Lectio Divina
Martes, 17 de Febrero de 2026
Martes de la VI Semana del Tiempo Ordinario
José Eduardo Ramírez Erazo Esquipulas, Guatemala ✍🏻🇬🇹
Invocación al Espíritu Santo
¡Ven, oh, Santo Espíritu!
ilumina mi entendimiento, para conocer tus mandatos,
fortalece mi corazón contra las insidias del enemigo,
inflama mi voluntad…
He oído tu voz, y no quiero endurecerme y resistir,
diciendo: después…, mañana.
¡Quiero decir Ahora!,
no vaya a ser que el mañana me falte.
¡Oh Espíritu de verdad y de sabiduría,
Espíritu de entendimiento y de consejo,
¡Espíritu de gozo y de paz!:
quiero lo que quieras,
quiero porque quieres,
quiero como quieras,
quiero cuando quieras…
Amén.
1. Lectura ¿Qué dice el texto? Evangelio según San Marcos 8, 14-21
Los discípulos se habían olvidado de traer pan y solo tenían un pan en la barca. Jesús les llamó la atención, diciendo: “¡Estén alerta y tengan cuidado de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes!”.
Y ellos se decían unos a otros: “No tenemos pan”.
Jesús, conociendo lo que hablaban, les dijo: “¿Por qué están discutiendo que no tienen pan? ¿Todavía no comprenden y no entienden? ¿Por qué son tan difíciles de entender? ¿Tienen ojos y no pueden ver? ¿Aún tienen la mente confundida? ¿No recuerdan los cinco panes que partí para cinco mil personas? ¿Cuántas cestas llenas de pedazos recogieron?” Ellos le respondieron: “Doce”.
Jesús les preguntó de nuevo: “Y cuando partí los siete panes para cuatro mil personas. ¿Cuántas canastas llenas de pedazos recogieron?” Ellos respondieron: “Siete”.
Entonces Jesús les dijo: “¿Todavía no entienden?”
1.1 Releamos el texto:
Después de la discusión de Jesús con los Fariseos, les sigue dando una enseñanza a sus discípulos “Abran los ojos… Cuídense de…” en otras palabras, Jesús les está diciendo que tengan cuidado de ser amasados, formados según el estilo de vida de los Fariseos y de Herodes. Sin embargo, los discípulos han tomado distancia con Jesús y centran su mirada en una situación simple, un solo pan. Jesús los reprende con siete preguntas:
1. “¿Por qué comentan que no tienen panes?
2. ¿Todavía no entienden ni comprenden?
3. ¿Tienen endurecido el corazón?
4. ¿Tienen ojos, pero no ven?
5. ¿Tienen oídos, pero no escuchan?
6. ¿No se acuerdan?
7. ¿Todavía no comprenden?”
El anhelo de Jesús es que a los discípulos se les abra el entendimiento (pregunta 1 y 7), Jesús interpela el corazón, los ojos, los oídos y la memoria de sus discípulos. Son los sentidos relacionados con los aprendizajes vitales.
2. Meditación. ¿Qué nos dice el texto?
Nosotros también corremos el mismo riesgo: pasar mucho tiempo al lado de Jesús, pero caminar en paralelo. Estar con Él, pero sin entrar a fondo en el misterio de su corazón. No basta estar en la misma barca con Jesús para estar seguros de que sabemos con quién estamos tratando. Podríamos andar al lado de Jesús todo el tiempo (en la pastoral, en el coro, predicando, haciendo Lectio Divina, en la TV, etc.) sin estar en sintonía de vida, de mente y de corazón con él. De nada sirve pensar en Jesús si la memoria no lleva consigo la captación del misterio. Al final, Jesús vuelve a preguntar ¿Todavía no entienden? Y esta queda sin respuesta, porque quienes tenemos que responder somos nosotros. Tomemos para nosotros estas preguntas.
3. Oración. ¿Qué me hace decirle al Señor este texto?
Pidámosle al Señor, para que nos dé el don del discernimiento y así saber escoger lo que nos conviene y rechazar lo que nos aleja de Dios, hagámosla con esta oración del Papa León XIV:
Espíritu Santo, luz de nuestro entendimiento, dulce aliento en nuestras decisiones, dame la gracia de escuchar atentamente tu voz para discernir los secretos caminos de mi corazón, a fin de captar lo que realmente es importante para ti y liberar mi corazón de sus aflicciones.
Te pido la gracia de aprender a detenerme para tomar conciencia de mi manera de actuar, de los sentimientos que habitan en mí, de los pensamientos que me invaden, y que, muchas veces, no logro reconocer.
Deseo que mis elecciones me conduzcan a la alegría del Evangelio. Aunque deba atravesar momentos de duda y cansancio, aunque tenga que luchar, reflexionar, buscar y comenzar de nuevo… Porque, al final de cuentas, tu consuelo es el fruto de la decisión correcta.
Concédeme conocer mejor qué es lo que me mueve, para rechazar aquello que me aleja de Cristo, y así más amarlo y servirlo.
Amén.
4. Contemplación ¿Qué cambios suscita en mí el texto?
La Palabra quiere habitar en mi corazón y transformar mi vida. En un momento de silencio, pensemos:
• ¿Qué debo acallar para que la voz del Señor resuene en mi corazón?
• ¿Qué debe cambiar en mi forma de vivir para que realmente sepa que Jesús está a mi lado y que nunca me abandonará?
• ¿Qué hacer para entender que lo que el Señor quiere es que yo sepa que con Él nada me hace falta?
5. Acción. ¿Qué acciones concretas me inspira el texto a hacer?
Vivimos en un mundo lleno de ruido y de distracciones. En un mundo en el que estamos llenos de información y a la vez vacíos. Donde se reciben textos del Evangelio, pero no se recibe la Palabra de Dios.
• ¿Qué hacer para que la Palabra de Dios llegue a mis hermanos?
• Y si no enviamos el texto, sino que llamamos a un hermano que necesita de Dios o mejor, lo visitamos.
Que el Señor de Esquipulas los bendiga abundantemente y que llene la vida de cada uno de ustedes de su Amor.
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