió. Llegará la noche, cuando nadie puede trabajar. 9,5: Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo.
9,6: Dicho esto, escupió en el suelo, hizo barro con la saliva, se lo puso en los ojos 9,7: y le dijo:
—Ve a lavarte a la piscina de Siloé —que significa enviado—.
Fue, se lavó y al regresar ya veía.
9,8: Los vecinos y los que antes lo habían visto pidiendo limosna comentaban:
—¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna?
9,9: Unos decían:
—Es él.
Otros decían:
—No es, sino que se le parece.
Él respondía:
—Soy yo.
9,10: Así que le preguntaron:
—¿Cómo [pues] se te abrieron los ojos?
9,11: Contestó:
—Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, lo puso sobre mis ojos y me dijo que fuera a lavarme a la fuente de Siloé. Fui, me lavé y recobré la vista.
9,12: Le preguntaron:
—¿Dónde está él?
Responde:
—No sé.
9,13: Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. 9,14: Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos.
9,15: Los fariseos le preguntaron otra vez cómo había recobrado la vista.
Les respondió:
—Me aplicó barro a los ojos, me lavé, y ahora veo.
9,16: Algunos fariseos le dijeron:
—Ese hombre no viene de parte de Dios, porque no observa el sábado.
Otros decían:
—¿Cómo puede un pecador hacer tales milagros?
Y estaban divididos.
9,17: Preguntaron de nuevo al ciego:
—Y tú, ¿qué dices del que te abrió los ojos?
Contestó:
—Que es profeta.
9,18: Los judíos no terminaban de creer que había sido ciego y había recobrado la vista; así que llamaron a los padres del que había recobrado la vista 9,19: y les preguntaron:
—¿Es éste su hijo, el que ustedes dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?
9,20: Contestaron sus padres:
—Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; 9,21: pero cómo es que ahora ve, no lo sabemos; quién le abrió los ojos, no lo sabemos. Pregúntenle a él, que es mayor de edad y puede dar razón de sí.
9,22: Sus padres dijeron esto por temor a los judíos; porque los judíos ya habían decidido que quien lo confesara como Mesías sería expulsado de la sinagoga. 9,23: Por eso dijeron los padres que tenía edad y que le preguntaran a él.
9,24: Llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron:
—Da gloria a Dios. A nosotros nos consta que aquél es un pecador.
9,25: Les contestó:
—Si es pecador, no lo sé; de una cosa estoy seguro, que yo era ciego y ahora veo.
9,26: Le preguntaron de nuevo:
—¿Cómo te abrió los ojos?
9,27: Les contestó:
—Ya se lo dije y no me creyeron; ¿para qué quieren oírlo de nuevo? ¿No será que también ustedes quieren hacerse discípulos suyos?
9,28: Lo insultaron diciendo:
—¡Tú serás discípulo de ese hombre nosotros somos discípulos de Moisés!9,29: Sabemos que Dios le habló a Moisés; en cuanto a ése, no sabemos de dónde viene.
9,30: Les respondió:
—Eso es lo extraño, que ustedes no saben de dónde viene y a mí me abrió los ojos.9,31: Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino que escucha al que es piadoso y cumple su voluntad. 9,32: Jamás se oyó contar que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento. 9,33: Si ese hombre no viniera de parte de Dios, no podría hacer nada.
9,34: Le contestaron:
—Tú naciste lleno de pecado, ¿y quieres darnos lecciones?
Y lo expulsaron.
9,35: Oyó Jesús que lo habían expulsado y, cuando lo encontró, le dijo:
—¿Crees en el Hijo del Hombre?
9,36: Contestó:
—¿Quién es, Señor, para que crea en él?
9,37: Jesús le dijo:
—Lo has visto: es el que está hablando contigo.
9,38: Respondió:
—Creo, Señor.
Y se postró ante él.
9,39: Jesús dijo:
—He venido a este mundo para un juicio, para que los ciegos vean y los que vean queden ciegos.
9,40: Algunos fariseos que se encontraban con él preguntaron:
—Y nosotros, ¿estamos ciegos?
9,41: Les respondió Jesús:
—Si estuvieran ciegos, no tendrían pecado; pero, como dicen que ven, su pecado permanece.

(BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO)

LECTURA

¿Qué dice el texto?

 

Estudio bíblico del texto.

El apóstol Juan, en su Evangelio, muestra a Jesús en varias ocasiones asediado por los fariseos que están ciegamente unidos y apegados a “la letra” de la Ley. En este caso, se trata de un milagro de Jesús. Y estos observantes acérrimos de la Ley, la prefieren antes que el ser humano. Observamos dos cosas. Una implícita: ellos están celosos, porque Jesús está teniendo éxito, y buscan la manera de acusar a Jesús. La otra que es explícita, ellos no tomaron en cuenta al pobre ciego, sino que pusieron la observancia por encima de las necesidades humanas.

Partimos de la creencia que había antes, que las enfermedades se producían por los pecados, y hasta se creían que había algunos pecados que pasaban de generación en generación. (Algunas citas del Antiguo Testamento podrían señalar esto: Éxodo 34, 5; Números 14, 18) (Sin embargo hay otras citas donde dice que Dios no castiga a los hijos por el pecado de los Padres ver Deuteronomio 1, 35). En fin, Jesús cambia radicalmente estos conceptos. No habla del pecado, sino de la manifestación de la Gracia de Dios. Dios permitirá algunas calamidades, pero su mensaje trasciende. Lo importante en esta parte es que Jesús insistirá: YO SOY la luz del mundo (el tema de la luz es también muy importante en el Evangelio de Juan).

El milagro es para dar gloria a Dios, y se produce en sábado, día de la semana dedicado especialmente para Dios y la familia. No está permitido curar en sábado, es lo que aducen los fariseos. Y el diálogo envidioso llega hasta que van a buscar a los mismos padres del ciego curado para dar testimonio. Ellos sólo dicen lo que ven y no hablan más por miedo de ser sacados de la comunidad. El ciego ya es mayor de edad y puede dar un testimonio fehaciente de lo que ha sucedido.

Como el interrogatorio es largo (ya se supone que hasta los mismos fariseos han violado la ley del Sábado entre tanta caminata y “preguntadera”), Pero es aquí entonces donde el ciego vuelve a citar al Antiguo Testamento diciendo que Dios no escucha a los pecadores sino al piadoso (Salmo 66,18; Provebios 15, 29 entre otros). Y dice “sólo un profeta puede curar”. Al expulsarlo los fariseos de la Sinagoga, también lo sacan de la comunidad.

Inmediatamente se encuentra con Jesús. Éste le pregunta usando un título mesiánico también del Antiguo Testamento: ¿”Crees en el Hijo del Hombre”? el ciego, al verlo lo reconoce y cree. El ciego se postra y lo adora. Ha sido recibido entonces en la nueva comunidad, la de los creyentes en Cristo.

Jesús añade: “He venido a este mundo para un juicio, para que los ciegos vean y los que vean queden ciegos.”

Todo este milagro es importante releerlo y ver como Juan, desde el pasaje, hace toda una historia de salvación, los que no veían ven, la luz del mundo está, aunque algunos no la reconocen. Y allí radica el pecado, no en la ceguera, sino que teniendo la luz, cerrar los ojos a poder encontrar a Jesús.

Reconstruimos el texto:

  1. ¿Cómo comienza el texto? ¿a quién vieron los discípulos y qué les pregunta Jesús?
  2. ¿Cómo les responde Jesús? ¿Cuáles fueron sus palabras?
  3. ¿Qué hizo con el ciego de nacimiento? ¿a dónde lo envió? ¿Qué pasó en su vida?
  4. ¿Quiénes le hicieron preguntas al que era ciego de nacimiento? ¿Ante quienes lo llevaron?
  5. Cuando el ciego de nacimiento explica a los fariseos lo sucedido ¿qué dicen ellos?
  6. ¿Cuál es la acusación concreta sobre Jesús?
  7. ¿A qué otras personas citan para que den testimonio sobre este milagro?
  8. ¿Qué vuelve a decirles el ex ciego a los fariseos? ¿Porqué lo expulsan de la sinagoga?
  9. ¿Con quién se encuentra luego? ¿Qué es lo que le dice Jesús?
  10. ¿Cómo termina este pasaje?.

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MEDITACIÓN

¿Qué me dice el Señor a mí en el texto? 

