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Evangelio del día – Lectio Divina Juan 7, 40-53

Lectio Divina por Adrián García de República Dominicana

Sábado IV Semana de Cuaresma Ciclo B

Lectio Divina – Sábado, 20 de Marzo de 2021

Invocación al Espíritu Santo

Ven Espíritu Santo.

Ven Espíritu Santo.

Ven Espíritu Santo a llenarme de tu santa presencia, a avivar mi alma y mi corazón, para junto a ti, poder recibir dentro de mi a Jesucristo, Palabra de Dios hecha carne.

Tú, Espíritu Santo, ayúdame a comprender, meditar y aplicar la Palabra de Dios; y que así como lo haces conmigo, otros puedan llenarse y regocijarse con la Buena Nueva.

 Amén

Lectura del santo Evangelio según san Juan (7, 40-53)

En aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían:

«Este es de verdad el profeta».

Otros decían:

«Este es el Mesías».

Pero otros decían:

«¿Es qué de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?».

Y así surgió entre la gente una discordia por su causa.

Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima.

Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y estos les dijeron:

«¿Por qué no lo habéis traído?».

Los guardias respondieron:

«Jamás ha hablado nadie como ese hombre».

Los fariseos les replicaron:

«También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la ley son unos malditos».

Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo:

«¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?».

Ellos le replicaron:

«¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas».

Y se volvieron cada uno a su casa.

Palabra del Señor.

Lectura: ¿Qué me dice el texto?

En este Evangelio podemos ver como el prejuicio hace que los Sumos Sacerdotes quieran apresar a Jesús, tanto, que ni les importa quién es, de dónde viene, o qué es lo que dice y hace. Ellos solo querían apresarlo sin importar la verdad. Llenos de prejuicio dicen que de Galilea no puede salir ningun profeta, pero Jesús ni si quiera era de Galilea, Jesús nació en Belén, más aún ellos no se preocuparon en saber quién era. Los Sumos Sacerdotes lo juzgaron sin ni siquiera conocerlo, y luego se avergonzaron de los Guardias e incluso de Nicodemo por haberlo escuchado y conocido.

Meditación: ¿Qué nos dice Dios en el texto?

Los Sumos Sacerdotes juzgaron a Jesús antes de conocerlo, lo condenaron, simple y llanamente porque no habían tenido un encuentro personal con Él. Ellos estaban cerrados a conocerlo, cerrados a entenderlo y acercarse a Él,

Dios nos deja ver en este Evangelio como el prejuicio, puede ser y será una limitante para poder llegar a conocer a Jesús realmente. Que el hecho de estar cerrados a acercarnos a Jesús, o dejar que Él se acerque a nosotros, puede resultar afectando de manera negativa nuestra fe, nuestra vida espiritual, y nuestra vida entera. Permitirnos acercarnos a Jesús, permitirnos conocerlo, es lo que nos dará el entendimiento de quien es Él, que quiere con nosotros, y hasta para qué y por qué seguirlo. 

También esta lectura me pone a pensar la cantidad de veces que he prejuzgado a otras personas, generalizando por alguna condición, y así impidiéndome conocerla. 

Esta lectura nos deja algunas interrogantes:

¿Cometo yo prejuicios sobre Jesús o incluso sobre algún hermano?

¿Es esta la razón por la que no acepto completamente que Jesús vino a Salvarme?

¿Reconozco qué he rechazado personas por simplemente prejuicios?

Oración: ¿Qué le respondo a Dios?

Señor, gracias por darme las tantas oportunidades que me has dado de acercarme a ti y de conocerte, gracias por dejarme ver que muchas veces nos llenamos de prejuicios y nos cerramos a las grandes posibilidades que tú nos ofreces. Gracias Señor por demostrarme una manera más de acercarme a ti, cerrandome a los prejuicios y permitirme conocerte cada vez más.

Hoy te pido, que me ayudes a darme cuenta cuando estoy prejuzgando, y poder parar esas acciones de raíz para darle paso a lo que tú permites en mi vida. 

Amén

Contemplación: ¿Cómo interiorizo la Palabra de Dios?

Me quedo pensando repetidamente en la frase «Jamás ha hablado nadie como ese hombre».

Acción: ¿A qué me comprometo con Dios?

  1. Permitirme conocerlo cada vez más.
  2. Dejar de prejuzgar a los demás.

 

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