Evangelio del día – Lectio Divina Mateo 19, 23-30

LECTIO DIVINA
DEL MARTES 18 DE AGOSTO DE 2026
Martes XX Semana Tiempo Ordinario
Francis Castillo VC de Nicaragua ✍🏻🇳🇮

0. INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Ven Espíritu Santo, ven y desciende sobre mí, abre mi mente y corazón para realizar este ejercicio de lectio divina con atención, respeto y devoción. Ven Espíritu Santo y dame sabiduría en mis decisiones, ayúdame a hacer vida la Palabra que hoy me quieres regalar. Ven Espíritu Santo y dame oídos atentos a tu voz para hacer tu Santa Voluntad. Amén.

1. LECTURA Evangelio según San Mateo 19, 23-30

Jesús entonces dijo a los discípulos: “Ciertamente les digo que es muy difícil para un rico entrar en el Reino de los Cielos. Pero también les digo que es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el Reino de Dios”. Cuando oyeron esto, los discípulos se asombraron y decían: “Entonces, ¿quién puede salvarse?”
Jesús, mirándolos fijamente, les dijo: “Para los seres humanos esto no es posible, pero para Dios, todo es posible”.
Entonces Pedro respondiéndole, le dijo: “¡Mira! Nosotros hemos dejado todo para seguirte. ¿Qué vamos a ganar con eso?”
Jesús les dijo: “Ciertamente les digo que cuando llegue el momento en que Dios renovará todo y el Hijo del Hombre se sentará en su glorioso trono, ustedes que me han seguido, también se sentarán en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo el que por causa mía, haya abandonado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o tierras recibirá cien veces más y también heredará la vida eterna. Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros”.
Palabra del Señor | Gloria a ti Señor Jesús

Estamos frente a un diálogo entre Jesús y sus discípulos, Jesús los exhorta a entrar al Reino de Dios y les presenta las condiciones para hacerlo, comparando la dificultad de un rico y el despojo y desapego de la familia y bienes para entrar en el Reino de Dios, no quiere decir que es imposible, más sí es muy difícil… Pedro interviene diciendo que ellos lo han dejado todo para seguirle… y Jesús confirma que efectivamente se sentarán en los doce tronos. Que promesa más bonita de parte de Jesús para los apóstoles.

2. MEDITACIÓN

Preguntémonos:
– ¿Qué ocupa realmente el primer lugar en mi corazón: Dios o aquello que poseo, controlo o deseo?
– ¿Hay algo que me cueste entregar al Señor porque siento que sin ello no puedo ser feliz?
– ¿Me dejo interpelar por la mirada de Jesús y por su voz?
– ¿Cuáles son mis apegos humanos o materiales?
– ¿Soy capaz de poner a Jesús en primer lugar encima de todo lo demás?
Las duras palabras que Jesús usa respecto a los ricos y las riquezas, las del camello y el ojo de la aguja (ver Mt 19:23-24), a veces se han extendido demasiado rápido a todo empresario y todo comerciante, asimilándolos a aquellos vendedores a quienes Jesús expulsó del templo (ver Mt 21:12-13). En realidad, uno puede ser comerciante, empresario y ser seguidor de Cristo, habitante de su Reino. (…) Jesús nos dice que es muy difícil para una persona rica entrar en el Reino de Dios. Difícil, sí, pero no imposible (ver Mt 19:26). Y de hecho conocemos a personas ricas que fueron parte de la primera comunidad de Jesús, por ejemplo, Zaqueo de Jericó, José de Arimatea, o algunas mujeres que apoyaron a los apóstoles con sus posesiones. En las primeras comunidades había mujeres y hombres que no eran pobres; En la Iglesia siempre ha habido personas adineradas que han seguido el Evangelio de forma ejemplar: entre ellas, empresarios, banqueros y economistas, como los beatos Giuseppe Toniolo y Giuseppe Tovini. Para entrar en el Reino de los Cielos, no a todos se les pide que se despojen de sus bienes como el mercader Francisco de Asís; a algunos que poseen riquezas se les pide que las compartan. Compartir es sinónimo de pobreza evangélica. (Francisco – Discurso a los participantes en la Asamblea Pública de Confindustria, 12 de septiembre de 2022)

3. ORACIÓN

Señor Jesús, gracias por tu Palabra de vida que alimenta nuestra hambre y sed de ti. Te pido me ayudes me ayudes a vivir despojada y desapegada de los bienes materiales y de los afectos humanos. Aunque los amores finitos de esta vida terrena son un don del amor de Dios, ayúdame a amarte a ti Jesús por encima de todo y servirte siempre en el prójimo. Amén.

4. CONTEMPLACIÓN

Repitamos 3 veces el V 26: “Para los seres humanos esto no es posible, pero para Dios, todo es posible”.

5. ACCIÓN

Revisar nuestras prioridades en la vida y poner siempre a Dios en primer lugar.

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