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

  1. ¿Hasta qué punto yo pienso también que los sufrimientos de las personas son por pecados personales o generacionales? ¿He caído también en esta forma de pensar lejana al cristianismo?
  2. ¿Me siento molesto cuando alguien hace las cosas bien, y yo quedo en un segundo plano, y busco desacreditar a estas personas, porque mi honra o mi nombre están bajando de categoría?
  3. En mi cotidiano vivir de la Iglesia, para mí que es más importante: ¿las normas rituales o las personas concretas?
  4. ¿Entiendo que Jesús es la Luz del mundo y cuando llega ilumina también mis “Zonas oscuras”, mis pecados y limitaciones? ¿Le permito a Jesús que con su luz me aclare las cosas?
  5. ¿Acepto los cambios en mi vida de acuerdo a la Luz del Mesías?
  6. ¿Doy testimonio claro de Jesús, el salvador, el mesías? ¿O prefiero en ciertos ambientes no hablar de Jesús para que no me saquen de estas comunidades?
  7. ¿Creo de Verdad que Jesús es mi Señor, Salvador?
  8. Yo vivo en la Iglesia y conozco a Jesús. ¿Vivo de acuerdo a lo que creo?

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ORACIÓN

¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor:

 

Gracias Señor por tu Palabra Salvadora.

Señor te pedimos no caer en la tentación de juzgar a los demás, sino contemplar siempre tu gloria.

Danos Señor entrañas de misericordia ante todas las miserias humanas, que no pase indiferente ante las necesidades de los demás.

Señor, que sepa dar un paso adelante en ser proactivo, en poder superar las mismas normas en las que me encierro en una zona de confort cristiano. Que vaya más allá, en busca del necesitado, del que vive en la “periferia existencial”.

Que no sea yo un fariseo, Señor. Que mi seguimiento sea claro y decidido por Ti, en todo momento.

Señor que siempre te reconozca y dame valor para dar testimonio de ti en todo momento.

Que tu luz siempre me acompañe, que no me ciegue tu luz. Que la acepte.

Gracias Señor por darme la vista y ver el mundo como Tú lo ves.

Amén

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CONTEMPLACIÓN

¿Cómo hago propio en mi vida las enseñanzas del texto?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo  del  Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo. (vers. 5)

Y de esta forma nos ponemos en contemplación, repitiendo y agradeciendo a Jesús que venga.

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ACCIÓN

¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

Si estoy solo, vuelvo a leer el texto, pausadamente, analizo los verbos, veo los personajes, y me propongo no ser como los fariseos. Busco a alguna persona concreta, conocida, a la que pueda dar testimonio de Jesús. Lo haré sin miedo, con valentía.

En el grupo, busca la forma de entender las actitudes de los fariseos y cómo muchas veces caemos en el mismo error. Como un acto de misericordia cuaresmal, decidan como grupo hacer algo concreto, para llevar el consuelo de Jesús a los más necesitados. Puede ser acompañar a personas sufrientes, dar de comer a personas que necesitan, algo que se note, que se vea, que nos estamos conviertiendo.

Lectio Divina Dominical – Domingo III de Cuaresma Ciclo A

 

«El agua que yo daré brotará en él como un manantial de vida eterna»

Hno Ricardo Grzona, frp

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PRIMERA LECTURA: Éxodo 17, 1-7

SALMO RESPONSORIAL: Salmo 94, 1-2.5-8

SEGUNDA LECTURA: Romanos 5, 1-2.5-8

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Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,

Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.

Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.

Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BIBLICO: Juan 4, 5-42

   4,5: Llegó a un pueblo de Samaría llamado Sicar, cerca del terreno que Jacob dio a su hijo José. 4,6: Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, cansado del camino, se sentó tranquilamente junto al pozo. Era mediodía. 4,7: Una mujer de Samaría llegó a sacar agua.
Jesús le dice:
—Dame de beber. 4,8: Los discípulos habían ido al pueblo a comprar comida.
4,9: Le responde la samaritana:
—¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana? Los judíos no se tratan con los samaritanos.
4,10: Jesús le contestó:
—Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva.
4,11: Le dice [la mujer]:
—Señor, no tienes con qué sacar el agua y el pozo es profundo, ¿dónde vas a conseguir agua viva? 4,12: ¿Eres, acaso, más poderoso que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del que bebían él, sus hijos y sus rebaños?
4,13: Le contestó Jesús:
—El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; 4,14: quien beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, porque el agua que le daré se convertirá dentro de él en manantial que brota dando vida eterna.
4,15: Le dice la mujer:
—Señor, dame de esa agua, para que no tenga sed y no tenga que venir acá a sacarla.
4,16: Le dice:
—Ve, llama a tu marido y vuelve acá.
4,17: Le contestó la mujer:
—No tengo marido. Le dice Jesús:
—Tienes razón al decir que no tienes marido; 4,18: porque has tenido cinco hombres, y el que tienes ahora tampoco es tu marido. En eso has dicho la verdad.
4,19: Le dice la mujer:
—Señor, veo que eres profeta. 4,20: Nuestros padres daban culto en este monte; ustedes en cambio dicen que es en Jerusalén donde hay que dar culto.
4,21: Le dice Jesús:
—Créeme, mujer, llega la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén se dará culto al Padre. 4,22: Ustedes dan culto a lo que no conocen, nosotros damos culto a lo que conocemos; porque la salvación procede de los judíos. 4,23: Pero llega la hora, ya ha llegado, en que los que dan culto auténtico adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Porque esos son los adoradores que busca el Padre. 4,24: Dios es Espíritu y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad.
4,25: Le dice la mujer:
—Sé que vendrá el Mesías —es decir, Cristo—. Cuando él venga, nos lo explicará todo.
4,26: Jesús le dice:
—Yo soy, el que habla contigo.
4,27: En esto llegaron sus discípulos y se maravillaron de verlo hablar con una mujer. Pero ninguno le preguntó qué buscaba o por qué hablaba con ella.
4,28: La mujer dejó el cántaro, se fue al pueblo y dijo a los vecinos:
4,29: —Vengan a ver un hombre que me ha contado todo lo que yo hice: ¿no será elMesías?
4,30: Ellos salieron del pueblo y acudieron a él. 4,31: Entretanto los discípulos le rogaban:
—Come Maestro.
4,32: Él les dijo:
—Yo tengo un alimento que ustedes no conocen.
4,33: Los discípulos comentaban:
—¿Le habrá traído alguien de comer?
4,34: Jesús les dice:
—Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y concluir su obra. 4,35: ¿No dicen ustedes que faltan cuatro meses para la cosecha? Pero yo les digo: levanten los ojos y observen los campos que ya están madurando para la cosecha. 4,36: El segador ya está recibiendo su salario y cosechando fruto para la vida eterna; así lo celebran sembrador y segador. 4,37: De ese modo se cumple el refrán: uno siembra y otro cosecha. 4,38: Yo los he enviado a cosechar donde no han trabajado. Otros han trabajado y ustedes recogen el fruto de sus esfuerzos.
4,39: En aquel pueblo muchos creyeron en él por las palabras de la mujer que atestiguaba: Me ha dicho todo lo que hice. 4,40: Los samaritanos acudieron a él y le rogaban que se quedara con ellos. Se quedó allí dos días, 4,41: y muchos más creyeron en él, a causa de su palabra; 4,42: y le decían a la mujer:
—Ya no creemos por lo que nos has contado, porque nosotros mismos lo hemos escuchado y sabemos que éste es realmente el salvador del mundo.

(BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO)

LECTURA

¿Qué dice el texto?

 

Estudio bíblico del texto.

Este conocido pasaje del diálogo entre Jesús y la samaritana, tiene como todos los textos de Juan, mucha reflexión y mucho contenido. La Iglesia nos propone en esta Cuaresma tomarlo para prepararnos sinceramente de forma integral para celebrar la Pascua. Tomaremos sólo algunas ideas principales:

En el capítulo anterior, un fariseo, un hombre conocedor de la Ley, se acerca a Jesús, pero ahora es una mujer de un pueblo que por haber permitido que en sus lugares se levantaran altares a dioses extranjeros eran despreciados por los judíos. Los samaritanos y los judíos no se hablaban, de hecho la mujer se lo reprocha a Jesús.

Jesús rompe con esas barreras culturales, va en busca de las personas concretas, sin importar la raza, la religión, o el estado como están ellas. Le importa cada uno y su salvación. Le busca conversación, le pide que le dé de beber. Cosa que sorprende a esta mujer, porque no debería hablar con ella un judío. Pero Jesús dice la frase central y fundamental: ¡Si conocieras el don de Dios! Él se va presentando ante la mujer. Y le explica que tiene un agua nueva, un agua viva que llega hasta la vida eterna. La mujer obviamente ve que él no tiene cómo sacar agua. Pero va abriendo su corazón al diálogo. Y ahora ella le pide que le dé de esa agua.

