Evangelio del día – Lectio Divina Juan 11, 19-27

Lectio Divina
Miércoles 29 de julio, 2026
Miércoles XVII Semana Tiempo Ordinario
Santiago Molina de Argentina ✍🏻🇦🇷

Invocación al Espíritu Santo

Espíritu Santo, sopla tu aliento sobre nosotros,
Mueve y conmueve nuestra mente, corazón, y alma,
Que podamos hoy aprender de tu Palabra,
Que podamos ponerla en práctica en nuestras vidas,
Y así alabarte y glorificarte siempre.
Amén

LECTURA Evangelio Según San Juan 11, 19-27

19 y muchos de los judíos habían venido a visitar a Marta y María para consolarlas por la muerte de su hermano. 20 Cuando Marta oyó que Jesús venía, fue a su encuentro; pero María se quedó en la casa. 21 Entonces Marta dijo a Jesús: “¡Si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto! 22 Pero sé que aun así, Dios te dará todo lo que le pidas”.
23 Jesús dijo: “¡Tu hermano resucitará!”
24 Marta le dijo: “¡Sé que resucitará en la resurrección del último día!”
25 Entonces Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. Quien crea en mí, aunque muera, vivirá; 26 y el que vive y cree en mí nunca morirá. ¿Tú crees esto?
27 Ella dijo: “¡Sí, señor! Creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, que ha venido al mundo”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

LECTIO: ¿Qué dice el texto?

En este texto nos encontramos con la trágica muerte de Lázaro, amigo muy querido por Jesús y hermano de Marta y María.
Al saber de la muerte de Lázaro, Jesús va a su casa en Betania, a unos 3 kilómetros de Jerusalén y antes de llegar, Marta (la más inquieta de las hermanas) va a su encuentro. Es bueno notar que él texto indica que María no sale al encuentro de Jesús y se queda en la casa.
Marta le dice (tal vez con un poco de sarcasmo) que su hermano no habría muerto, y añade que sabe que “Dios te dará todo lo que pidas”. Una frase curiosa, ya que no sabemos si estaba esperando un milagro o indicándole que tenía fe en que Jesús intercedería por él delante del Padre.
Jesús le asegura que Lázaro iba a resucitar y Marta dice que sabe que resucitará en el último día, o sea, en el juicio final.
Jesús le dice la famosa frase: “Yo soy la resurrección y la vida…El que crea en él nunca morirá.”
Evidentemente, no está hablando de una muerte corporal, porque Lázaro sí había muerto corporalmente.
Marta le responde que sí cree que él (Jesús) es el Mesías.
El diálogo entre ellos es muy interesante y dentro de un contexto evangélico muy propio de San Juan. Anteriormente (capítulo 5), él había hablado de la resurrección en un contexto diferente y también implícitamente en varios pasajes sobre “el Reino.” Aquí, él se atribuye a sí mismo el ser “la resurrección y la vida».
Este pasaje (Juan 11, 19-27) no incluye el milagro de la resurrección corporal de Lázaro. Termina con la profesión de fe de Marta.
Si el evento acabara en el versículo 27, no tendríamos la prueba concreta del poder de Cristo.
Sin esa referencia, hoy podemos saber que este texto trata sobre la fe; que a pesar de no poder comprobar aquí y ahora que realmente Jesús es quien dice que es por medios empíricos, sí podemos confiar en su Palabra. Se trata de creerle a él.

MEDITATIO: ¿Qué nos dice el texto?

El texto me invita a reflexionar sobre cómo reacciono a las tragedias de la vida.
Me invita a preguntarme si yo actuaría como Marta, si creería en Jesús como ella cree en él.
También me deja saber que Dios no se inmuta con nuestro sarcasmo, nuestra necedad, que él entiende que no lo sabemos todo y que, como buen padre, acepta nuestras debilidades, nuestras quejas y comentarios sarcásticos.
Puedo también hacerme varias preguntas:
¿En medio de una tragedia, voy al encuentro del Jesús que viene a mí, o me quedo quieto en mi lugar, confiando en que él va a venir?
¿Realmente creo en la resurrección, en la promesa de Jesús y que en él encuentro la vida?
¿Cómo enfrento la muerte de mis seres queridos?
¿Cómo enfrento mi propia muerte?
¿Yo creo en “esto”?

ORATIO: ¿Qué le digo a Dios como respuesta?

Señor de la resurrección y la vida, ten piedad de mí, aumenta mi fe y disminuye mis dudas.
Especialmente no solo cuando ocurran grandes dificultades en mi vida, sino también cuando las cosas están bien.
Invítame a salir a tu encuentro, sabiendo que tú siempre vienes al mío.
Déjame profesar mi fe en ti sin miedo de lo que piensen los demás, y especialmente sin miedo a la muerte, porque tú eres el amor verdadero y eterno en el que me invitas a participar.
No me dejes nunca, Señor Jesús.

CONTEMPLATIO: ¿Cómo interiorizo lo que me dice el texto?

Durante el día me voy a concentrar repitiendo varias veces la frase:
“¡Sí, señor! Creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, ‘la resurrección y la vida’”.

ACTIO: ¿Qué me propongo hacer para vivir y poner en práctica este texto?

Me comprometo a salir al encuentro de Jesús en cada momento, especialmente encontrarlo en los más necesitados, los inmigrantes, los desvalidos, los ancianos, los enfermos, las viudas y viudos, a los que a veces me irritan. Y en esos encuentros, compartirles que Jesús es “la resurrección y la vida”.

Acerca de Ramón Pané

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