Lectio Divina
Martes 28 de julio 2026
Martes XVII Semana Tiempo Ordinario
Erika Iris Varela C. De Colombia✍🏻🇨🇴
Invitación al Espíritu Santo
Oh Espíritu Santo, amor del Padre y del Hijo, inspirame siempre lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, cómo debo actuar, lo que debo hacer para la gloria de Dios, bien de las almas y mi propia santificación. Amén.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 36-43
36 Entonces Jesús despidió a la multitud y entró a la casa, y sus discípulos se acercaron a Él diciéndole; «Cuéntanos qué significa la parábola de la cizaña». 37 Él les respondió: «Quien siembra la buena semilla es el Hijo del hombre. 38 El terreno es el mundo. La buena semilla son las personas que pertenecen al Reino. La cizaña, las que pertenecen al Maligno. 38 El enemigo que siembra la cizaña es el mismo diablo. La cosecha es el fin de los tiempos y los cosechadores son los ángeles. 40 Así como la paja se recoge y se arroja al fuego, así será el final de los tiempos. 41 El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y sacarán a todos los que hacen pecar a otros y también a todos los que hacen el mal; 42 luego los arrojarán al horno de fuego, donde habrá llanto y exhibar de dientes. 43 Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tiene oídos, qué escuché».
1. Lectura. ¿Qué dice el texto?
Jesús explica la parábola a sus discípulos porque ellos le pidieron claridad y Él no los deja con dudas. El mundo es el campo común, el trigo y la cizaña crecen juntos. Dios no arranca de raíz antes de tiempo, porque en se proceso se lastimaría el trigo. Al final habrá discernimiento, no por crueldad , sino porque el mal no puede entrar al Reino. La promesa final no es fuego, es luz: «brillarán como el sol «.
2. Meditación. ¿Qué nos dice Dios en el texto?
Dentro de nosotros también hay trigo y cizaña. Trigo: los deseos sanos, compasión, verdad, ganas de servir. Cizaña: resentimiento, envidia, justificaciones, esa voz interna oscura que nos hace daño a nosotros mismos y a los demás.
El impulso de «arrancar la cizaña ya» es ansiedad, el afán de cambiar todo de golpe porque queremos cambios y resultados inmediatos, cancelar, etiquetar, separar bandos. Jesús propone paciencia madura: crecer juntos, cuidar el trigo, y confiar que llegará el tiempo de cosecha donde todo se pondrá en su lugar. Sanando los dos extremos humanos, la ingenuidad que niega la existencia del mal, y el juicio duro que busca eliminar a todos los que piensan diferente.
Somos cocreadores del entorno, que por estos tiempos, nos tienen saturados de cizaña: noticias polarizadas, comentarios que destruyen, comparaciones en redes que roban paz, sembramos cizaña cuando hablamos mal, cuando excluimos, cuando normalizados lo turbio para no entrar en conflicto con nadie, para quedar «bien».
Sembramos trigo cuando cuando escuchamos sin atacar, cuando no reenviamos el chisme, cuando contenemos a alguien cuando está en crisis, cuando hacemos bien nuestra labor aunque nadie nos vea.
La promesa de brillar como el sol no es sólo para después de morir, es para hoy, una persona integra, ilumina, en la casa y el trabajo, la coherencia se nota.
3. Oración. ¿Qué le decimos a Dios?
Señor Jesús, Tú siembras en mí buena semilla aunque el camino esté mezclado. Dame paciencia para no arrancar con violencia lo que aún necesita tiempo. Dame valentía para cuidar el trigo: mis valores, mis dones y carismas, mis relaciones, mi verdad. Que al final de este día yo haya dejado brillar aún más tu luz y apagado el ruido de la cizaña. Amén.
4. Contemplación. ¿Cómo interiorizarnos la Palabra de Dios?
Somos lo que pensamos constantemente, ahora, cierra tus ojos e imagina un campo de trigo dorado por el sol del atardecer. Respira. Dios te está mirando así, sin prisa de corregir, sino con la esperanza de la cosecha, eres su hijo y te ama. Quédate con esa imagen todo el tiempo que puedas.
5. Compromiso. ¿A qué me comprometo con Dios?
Pasos concretos para hoy, en lo personal, observate un momento y detecta tu cizaña: una queja, un juicio, un hábito. No la arranques con culpa, sustituyela hoy por una acción de trigo: agradecimiento, una disculpa, límite sano.
«El que tiene oídos, que escuche».
Hoy el oído se entrena eligiendo qué alimentar.
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