Jesús, le dice que llame a su marido y como ella responde que no tiene marido, Jesús le cuenta su historia personal: cinco maridos has tenido y ahora el que tienes, no es tu marido!!! Es algo muy fuerte para ella, por eso desvía la atención inmediatamente, para no quedar más al descubierto. Y le pregunta sobre el lugar donde hay que adorar a Dios (¿Será en Jerusalén o será allí en el monte Garizím?). La habilidad de la mujer para desviar la conversación, da a Jesús una nueva respuesta importante:

“…los que dan culto auténtico adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Porque esos son los adoradores que busca el Padre. : Dios es Espíritu y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad.” (versículos 23 y 24).

Es aquí donde Jesús le dice con claridad que Él es el Mesías. Y llegando los apóstoles, ella fue al pueblo a contar lo ocurido: éste que le ha dicho toda su vida ¿no será el Mesías? Jesús se vale de una mujer forastera para que vaya a anunciar que Jesús es el Señor, el Mesías esperado. La mujer se transforma de incrédula, en creyente dudosa, en creyente ferviente y luego en misionera.

Los apóstoles ruega a Jesús que coma, pero Jesús dice otra cosa fundamental: “Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y concluir su obra.” (versículo 34). Al finalizar el texto, los del pueblo vienen, se encuentran con Jesús y creen en él. No son judíos, son samaritanos, pueblo que estaba peleado con los “oficialmente salvados israelitas”. Ahora creen porque han visto y escuchado a Jesús. Pero se necesitó el servicio invaluable de esta mujer samaritana.

Nos hacemos unas preguntas para recordar:

  1. ¿Cómo comienza el texto? ¿En qué lugar se sitúa?
  2. ¿Qué hace Jesús y con quién dialoga?
  3. ¿Quién comienza a dialogar? ¿Qué le responde la mujer? ¿Por qué Jesús no debía hablarle?
  4. ¿Cuál fue la respuesta central de Jesús?
  5. ¿Qué es lo que la samaritana le pide al Señor?
  6. Jesús le dice que llama a alguien ¿a quien? ¿qué le respondió?
  7. ¿Cómo reaccionó la mujer ante la respuesta del Señor?
  8. ¿Cuál fue la pregunta que desvió la conversación? ¿Qué contestó Jesús?
  9. ¿Qué hizo luego la mujer, a quién fue a buscar?
  10. ¿Qué le pedían los discípulos al Señor? ¿Qué contestó Jesús?
  11. ¿Quiénes llegaron finalmente y qué reconocieron en Jesús?.

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MEDITACIÓN

¿Qué me dice el Señor a mí en el texto? 

Para profundizar el texto nos hacemos unas preguntas.

  1. ¿Reconozco que Jesús es quien toma la iniciativa de acercarse a mi vida?
  2. Al igual que la Samaritana, ¿creo que Jesús no debería dirigirse a mí?
  3. Cuantas veces está Jesús cerca de mí ¿reconozco el don de Dios? ¿lo dejo pasar?
  4. ¿Soy consciente que en muchas ocasiones mi vida es como beber un agua que me vuelve a dar sed y estoy lejos del agua viva?
  5. ¿Me acerco a Jesús para pedirle que me dé el agua viva, es decir su vida, su cercanía?
  6. ¿Qué implica en mi vida que el verdadero adorador lo hace en Espíritu y en Verdad? ¿cómo vivo esta forma de adorar a Dios?
  7. ¿Mi encuentro con Jesús me lleva, como a la Samaritana a anunciarlo a todos?
  8. Podría decir ¿cuál es el paso que me falta para transformarme de creyente, en seguidor y de seguidor en misionero?
  9. ¿Cuál es la voluntad del Padre que también puede transformarse en mi alimento?
  10. Ahora que ya estoy con Jesús y creo en Él ¿Cómo puedo definir un proyecto para anunciarlo a todos mis hermanos que necesitan conocer sobre Él?

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ORACIÓN

¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?

Orar es responderle al Señor que nos llama. No sólo pedirle nuestras necesidades. Él las conoce, Él sabe. Pero nosotros necesitamos devolver el diálogo de la propuesta de su Palabra.

Gracias Señor por tu Palabra Salvadora.

Gracias porque cuando no te conocíamos Tú viniste a nuestra vida.

Gracias por ofrecernos un agua viva.

Te pedimos perdón por todas las veces que queremos saciar nuestra vida con un agua que nos vuelve a dar sed y nos olvidamos que sólo Tú puedes saciar nuestra vida completa.

Ayúdanos Señor, te necesitamos. Queremos estar contigo.

Muchas veces tenemos miedo que al acercarnos a Ti, tú nos recuerdes nuestros pecados, muchos de ellos son reincidentes y no queremos cambiarlos. Perdón Señor por esto.

Me doy cuenta que Tú quieres darme vida en abundancia, que me enseñas que para orar y estar cerca de ti no es necesario tantos gestos externos, sino serlo en espíritu y en verdad. Enséñame cómo ser auténtico y mostrar con mi vida que en Ti creo Señor.

Dame la gracia de cumplir con la voluntad del Padre, de buscar primero hacer esta voluntad, para dedicarme luego a las cosas de este mundo.

Que también tenga la fuerza para ir a llevar tu Buena Noticia a mis hermanos, que no esconda la amistad que tú me das, sino que la comparta, que entusiasme con tu vida, para que también los demás puedan decir: ahora creemos porque hemos vivido con el Señor.

¡Amén!.

CONTEMPLACIÓN

¿Cómo hago propio en mi vida las enseñanzas del texto?

Contemplar, es quedarse con la idea central del texto. Ir como masticándola no sólo en nuestra mente sino en nuestro corazón, para que vaya haciéndose vida en mi propia vida.

Te propongo que repitas muchas veces esta frase del texto del Evangelio de Hoy:

“El agua que le daré se convertirá dentro de él en manantial que brota dando vida eterna” (versículo 14)

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ACCIÓN

¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?

Si la Palabra Leída, meditada, orada y contemplada, no se traduce en una acción concreta que cambie mi vida, que me transforme, que me haga diferente; entonces no ha sido completamente escuchada, ni ha entrado a formar parte de mi nueva vida en Cristo. Por eso proponemos:

Si estás solo: relee el texto muchas veces y fíjate dónde te sientes más interpelado. Ahora, como la samaritana, ve a buscar a algún amigo/a para compartirle la Buena Noticia. Es posible que tengas temor, eso es lo que importa, que puedas vencer el temor al qué dirán. Y trata de invitar a seguir a Cristo y su Iglesia a quien vayas como misionero. Tómalo como un ejercicio cuaresmal.

Si estás en grupo: fíjate todas las formas que tenemos para dirigirnos al Señor, y veamos la síntesis que dice: los verdaderos adoradores del Padre lo serán en espíritu y en verdad. Como grupo, convencidos del amor de Jesús hacemos una visita a personas que sufren, a enfermos, ancianos, prisioneros, para poder demostrar públicamente el amor de Jesús para todos.

Lectio Divina Dominical – Domingo II de Cuaresma Ciclo A

 

«Levántense, no tengan miedo»

Hno Ricardo Grzona, frp

.Para descargar gratuitamente los documentos y/o audio o mp3, click en  “E-BOOK PDF” y/o “AUDIO MP3″ o en Download

PRIMERA LECTURA: Génesis 12, 1-4

SALMO RESPONSORIAL: Salmo 32, 4-5.18-20.22

SEGUNDA LECTURA: 2 Timoteo 1, 8b-10

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Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,

Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.

Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.

Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BIBLICO: Mateo 17, 1-9

   17,1: Seis días más tarde llamó Jesús a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña elevada. 17,2: Delante de ellos se transfiguró: su rostro resplandeció como el sol y su ropa se volvió blanca como la luz. 17,3: De pronto se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. 17,4: Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús:
—Señor, ¡qué bien se está aquí! Si te parece, armaré tres carpas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
17,5: Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa les hizo sombra y de la nube salió una voz que decía:
—Éste es mi Hijo querido,
mi predilecto. Escúchenlo.
17,6: Al oírlo, los discípulos cayeron boca abajo temblando de mucho miedo. 17,7: Jesús se acercó, los tocó y les dijo:
—¡Levántense, no tengan miedo!
17,8: Cuando levantaron la vista, solo vieron a Jesús.
17,9: Mientras bajaban de la montaña, Jesús les ordenó:
—No cuenten a nadie lo que han visto hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos.

(BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO)

LECTURA

¿Qué dice el texto?

 

Estudio bíblico del texto.

La Iglesia nos presenta para este segundo domingo de Cuaresma, el texto de la Transfiguración de Jesús.

Comienza diciendo “seis días después”, esto es cuando Pedro pronuncia su profesión de fe e Jesús, el Cristo, el Mesías, el Salvador. Pero también inmediatamente Jesús les había anunciado la Pasión. Ellos están ahora confundidos, no han entendido el porqué del sufrimiento.

Jesús en persona elige tres de ellos para llevarlos a un monte alto (recordemos que para Mateo, la montaña tiene un especial sentido, porque para el pueblo de Israel, las grandes manifestaciones de Dios se han dado en las montañas). En este monte, Jesús se transfiguró, es decir, su humanidad, se vio envuelta en la gloria de la Divinidad. Es como un anticipo pascual para estos tres discípulos. Es mostrarles claramente lo que sucedería luego de la Pasión.

Pero en este monte, también hay un recuerdo del cumplimiento de las Sagradas Escrituras. Aparecen junto a Jesús, Moisés y Elías: los dos representan la síntesis del Antiguo Testamento, es decir, la Ley y los profetas. Recordemos también que Moisés pasó seis días en el monte cuando se le apareció Dios.

Los tres discípulos están viviendo una experiencia “fuera de lo común”, están siendo partícipes de un adelanto de la Gloria, y es la confirmación que en Jesús se cumplen las Escrituras. Por lo tanto,  Jesús no invitará a un cambio de Religión, sino a dar cumplimiento al testamento ofrecido por el Padre.

Es cuando en este momento, Pedro se dirige a Jesús con el título mesiánico de “Señor” y le pide autorización para hacer tres tiendas (lo que evoca una fiesta judía). Pero de repente los cubre una nube luminosa, que indica la presencia de Dios. (La nube acompaña como signo también en el Antiguo Testamento a muchos pasajes).

Pero de esta nube sale una voz que vuelve a revelar, al igual que en el Bautismo de Jesús, que éste es su Hijo amado, su predilecto, y dice escúchenlo (escuchar en el pueblo de Antiguo Testamento no sólo es oír, también significa prestar suma atención y obedecer. El Shemá).

Para un judío que había escuchado los relatos antiguos, sabía que quien veía a Dios moría. Por eso comienzan a tener miedo. Pero sin embargo Jesús realiza tres verbos: Se acercó, los tocó y les dijo: NO TENGAN MIEDO. Es aquí cuando se incorporan, sólo ven a Jesús quien les pidió que no lo dijeran a nadie hasta que Él hubiera resucitado.

Reconstruimos el texto:

  1. ¿Cómo comienza el texto? ¿Los seis días que dice, desde cuando se toman en cuenta?
  2. ¿A dónde se dirigió Jesús y a quiénes llevó consigo?
  3. ¿Qué sucedió con Jesús? ¿Qué le pasó? ¿Qué signos vieron los discípulos en Él?
  4. ¿Quiénes aparecieron junto a Jesús en ese momento? ¿Qué representan estos dos personajes?
  5. ¿Qué le ofrece Pedro a Jesús?
  6. ¿Qué nos recuerda esa nube brillante que los envuelve?
  7. ¿A quién se escucha pronunciar algo desde la nube? ¿Qué es lo que dice?
  8. ¿Qué sucede con los discípulos de Jesús? ¿Qué sentimiento tienen?
  9. ¿Qué hace y qué les dice Jesús?
  10. ¿Finalmente Jesús les pide algo? ¿Qué fue?.

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MEDITACIÓN

¿Qué me dice el Señor a mí en el texto? 

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

  1. La vida en relación con el Señor, ser su discípulo, nos invita también a estar con Él. ¿Qué siento yo cuando Jesús me invita a estar con Él?
  2. Jesús se muestra a sí mismo no sólo como el gran maestro, sino que da un anticipo de su gloria. ¿Creo de verdad que Jesús es el Señor?
  3. ¿Qué significa en mi vida, que Jesús es el centro de las Sagradas Escrituras? El Antiguo y Nuevo Testamento sólo se refieren a Jesús. ¿Cuál es mi relación con Jesús.
  4. ¿Cómo vivo en mi vida personal esto que dice el Padre: “Este es mi hijo querido, mi predilecto, escúchenlo”? ¿En verdad escucho a Jesús en todos los momentos de mi vida?
  5. ¿Tengo miedo de acercarme a Jesús? ¿Tal vez escucharlo signifique para mí, dejar un estilo de vida que yo tengo muy instalado. No será eso lo que me pide el Señor?.

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ORACIÓN

¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor:

Gracias Señor por tu Palabra Salvadora.

Gracias porque nos invitas a reconocerte como Dios y Salvador.

Te pedimos la gracia de saber escucharte, de conocer cada vez más tu Palabra.

Permite Señor que sea dócil a tu Palabra, que realmente mi vida sea la de un “escucha atento” a todo lo que me dices.

Señor, al igual que los discípulos tengo miedo. Quisiera que tú también te acerques a mí, que toques y me recuerdes esa frase “no tengas miedo”. Quiero seguirte Señor

Quiero ser tu Discípulo, quiero que en este seguimiento, entienda que debo transformarme también en anunciador de la Buena Noticia.

Amén

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CONTEMPLACIÓN

¿Cómo hago propio en mi vida las enseñanzas del texto?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo  del  Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

Levántense, no tengan miedo . (versículo 7 )

Y de esta forma nos ponemos en contemplación, repitiendo y agradeciendo a Jesús que venga..

ACCIÓN

¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

Si estoy solo, volver sobre este texto, y preguntarme seriamente qué puedo hacer para no tener miedo y aceptar el desafío de transformarme en un discípulo de Jesús y en su misionero.  Descubre a algún amigo en especial con quien quieras animarlo a no tener miedo, comparte con él este texto del Evangelio.

En el grupo proponerse una actividad  para ser discípulos y misioneros. Puede ser una representación de cuáles son los miedos que hoy tenemos en la escucha y el seguimiento de Jesús. Como grupo realizar una actividad concreta para ayudar a otras personas a no tener miedo y seguir a Jesús.

Lectio Divina Dominical – Domingo I de Cuaresma Ciclo A

 

«Adorarás al Señor tu Dios y sólo a Él rendirás culto»

Hno Ricardo Grzona, frp

.Para descargar gratuitamente los documentos y/o audio o mp3, click en  “E-BOOK PDF” y/o “AUDIO MP3″ o en Download

PRIMERA LECTURA: Génesis 2,7-9; 3,1-7

SALMO RESPONSORIAL: Salmo 50

SEGUNDA LECTURA: Romanos 5, 12-19

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Invocación al Espíritu Santo:

Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.

Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.

Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BIBLICO: Mateo 4, 1-11

 4,1: Entonces Jesús, movido por el Espíritu, se retiró al desierto para ser tentado por el Diablo. 4,2: Hizo un ayuno de cuarenta días con sus noches y al final sintió hambre. 4,3: Se acercó el Tentador y le dijo:
—Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.
4,4: Él contestó:
—Está escrito:
No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
4,5: Luego el Diablo se lo llevó a la Ciudad Santa, lo colocó en la parte más alta del templo 4,6: y le dijo:
—Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, pues está escrito:
Ha dado órdenes a sus ángeles sobre ti; te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece en la piedra.
4,7: Jesús respondió:
—También está escrito:
No pondrás a prueba al Señor, tu Dios.
4,8: De nuevo se lo llevó el Diablo a una montaña altísima y le mostró todos los reinos del mundo en su esplendor, 4,9: y le dijo:
—Todo esto te lo daré si te postras para adorarme.
4,10: Entonces Jesús le replicó:
—¡Aléjate, Satanás!
Que está escrito:
Al Señor tu Dios adorarás,
a él sólo darás culto.

4,11: De inmediato lo dejó el Diablo y unos ángeles vinieron a servirle.

(BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO)

LECTURA

¿Qué dice el texto?

 

Estudio bíblico del texto.

