EJERCICIO DE LECTIO DIVINA
DEL VIERNES 13 DE MARZO DE 2026
VIERNES III SEMANA DE CUARESMA
Osmarilys Sulbarán de Venezuela ✍🏻🇻🇪
0. INVOCACIÓN DEL ESPÍRITU SANTO
«Espíritu Santo, concédenos la gracia del silencio para escuchar tu Verdad y la fuerza de un corazón que ame a Dios y al prójimo con todo nuestro ser». Amén.
Evangelio según San Marcos 12, 28-34
28 Y uno de los letrados en la Ley que los oyó discutir se acercó a Él, y sabiendo que les había respondido bien, le dijo: “¿Cuál es el primer mandamiento de todos?”
29 Jesús le dijo: “El primero de todos los mandamientos es: Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios, es el único Señor; 30 y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas. Éste es el primer mandamiento. 31 Y el segundo es: amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos”.
32 Y el letrado en la Ley le dijo: “Muy bien, Maestro, es verdad lo que has dicho que hay un solo Dios, y que no hay otro fuera de él; 33 y hay que amarlo con todo el corazón, y con todo el entendimiento, y con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar a su prójimo como a sí mismo, es más valioso que todas las ofrendas quemadas y sacrificios”.
34 Y cuando Jesús, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: “No estás lejos del reino de Dios”. Y nadie se atrevía a preguntarle más.»
1. LECTURA
«Y uno de los letrados en la Ley… le preguntó: “¿Cuál es el primer mandamiento de todos?”. Jesús le dijo: “El primero de todos los mandamientos es: Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios, es el único Señor; y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas… Y el segundo es: amarás a tu prójimo como a ti mismo”»
2. MEDITACIÓN
El Evangelio de San Marcos nos relata que Jesús no estaba solo; se encontraba en el Templo de Jerusalén, inmerso en un ambiente de fuerte tensión y debate teológico con los líderes religiosos de la época. En ese escenario estaban los saduceos, con quienes acababa de debatir, los escribas o maestros de la Ley, la multitud y sus discípulos. Uno de los letrados, al oír cómo Jesús les había respondido con sabiduría, se acercó y le preguntó: “¿Cuál es el primer mandamiento de todos?”.
Jesús respondió: “El primero es: Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor; y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Y el segundo es: amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos”.
Esta respuesta de Jesús es la llave maestra del cristianismo. No es una simple lista de reglas, sino una definición de la existencia humana que se divide en tres dimensiones profundas:
1. El Primado de la Escucha (Shemá): Antes de pedirnos una acción, Jesús dice: «Escucha». El amor no nace de nuestra propia voluntad, sino de una respuesta. Para amar a Dios, primero debo dejarme amar por Él y reconocer que Él es el único Señor de mi vida.
2. La Unidad de la Persona: Jesús pide un amor total, no fragmentado, que integre todo nuestro ser:
• Corazón: Nuestros afectos y deseos; que el motor sea el amor y no el miedo.
• Alma: Nuestra vida entera y cada aliento.
• Mente: Amar a Dios con la razón, estudiando su Palabra y buscando la verdad.
• Fuerzas: Nuestra voluntad y nuestras manos; traducir la fe en acciones concretas, trabajo y servicio.
3. La Inseparabilidad: Jesús nos enseña que no puedes amar a Dios, a quien no ves, si no amas al prójimo, a quien sí ves. El prójimo es el «lugar teológico» donde demostramos que nuestro amor a Dios es real y no una fantasía espiritualista.
Al escuchar esto, el letrado reafirmó: “Muy bien, Maestro, es verdad… amarlo con todo el corazón, el entendimiento, el alma y las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, es más valioso que todas las ofrendas y sacrificios”. Él comprendió que se pueden quemar mil ofrendas en el altar, pero si no se ama al que se tiene al lado, esas cenizas no valen nada.
Jesús, al ver que el hombre entendía la esencia, le advirtió que estaba «cerca», pues esa cercanía ahora requiere dar el paso definitivo: el del seguimiento real.
1. ¿ “Hoy, en mi realidad concreta, ¿qué es lo que me impide pasar de estar cerca del Reino a estar dentro de él a través de un gesto real de amor?”
3. ORACIÓN
Con estas ideas contéstale a Dios en Oración:
Señor, gracias por recordarme que no me pides sacrificios vacíos, sino un corazón que sepa escuchar y manos que sepan servir. Envía tu Espíritu para que mi amor no sea fragmentado: que mi mente te busque, mi alma te pertenezca, mi corazón te desee y mis fuerzas te glorifiquen en el rostro de mi prójimo
4. CONTEMPLACIÓN
Quédate con una idea especial (Contemplación) dale vueltas a esa idea.
“y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas”
5. ACCIÓN: COMPROMISO
Proponte una meta para creerle a Dios y demostrar tu cambio
«Hoy, sacrificaré 15 minutos de mi ruido digital (celular, redes o música) para practicar el Shemá: me quedaré en silencio absoluto pidiéndole al Espíritu Santo que me ayude a escuchar lo que Dios quiere decirme en los eventos de mi día, aceptando su voluntad con paz en lugar de quejarme.»
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