Lectio Divina
Sábado 5 de Septiembre de 2026
Sábado XXII Semana Tiempo Ordinario
Juan Pablo Samayoa de Guatemala ✍🏻🇬🇹
0. Invocación Espíritu Santo
Oh Espíritu Santo,
Amor del Padre, y del Hijo,
Inspirame siempre lo que debo pensar,
lo que debo decir,
cómo debo decirlo,
lo que debo callar,
cómo debo actuar,
lo que debo hacer,
para gloria de Dios,
bien de las almas
y mi propia Santificación.
Espíritu Santo,
Dame agudeza
para entender,
capacidad para retener,
método y facultad para aprender,
sutileza para interpretar,
gracia y eficacia para hablar.
Dame acierto al empezar
dirección al progresar
y perfección al acabar.
Amén.
1. Lectura – ¿Que dice el texto?
Evangelio San Lucas 6, 1-5
1 Un sábado, Jesús estaba caminando por un campo sembrado y sus discípulos comenzaron a arrancar las espigas, y se las comían restregándolas con las manos. 2 entonces algunos fariseos preguntaron: ¿Por qué hacen lo que está prohibido hacer en sábado?
3 Jesús les respondió: “¿No han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tenían hambre? 4 entró en la casa de Dios, tomó los panes ofrecidos a Dios, que está prohibido comer con la excepción de los sacerdotes, los comió y también se los dio a los que estaban con él”.
5 también Jesús les dijo: “El Hijo del Hombre es el Señor del sábado”.
Palabra de Dios
2. Medicación – ¿Qué me dice el texto?
En el momento que los fariseos le preguntan a Jesús ¿Por qué hacen lo que está prohibido hacer en sábado?, es increíble pensar que los discípulos se sentían en la confianza de quien va con un amigo cercano, recoger espigas y las restriegan con las manos para alimentarse. No vemos a un Jesús distante ni distraído, vemos a alguien compartiendo su cansancio y su necesidad, mientras que los fariseos observan desde la frialdad y juicio de su lejanía.
Jesús nos enseña que Él no es un juez implacable que espera nuestro tropiezo, sino un compañero de camino que se conmueve ante nuestras necesidades más reales, como el hambre física o el cansancio de cada día. Nos demuestra a un Dios que es papá y se interesa por la vida y el bienestar de sus hijos, cuyo corazón late al ritmo de nuestra humanidad.
3. Oración – ¿Qué le digo a Dios?
Mi Amado Jesús, gracias porque caminas tan cerca de mí que puedes notar cuando estoy cansado o hambriento de ti. Perdón por las veces en que me imagine que estabas lejos de mí, y ayúdame a refugiarme en tu cercanía. Enséñame a confiar en tu mirada de tan llena de ternura y compasión que siempre buscar darme vida en abundancia.
Amen
4. Contemplación – ¿Cómo interiorizo el mensaje?
Puedo percibir la calidez de su presencia disipando cualquier temor, recordándome que a su lado soy libre. Su mirada me transmite una paz profunda: Él no me pide ganar su aprobación con normas perfectas, porque Él ya me ama y camina conmigo a cada paso
¿Cuál es el mensaje o frase que te ayudan a recordar este texto?
5. Acción – ¿A qué me comprometo?
Caminar con la certeza que Jesús va conmigo, conversando con Él en cada pausa del día como lo haría con mi familia o con un amigo muy cercano.
Reflejaré la cercanía y la ternura de Jesús con los que me rodean estando verdaderamente presente para escuchar sus necesidades sin prisa ni juicios.
Siguiendo el mensaje del texto
Ahora sabemos que no solo nos dice que Él es Señor del sábado, sino que es el Señor de nuestra vida.
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