La Iglesia nos presenta para este primer domingo de Cuaresma, las tentaciones de Jesús. Es curioso, cómo inmediatamente después del Bautismo de Jesús, donde aparecen todos los grandes signos y el Padre habló reconociendo en Jesús a su Hijo amado, al que pidió “obedézcanle, y el Espíritu Santo se posa sobre Él… ahora, de repente, Jesús movido por el Espíritu, decide retirarse al desierto para orar, sabiendo que el demonio lo tentaría. Estos cuarenta días, son el significado de la prueba del Pueblo de Israel que pasó cuarenta años en el desierto.

Jesús, aún siendo Dios, aceptó el plan del Padre y se hizo un hombre verdadero.  (En Palabras de San Pablo, se anonadó a sí mismo, buscando cumplir el deseo del Padre, para salvar a todos los humanos. Sin embargo, no estuvo exento  de la tentación. Igual que todos los hombres.

La finalidad del diablo es separar de Dios y de su proyecto a los que tienta, aún presentando bienes mayores para cumplir. Pero Jesús siempre le recuerda la Escritura y cómo la tergiversación de la misma Biblia, nace del diablo. Éste es quien tergiversa las Sagradas Escrituras para acomodarlas y hacer salir del plan de salvación.

Este pasaje también recuerda las caídas del pueblo en su prueba, el deseo lícito de comer, poniendo en duda a Dios, el deseo de adorar otros falsos dioses (gran tentación del demonio), el poner a prueba a Dios.

La respuesta de Jesús es clara: Márchate, lárgate, apártate de mí (puede traducirse con varios verbos en español).  Y esta respuesta es muy parecida a la que le dice a Pedro, cuando éste no desea que Jesús pase la prueba del sufrimiento y del dolor. “apártate de mí” no me estorbes en los planes, y le dice Satanás (que quiere significa el que distrae, molesta, el adversario, el enemigo que impide seguir el camino)

Reconstruimos el texto:

  1. ¿Quién movió a Jesús al desierto y con qué propósito?
  2. ¿Cuánto tiempo estuvo Jesús en el desierto?
  3. ¿Quién se le acercó a Jesús? ¿Con qué nombre lo cita esta traducción?
  4. El demonio le propone tres cosas a Jesús, las llamamos tentaciones. ¿Cuáles son?
  5. Jesús responde con citas del Antiguo Testamento. ¿Qué le dice ante estas propuestas?
  6. ¿Cómo termina el texto? ¿Cuál es la cita bíblica final que recuerda Jesús?

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MEDITACIÓN

¿Qué me dice el Señor a mí en el texto? 

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

  1. La vida en relación con el Señor nos lleva a entender sobre todas las cosas que Jesús pasa por pruebas al Igual que nosotros. ¿Cómo reaccionas tú ante las tentaciones?
  2. Jesús pasa por tres grandes tentaciones. El hambre física, el deseo de probar que Dios existe, la adoración al demonio para obtener favores y los reinos de este mundo. ¿Puedes identificar cuáles son las tentaciones a las que tú eres sometido?
  3. El demonio desea separar del plan de Dios. Por eso no presenta males, sino a éstos disfrazados de bienes. ¿Con qué bienes el demonio puede tentarte? Sería importante que entiendas que la astucia de los argumentos del enemigo de Dios es presentarte la apariencia bienes menores en vez de que sigas el bien mayor. ¿cuáles son esos bienes que te presenta? Identifícalos para que puedas cuidarte de ellos.
  4. Puedes tú tener un contacto tan cercano a la Palabra que recuerdes en cada momento textos de la Biblia que te ayuden a ti a resolver estas tentaciones.
  5. ¿Con qué frecuencia lees tú las Sagradas Escrituras?  ¿Tienes familiaridad con ellas?  ¿Es la Biblia la base de tu oración? ¿Practicas como pide la Iglesia la Lectio Divina?

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ORACIÓN

¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?

Gracias Señor por tu Palabra Salvadora.

Gracias porque nos invitas a reconocer las tentaciones y a no tener miedo a tus planes.

Gracias porque nos invitas a conocer tus planes, a tener tu Palabra para cada ocasión.

Gracias porque nos recuerdas que Tú también fuiste tentado, pero lo superaste.

Te pido que me des la gracia de que cada vez que yo sea tentado pueda encontrar en la Biblia la respuesta adecuada y tenga la valentía para cumplir lo que me pide.

Amén

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CONTEMPLACIÓN

¿Cómo hago propio en mi vida las enseñanzas del texto?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo  del  Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

Apártate de mí Satanás, sólo a Dios Adorarás . (versículo 11 )

Y de esta forma nos ponemos en contemplación, repitiendo y agradeciendo a Jesús que venga.

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ACCIÓN

¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

Si estoy solo, volver sobre este texto, y preguntarme seriamente hasta  qué punto quiero dar un paso en mi conversión personal. No le pido al Señor que me quite la tentación, sino que me ayude a entender las astucias del Maligno. Por lo tanto te invito a que puedas hacer un proyecto en el que le recuerdes a algún amigo específico de cómo somos tentados y cómo se puede vencer la tentación. Y transfórmate en un discípulo de Jesús y en su misionero.

 

En el grupo proponerse una actividad  para ser discípulos y misioneros. Realizar una actividad cuaresmal para presentar las situaciones con que el enemigo de Dios nos tienta permanentemente. Proponer un proceso de cambio para la comunidad y preparar a otras personas para que reciban a Jesús, y entiendan que también fue tentado como nosotros.

Lectio Divina Dominical – Domingo II de Adviento Ciclo A

 

«Estén en vela para estar preparados»

Emilio G. Chávez, Dr. en Teología Bíblica

 

Colaboración con Hno Ricardo Grzona, frp

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PRIMERA LECTURA: Isaías 11, 1-10

SALMO RESPONSORIAL: Salmo 71, 2-17

SEGUNDA LECTURA: Romanos 15, 4-9

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Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,

Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.

Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.

Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BIBLICO: Mateo 3, 1-12

3,1: En aquel tiempo se presentó Juan el Bautista en el desierto de Judea, 3,2: proclamando:
—Arrepiéntanse, que está cerca el reino de los cielos.

  3,3: Éste es a quien había anunciado el profeta Isaías, diciendo:

   —Una voz grita en el desierto:

   Preparen el camino al Señor,

   enderecen sus senderos.

3,4: Juan llevaba un manto hecho de pelo de camello, con un cinturón de cuero en la cintura y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.

  3,5: Acudían a él de Jerusalén, de toda Judea y de la región del Jordán, 3,6: y se hacían bautizar por él en el río Jordán, confesando sus pecados.

  3,7: Al ver que muchos fariseos y saduceos acudían a que los bautizara les dijo:
—¡Raza de víboras! ¿Quién les ha enseñado a escapar de la condena que llega? 3,8: Muestren frutos de un sincero arrepentimiento 3,9: y no piensen que basta con decir: Nuestro padre es Abrahán; pues yo les digo que de estas piedras puede sacar Dios hijos para Abrahán. 3,10: El hacha ya está apoyada en la raíz del árbol: árbol que no produzca frutos buenos será cortado y arrojado al fuego.

  3,11: Yo los bautizo con agua en señal de arrepentimiento; pero detrás de mí viene uno con más autoridad que yo, y yo no soy digno de quitarle sus sandalias. Él los bautizará con Espíritu Santo y fuego.

  3,12: Ya empuña la horquilla para limpiar su cosecha: reunirá el trigo en el granero, y quemará la paja en un fuego que no se apaga.

(BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO)

LECTURA

¿Qué dice el texto?

Estudio bíblico del texto.           

La Iglesia nos sigue presentando en el inicio del año litúrgico, en el Adviento de preparación a la llegada del Señor, textos que nos van adentrando en el espíritu de la Espera y de la Esperanza.

Mateo nos habla de Juan, a quien llama “el bautista”, y es el profeta que esperaban para preceder al Mesías (ver 2 Reyes 1, 8 ss y Zacarías 13,4). Juan lleva una vida muy austera, porque su bien supremo es el encuentro con Dios. Su vida ya es gran parte de su prédica. Porque él con toda autoridad proclama y vive. El encuentro de todos los peregrinos que venían a recibir el bautismo, hacía que confesaran sus pecados y el arrepentimiento de los mismos para volver a Dios.

El primer párrafo se refiere al arrepentimiento. Es decir, hacer un verdadero acto de conciencia sobre las cosas que en el Pueblo de Israel, se han apartado de la Ley de Dios, porque llega el Señor, el Dios de Israel, y en su llegada debe encontrar al Pueblo viviendo en las promesas que ambos se han hecho. “Yo seré tu Dios y tú serás mi pueblo”. Y si se habían torcido los senderos hay que enderezarlos. Hay que volver a vivir de acuerdo a la ley de Dios.

