Lectio Divina
Martes, 13 de octubre de 2026
Martes XXVIII Semana Tiempo Ordinario
Raúl González de Panamá ✍🏻🇵🇦
Invocación al Espíritu Santo
Ven Espíritu Santo, ilumina mi entendimiento y hazme escuchar tu voz en esta palabra de vida.
Lectura del Santo Evangelio según san Lucas 10, 38-42
38 Jesús y sus discípulos continuaron su viaje y llegaron a una aldea. Allí, una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. 39 Su hermana María se sentó a los pies del Señor y escuchaba lo que Él enseñaba. 40 Mientras que Marta estaba ocupada con todas las tareas del hogar. Luego Marta acercándose a Jesús, le preguntó: “¿No te importa que mi hermana me deje sola con todo este servicio? Dile que me ayude”.
41 Entonces el Señor le respondió: “Marta, Marta, estás agitada y preocupada por muchas cosas, 42 pero ¡solo es necesaria una cosa! María ha elegido la mejor de todas que no le será quitada”.
Palabra del Señor
¿Qué dice el texto?
Jesús continúa su viaje y al llegar a una aldea es recibido por Marta, en su casa.
Su hermana María se sienta a escuhar sus enseñanzas. Mientras Marta se ocupa en las tareas del hogar. Luego le reclama a Jesús, porque se ha quedado sola sirviendo y que le ordene a María que la ayuda.
Jesús le responde que está preocupada por muchas cosas, pero una sola cosa es necesaria, la que María ha elegido y que nadie se lo quitará.
Meditación
¿Qué me dice el texto?
Este pasaje tiene elementos que nos invitan a guardar en nuestro interior y una actitud de cristianos, de discípulos de Jesús, que podemos resumir en tres acciones:
– Recibir a Jesús en nuestra casa.
– A sentarnos a sus pies para escucharlo
– A ocuparnos de las cosas sin perder el sentido de que una sola cosa es necesaria, que todas las demás cosas son un medio, y pasan a segundo plano, después de nuestra relación con Dios.
Oración
¿Qué le respondo al Señor?
Gracias Señor, por esta palabra que ilumina mi vida y me invita a estar en tu presencia, a recibirte en mi casa, en mi alma.
Que pueda acogerte con un corazón puro, que se sabe pecador, pero que se acoge a tu misericordia, a tu bondad.
Que pueda sentarme y acallar mis miedos, derribar mis murallas, y mis derrotas y pueda permanecer a tus pies, para escuchar tus palabras que son esperanza y vida en este camino.
No te pido que me resuelvas mis problemas, te pido que no dejes que me aparrte de ti, que me ocupe en las cosas de la vida y te olvide a ti, único bien y amor de mi vida.
Amén.
Contemplación
¿Cómo lo interiorizo?
No se trata de ver a María como la buena y a Marta como la mala. El Señor nos invita a ser Marta cuando toca y a ser María cuando corresponda, que podamos conjugar en nuesta vida ese ser y hacer espiritual, como cristianos.
Hagamos oración con este salmo, que es un canto de humildad, sencillez y abandono a Dios:
Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros; no pretendo grandezas que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.
Espere Israel en el Señor ahora y por siempre.
(Sal 131)
Acción
¿A qué me comprometo?
La escucha de la Palabra de Dios se materializa en la lectura orante para hacerla vida en el día a día.
Hacer silencio para orar con la palabra de cada día y sentarnos a sus pies para escuchar su palabra.
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