El bautismo de Juan prepara para el encuentro con Jesús, el Señor, el Cristo. Éste encuentro es un acontecimiento final y definitivo para una vida nueva. Pero Juan aclara que es necesaria la conversión, el arrepentimiento, y critica a los fariseos y saduceos (dos importantes ramas del judaísmo recalcitrante) porque van al bautismo como un rito externo, cuando él dice que lo más importante es la conversión del corazón. El arrepentimiento y una vida nueva, producirá frutos. Ya llega, dice Juan, el que tiene el hacha en la mano, y quien no tenga frutos para mostrar, será cortado como el árbol del que se esperan frutos.

Juan dice que él no es digno ni siquiera de desatar la correa de sus sandalias. En la antigüedad, ésta era una actividad reservada sólo para los esclavos no judíos. Es algo que implica una gran distancia entre el amo judío y el esclavo que ni siquiera estaba en el pueblo de la salvación. Con esto Juan quiere decirnos que quien viene (es decir Jesús) es tan importante, y también tan distante. Como la distancia que hay entre un Señor y un esclavo. Y él ni siquiera merecería este puesto.

Y el que viene después de Juan, o sea Jesús, el Cristo, Él es el único esperado para redimir a la humanidad. Y Él tiene la autoridad de bautizar con el Espíritu Santo y con Fuego.  (Recuerden que el Fuego en la Biblia también se usa para purificar).

La preparación para recibir a Jesús, el Cristo implica entonces una conversión y una disposición, pues como aclara Juan el Bautista, quien no acepte al Señor será separado como el trigo se separa de la paja para que ésta sea quemada.

Reconstruimos el texto:

  1. ¿Cómo comienza el pasaje leído? ¿Quién es el personaje que aparece en el desierto de Judea y qué dice?
  2. ¿Qué profeta había anunciado la presencia del precursor?
  3. ¿Cómo vivía Juan? ¿Cuál era su actividad principal?
  4. ¿Quiénes iban a verlo? ¿Qué es lo que Juan les decía a los fariseos y saduceos?
  5. Juan bautiza con agua ¿Cómo bautizará el que viene luego de él?
  6. ¿Cómo se sintetiza la predicación de Juan?

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MEDITACIÓN

¿Qué me dice el Señor a mí en el texto? 

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

  1. Estamos en un momento de espera del Señor ¿en verdad yo estoy en esta tensión dinámica preparándome para recibir a Jesús?
  2. ¿Qué significaría en mi vida arrepentirse? ¿De qué cosas debo arrepentirme? ¿Y enderezar mi sendero? ¿De qué se trata esto en mi propia vida?
  3. ¿Es mi vida un modelo de sencillez evangélica? ¿habrá en mi vida algo que estorbe para decir que sí vivo el Evangelio? ¿las cosas que yo tengo las pongo al Servicio del Señor? ¿Habrá alguien que en mi vida se escandalice porque estoy viviendo lejos del Evangelio?
  4. Cuando me acerco a la vida de la Iglesia ¿Creo que sólo son ritos externos, pero no me cambio desde adentro? ¿Soy capaz de verme con la mirada de Jesús? ¿Cuáles cosas creo que el Señor me pediría que cambie para ser su discípulo?
  5. ¿Doy frutos de cristianismo? ¿Realmente mi vida es una forma de conversión para los demás? ¿Cuáles son las cosas buenas que hago que podría multiplicar? ¿Cuáles son las cosas buenas que no hago y que siento que el Señor me llama para hacerlas?
  6. ¿Estoy convencido que debo prepararme para su venida? ¿Cómo será este encuentro con el Señor?

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ORACIÓN

¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor:

Gracias Señor por tu Palabra Salvadora.

Gracias por recordarme que tú volverás. Quiero esperarte. Quiero tener una actitud de espera.

Señor, a través de tu Palabra, descubro que también yo puedo ser un fariseo o un saduceo, que se sentían los religiosos del momento, porque cumplían con ritos externos. Dame valor para cambiar lo que tengo que cambiar.

Oremos con el salmo 71 preparándonos a la celebración de la Eucaristía del próximo Domingo

71,1: A ti, Señor, me acojo nunca quede defraudado.
71,2: Por tu justicia, líbrame y rescátame, tiende tu oído hacia mí y sálvame.
71,3: Sé mi roca de refugio, siempre accesible, la que prometiste para liberarme, pues mi peña y mi alcázar eres tú.
71,4: Dios mío, líbrame de la mano perversa, del puño criminal y opresor.
71,5: Tú eres mi esperanza, Señor mío, y mi confianza, Señor, desde mi juventud.
71,6: Desde el seno materno me apoyaba en ti, desde la entrañas de mi madre me sostenías. ¡A ti la alabanza continua!
71,7: Eres un prodigio para muchos, pues tú eres mi refugio fortificado.
71,8: Llena está mi boca de tu alabanza, de tu elogio todo el día.
71,9: No me rechaces ahora en la vejez, no me abandones, cuando decaen mis fuerzas,
71,10: porque mis enemigos hablan de mí, quienes me espían dictaminan:
71,11: Dios lo ha abandonado, persíganlo, aprésenlo, que no hay quien lo libre.
71,12: Oh Dios, no te quedes lejos, Dios mío, apresúrate a socorrerme.
71,13: Sean confundidos y humillados los que atentan contra mi vida; cúbranse de humillación y de vergüenza los que buscan mi daño.
71,14: Yo en cambio esperaré siempre, reiterando tus alabanzas.
71,15: Mi boca anunciará tu justicia y tu salvación todo el día, aunque no sepa contarla.
71,16: Entraré en tu fortaleza, Señor mío, recordaré tu justicia, Señor, sólo tuya.
71,17: Me instruiste, Dios mío, desde mi juventud y hasta hoy he anunciado tus maravillas.

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CONTEMPLACIÓN

¿Cómo hago propio en mi vida las enseñanzas del texto?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo  del  Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

Muestren frutos de un sincero arrepentimiento . (versículo 3,8)

Y de esta forma nos ponemos en contemplación

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ACCIÓN

¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

Si estoy solo, volver sobre este texto, buscando lo que el Señor me está diciendo, demandando. Él quiere entrar en contacto más personal conmigo. Profundizo en mi oración y cercanía con Él. Pero como signo exterior, voy a realizar alguna acción humilde. Por ejemplo ayudar en la limpieza a alguna persona anciana o pobre que necesite ayuda, visitar a algún enfermo y llevarle consuelo y cariño, o alguna obra de caridad, que manifieste mi actitud de espera en el Señor.

En el grupo proponerse una actividad  que nos ayude a demostrar  que estamos a la espera del Señor. Si bien, un cambio personal es necesario, es bueno revisar la vida del grupo y proponerse actividades de servicio del Evangelio. Es tiempo propicio para una actividad externa que manifieste a Jesús que llega. Puede ser organizar una pastorela, una oración comunitaria, tal vez si puedes apoyar en la parroquia alguna actividad que apoye el sacramento de la reconciliación y un acto penitencial, sería muy oportuno.

 Ánimo en este caminar.

Lectio Divina Dominical – Domingo I de Adviento Ciclo A

 

«Estén en vela para estar preparados»

Emilio G. Chávez, Dr. en Teología Bíblica

 

Colaboración con Hno Ricardo Grzona, frp

.Para descargar gratuitamente los documentos y/o audio o mp3, click en  “E-BOOK PDF” y/o “AUDIO MP3″ o en Download

PRIMERA LECTURA: Isaías 2, 1-5

SALMO RESPONSORIAL: Salmo 121, 1-9

SEGUNDA LECTURA: Romanos 13, 11-14

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Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,

Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.

Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.

Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BIBLICO: Mateo 24, 37-44

24,37: La llegada del Hijo del Hombre será como en tiempos de Noé: 24,38: en [aquellos] días anteriores al diluvio la gente comía y bebía y se casaban, hasta que Noé se metió en el arca. 24,39: Y ellos no se enteraron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos.
Así será la llegada del Hijo del Hombre. 24,40: Estarán dos hombres en un campo: a uno se lo llevarán, al otro lo dejarán; 24,41: dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán, a la otra la dejarán.

  24,42: Por tanto estén prevenidos porque no saben el día que llegará su Señor.
24,43: Ustedes ya saben que si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, estaría cuidando para que no le abran un boquete en la pared. 24,44: Por tanto, estén preparados, porque el Hijo del Hombre llegará cuando menos lo esperen.

(BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO)

LECTURA

¿Qué dice el texto?

Estudio bíblico del texto.           

Estamos comenzando un nuevo año y ciclo litúrgico, el “A”. En el tiempo del adviento, que significa advenimiento o preparación de la llegada. Nuestra pregunta, es ¿a quién esperamos? Esperamos a Jesús en su segunda venida. Por eso, este tiempo es ponernos en una “tensión dinámica” de esta espera.

Obvio, estamos preparándonos para el memorial del nacimiento de Jesús. Pero esto nos recuerda que Él volverá y por eso la Iglesia nos pone estos textos tan importantes para ir anhelando este encuentro con Jesús. Que mientras tanto, Él llega a nuestra vida, a nuestro corazón, entabla un diálogo con nosotros.

El momento del fin de los tiempos, cuando vuelva Jesús a reinar para siempre es desconocido. Pero se trata de dejar algo sin dar fechas, no para poner nerviosa a las personas, sino para insistir en la vigilancia y la atención que debemos prestar en todos los momentos de nuestra vida. Debemos estar atentos.

La venida del Señor, no se debe entender, como muchos pretenden hacer sus acertijos, como algo en el tiempo inminente. Lo que nos está asegurando el Señor es que Él mismo volverá al fin de los tiempos. Y por lo tanto, no debemos estar cómodos, instalados en un mundo donde creemos que aquí es donde se darán todos los beneficios. La famosa teología de la prosperidad, no concordaría con este texto. Porque en verdad la verdadera prosperidad, es tener el mayor tesoro en nuestra vida que no son cosas materiales que se pueden perder. El mayor bien supremo y absoluto, es dejarse abrazar por Jesús y ser su discípulo, estar en permanente contacto con Él. Lo que nos lleva a no atender al mundo ni a las cosas, sino más bien atender a Jesús y vivir de acuerdo a sus requerimientos. Nadie sabe esa fecha, por lo tanto es mejor estar atentos permanentemente.

Jesús comienza su narración recordando el libro del Génesis, cuando el Diluvio, el único preparado era Noé y su familia. A los demás ni les interesó. Esta imagen puesta por Jesús es para recordar que hay que estar atentos y prevenidos. No sabemos cuándo será ese día. Pero sabemos que ocurrirá.

Lo mejor es estar preparados para el día de la segunda venida del Señor.

Hagámonos unas preguntas para reconstruir el texto:

  1. ¿A quiénes se dirige el Señor?
  2. ¿Cómo será la llegada del Señor?
  3. ¿Con qué imagen bíblica compara el Señor su regreso?
  4. ¿Qué pasará con las personas ese día?
  5. ¿Cuál es la recomendación de Jesús?

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MEDITACIÓN

¿Qué me dice el Señor a mí en el texto? 

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

  1. Cuando recitamos el Credo, decimos que Jesús volverá a Juzgar a vivos y muertos.

¿Estoy convencido de esto? ¿Qué significa para mí que Jesús volverá?

  1. Mucha gente vive desentendida de la gran realidad de la historia de la Salvación. ¿somos nosotros como aquellos de la época de Noé y nos perdemos en las cosas mundanas?
  2. Jesús nos advierte que muchos serán llevados y otros serán dejados. ¿Cómo tomo en mi vida personal estas palabras de Jesús?
  3. Si tuviera que medir el tiempo que yo dedico al encuentro con el Señor, qué puedo decir de mí mismo y del uso del tiempo?
  4. Estar prevenidos… dice el Señor. ¿Cómo hago yo, para que todo lo que realizo en mi vida, sea el reflejo de lo que el Señor me pide a través de la oración?
  5. Es toda mi vida, mis estudios, mi trabajo, mis contactos con las personas, una preparación para este encuentro definitivo con el Señor?

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ORACIÓN

¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor:

Gracias Señor por tu Palabra Salvadora.

Gracias por advertirnos cómo debemos vivir.

No queremos ser indiferentes a tu palabra, a tu llamado, a tu advertencia.

Queremos estar atentos al encuentro contigo. Señor ven a mi vida, a mi corazón. Quiero consagrar todos los momentos del día a Ti.

Que no desvíe mi mirada al mundo, donde el príncipe del mal quiere cautivarme y alejarme de tu presencia.

Recitamos el Salmo 121

121,1: Canción de peregrinación. Levanto los ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio?
121,2: El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
121,3: No dejará que tropiece tu pie, no duerme tu guardián.
121,4: No duerme, ni dormita el guardián de Israel.
121,5: El Señor es tu guardián, el Señor es tu sombra, el Altísimo está a tu derecha;
121,6: de día el sol no te hará daño ni la luna de noche.
121,7: El Señor te guarda de todo mal, él guarda tu vida.
121,8: El Señor guarda tus entradas y salidas ahora y por siempre.

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CONTEMPLACIÓN

¿Cómo hago propio en mi vida las enseñanzas del texto?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo  del  Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

Estén preparados, porque el Hijo del Hombre llegará cuando menos lo esperen. (versículo. 44)

Y de esta forma nos ponemos en contemplación

.

ACCIÓN

¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

Si estoy solo, volver sobre este texto, haciendo un profundo examen sobre mi vida de relación con el tiempo y el uso de las cosas creadas por Dios para mí. Cuánto tiempo dedico a reforzar mi vida en un encuentro personal con el Señor. ¿Cuáles son las cosas que yo realizo y están lejos del plan de Dios para mi vida? Proponerse una meta concreta, hacer una acción donde pueda demostrar que mi tiempo es para el Señor, y poder animar a otros a que hagan lo mismo.

En el grupo proponerse una actividad  que nos ayude a demostrar que sí estamos convencidos de que Jesús volverá. ¿Qué ocurrirá entonces con nosotros? Buscar alguna actividad exterior que muestre a otros nuestra fe en Jesús, el Señor de la Historia. Puede ser demostrar nuestra fe con una cartelera, con un anuncio, o bien organizar algo que sea para que todos puedan darse cuenta que estamos dando testimonio de nuestra fe y queremos prepararnos para recibir a Jesús.

 Ánimo en este caminar.

Lectio Divina Dominical – Domingo de Cristo Rey del Tiempo Ordinario Ciclo C

 

«Señor Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino»

Emilio G. Chávez, Dr. en Teología Bíblica

 

Colaboración con Hno Ricardo Grzona, frp

.Para descargar gratuitamente los documentos y/o audio o mp3, click en  “E-BOOK PDF” y/o “AUDIO MP3″ o en Download

PRIMERA LECTURA: 2 Samuel 5, 1-3

SALMO RESPONSORIAL: Salmo 121, 1-2.4-5

SEGUNDA LECTURA: Colosenses 1, 12-20

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Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,

Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.

Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.

Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BIBLICO: Lucas 23, 35-43

23,35: Cuando crucificaron a Jesús, el pueblo estaba mirando y los jefes se burlaban de él diciendo:
—Ha salvado a otros, que se salve a sí mismo, si es el Mesías, el predilecto de Dios.
23,36: También los soldados se burlaban de él.

   Se acercaban a ofrecerle vinagre 23,37: y le decían:

   —Si eres el rey de los judíos, sálvate.

  23,38: Encima de él había una inscripción que decía: Éste es el rey de los judíos.
23,39: Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo:

   —¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti y a nosotros.

  23,40: Pero el otro lo reprendió diciendo:

   —¿No tienes temor de Dios, tú, que sufres la misma pena? 23,41: Lo nuestro es justo, recibimos la paga de nuestros delitos; pero él, en cambio, no ha cometido ningún crimen.
23,42: Y añadió:

   —Jesús, cuando llegues a tu reino acuérdate de mí.

  23,43: Jesús le contestó:

   —Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso.

(BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO)

LECTURA

¿Qué dice el texto?

Estudio bíblico del texto.           

El año litúrgico se cierra con esta fiesta de Cristo, Rey. Israel recorrió un largo camino respecto al reinado. Era un pueblo nómada y tribal al principio, de tradición democrática y no monárquica. Ya en el Libro de los Jueces (9:7-21) encontramos en llamado “Apólogo de Jotam” (un apólogo que como una fábula, o historia para una enseñanza moral), en que se critica el deseo de querer ser rey. La narración sobre el deseo de Israel de tener un rey se encuentra en 1 Sam 8, y ahí muestra Yahveh su disgusto por el deseo de Israel de ser ‘como las naciones’, es decir, los paganos, y tener un rey, que al fin y al cabo los oprimirá con su vida lujosa y desenfrenada. Y así sucedió, pues Salomón comenzó siendo sabio pero terminó necio y mujeriego (se casó con muchas extranjeras que desviaron su corazón a dioses paganos), y como castigo el reino se dividió; todo esto se puede leer en 1 Re 11-12. La legislación deuteronómica sobre el reinado, precisamente teniendo en mente a Salomón, se encuentra en Dt 17:14-20. El rey debe ser uno del pueblo, un hermano, y no tener ni muchas mujeres ni muchos caballos, ni llevar al pueblo de nuevo a Egipto como esclavos (entres sus mujeres, Salomón se casó con la hija del faraón).

La primera lectura nos presenta a David precisamente como uno del pueblo de Israel, un pastor. Un poco después en este segundo libro de Samuel, al capítulo 7, encontramos la gran profecía/promesa que sólo de la descendencia de David deberá salir (literalmente, Yahveh “hará que se levante,” que es lenguaje bíblico de resurrección, 2 Sam 7:12) el rey de Israel, o el Mesías. Pero antes de que se cumpla esta esperanza, Israel de hecho vuelve a “Egipto” (2 Re 25:26; realmente, la mayor parte de la gente se fue al exilio en Babilonia) y queda truncada la monarquía (Israel estará sin rey judío, sólo bajo reyes extranjeros que la oprimen). En el exilio babilónico, el profeta Ezequiel, en nombre de Dios, insiste en que Yahveh volverá a ser rey sobre su pueblo aunque sea a la fuerza, Ez 20:32-44. De hecho, Yahveh será de nuevo, como antaño, el único Pastor de su pueblo, a través de su siervo David, que será no tanto rey, sino “príncipe” (literalmente, “uno que está levantado”), Ez 34; 37:24-28.`

Jesús, el Buen Pastor que hace lo que dice Dios que hará con sus ovejas en Ez 34:15-16, es decir: apacentar (hacer que se acuesten para comer, como se dice en Mc 2:15); buscar la perdida; vendar y curar a la enferma (Jesús se llama médico en Mc 2:17). Pero nadie se imaginaba cómo sería “levantado” el Mesías: sería “levantado” sobre el trono de la cruz (ver la profecía de Jesús con juego de palabras en Jn 12:32-33; en arameo, el idioma de Jesús, “ser levantado” significa tanto “ser exaltado” como “ser crucificado”). La cruz era un trono satírico, una burla muy cruel de los romanos, para los pretendientes a la realeza, para los que eran o se consideraban una amenaza para el imperio.[1] Y de hecho, la lectura del evangelio nos presenta a Jesús crucificado objeto de burlas. Jesús fue el que no se salvó a sí mismo para salvarnos a nosotros. Ni Dios su Padre lo eximió (Rom 8:32), como Abraham con Isaac, sino que lo entregó por nosotros. Pero el “levantamiento” de Jesús sobre la cruz mostró su realeza de verdad, y fundamenta su pleno derecho de ser nuestro Señor y Rey, gobernando más conquistando nuestros corazones que por fuerza. Y así nos dice la Carta a los Hebreos que el Dios de la paz “condujo hacia arriba,” sacándolo del reino de la muerte, “a nuestro Señor Jesús, el gran Pastor de las ovejas, por la sangre de la alianza eterna” (13:20).

Nos hacemos unas preguntas para recordar el texto bíblico:

  1. ¿Cómo comienza este texto? ¿cuál es la escena?
  2. ¿Quiénes estaban mirando y burlándose de Jesús? ¿Qué es lo que le decían a Jesús?
  3. ¿Quiénes más estaban en la escena burlándose de Jesús y qué le ofrecían?
  4. ¿Cuál es la frase central en la que le dicen a Jesús sobre su reinado?
  5. ¿Qué decía el cartel que estaba sobre la cruz de Jesús?
  6. ¿Qué le decía uno los malhechores a Jesús? ¿Cómo le contestó el otro?
  7. El segundo malhechor se dirigió a Jesús con unas palabras concretas: ¿Qué le pidió a Jesús?
  8. ¿Cuál fue la contestación que le dio Jesús?

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MEDITACIÓN

¿Qué me dice el Señor a mí en el texto? 

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

Estamos ante uno de los momentos más importantes en la historia de la Salvación. Cuando Jesús asume ser desde ahora la única víctima agradable al Padre Dios. Ya no será necesario seguir inmolando corderos a Dios. Jesús se ha ofrecido y con su sangre nos ha comprado para Dios, nos ha liberado de toda atadura, y con su muerte nos libró de la muerte eterna… Es importante que ante este texto me haga estas preguntas:

  1. ¿Al igual que el pueblo, yo me quedo lejos de Jesús, de la religión y a veces hasta murmuro y critico?
  2. ¿Cuántas veces he negado la cruz, mi cruz? ¿Cuántas veces le he pedido a Dios que me libere de mis cruces?
  3. ¿He pensado que Jesús no debía haber sufrido? ¿Preferiría otra forma de Salvación? (tal vez mi actitud es como la de Pedro y Jesús me diría que me aparte de Él)
  4. ¿Cuántas veces quiero poner a prueba a Jesús? (Hay momentos en que le decimos: “Si eres Dios que se sane tal persona… Si eres Dios que no sufra tal amigo… Si eres Dios que se salve este niño inocente… Si eres Dios que yo pueda tener un buen trabajo… Si eres Dios que mi familia esté a salvo…. Porqué le ocurrió un accidente a esta persona tan buena?) ¿Qué hacemos en estos casos… si escuchamos esto de otros, qué decimos?
  5. Sabemos que Dios es omnipotente… todo lo puede. ¿entendemos que Dios permitió el sufrimiento de su Hijo, y que la cruz es el trono donde Él quiso venir a Reinar?
  6. La cruz del Señor va en contra de toda perspectiva humana, La cruz del Señor es la salvación para nosotros. Su muerte es nuestra vida. ¿Acepto esto, acepto y agradezco a Jesús que reine sobre mí, desde la cruz?
  7. Hoy proclamamos a Jesucristo, Rey del Universo, porque con su muerte en Cruz liberó toda la creación que había caído en la desgracia. ¿Dejo reinar a Jesús en mi vida? O ¿prefiero vivir el “reino de este mundo a mi manera”?

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ORACIÓN

¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor:

Gracias Señor por tu Palabra Salvadora.

Gracias por venir a enseñarnos un nuevo camino que nos lleva hacia Ti. La cruz redentora.

Gracias por aceptar venir a salvarme, a liberarme, a hacerme una nueva creatura.

Así como en el Antiguo Testamento se sellaban con la sangre de los corderos ofrecidos en holocausto, hoy queremos pedirte con nos selles con tu Sangre Bendita y salvadora. Que el maligno enemigo, al que tú venciste desde la cruz no tenga ningún poder sobre nosotros.

Te declaramos Rey de nuestras vidas, Reina Jesús por siempre en mi vida y en mi corazón.

Amén.

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CONTEMPLACIÓN

¿Cómo hago propio en mi vida las enseñanzas del texto?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo  del  Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

 Jesús, acuérdate de mí. (versículo 42)

Te aseguro, hoy estarás conmigo en el paraíso. (43)

Y de esta forma nos ponemos en contemplación

.

ACCIÓN

¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

Si estoy solo, volver sobre este texto, haciendo un profundo examen sobre mi vida de relación con Cristo crucificado y reinante desde la cruz. Hasta qué punto lo acepto. Me comprometo en ser un anunciador de Jesús. Y voy a buscar al menos a una persona que no conozca bien sobre Jesús para poder anunciarle que su vida está salvada por Jesús a través de su cruz. Que me sienta un misionero.

En el grupo proponerse una actividad  que nos ayude a demostrar que sí estamos convencidos de Jesús, el Cristo Rey del Universo, quien reina en mi vida y nos ayuda a liberarnos de las pasiones que nos atan a este mundo. Podríamos hacer en nuestro grupo un cartel con las cosas que este mundo considera importantes, y los reinos como el económico, el poder, el poseer, el dominar, y en contraposición, la cruz salvadora de Jesús. Visitar a personas que están necesitadas del amor de Jesús, y en su nombre, visitarlos, como grupo, acompañándolos en sus necesidades.

Y de esta forma nos ponemos en contemplación

 Ánimo en este caminar.

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