Lectio Divina
Jueves 22 de octubre 2026
Jueves XIX Semana Tiempo Ordinario Ciclo A
Por Wendy Barrios de Guatemala ✍🏻🇬🇹
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, llena mi corazón con tu divina presencia. Ilumina mi mente, guía mis pasos y fortalece mi fe. Derrama tus dones sobre nosotros y prepáranos para encontrarnos con Jesús. Que todo lo que hagamos sea para la gloria de Dios. ¡Ven, Espíritu Santo, ¡y renueva nuestros corazones!
Amén. 🕊️
Paso 1: Lectura Evangelio según San Lucas 12, 49-53
49 ¡Vine a prender fuego en la tierra y cómo desearía que ya estuviera encendida! 50 ¡Tengo que recibir un bautismo y cómo estoy angustiado hasta que eso suceda! 51 ¿Piensan que vine a traer la paz en la tierra? Pues les digo que no vine a traer paz, sino división. 52 Porque a partir de ahora una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres. 53 El padre estará en contra del hijo y el hijo en contra del padre. La madre se enfrentará a la hija y la hija contra la madre. La suegra estará en contra de la nuera y la nuera contra la suegra”.
Palabra del Señor
¿Qué dice el texto?
El Evangelio de hoy puede llegar a confundirnos o sorprendernos al no comprender lo que realmente nos está diciendo el Señor. Podemos reflexionar a partir de tres palabras presentadas: «fuego», «bautismo» y «división».
En primer lugar, el fuego «Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo!» Jesús viene a traer el fuego de su amor, ese que nos da calor, que nos quema, que nos impulsa e ilumina en la misión, ese que sólo viene de su presencia. Por esto cuando expresa su deseo que ya estuviera «ardiendo» se refiere a su gran anhelo de que nuestro corazón esté ardiendo por su presencia y que esto nos lleve a contagiar a los demás.
En segundo lugar, el bautismo «Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente!» Este bautismo del que nos habla se refiere a su muerte y resurrección. Cuando nosotros recibimos el bautismo también experimentamos este morir y resucitar, esto mismo es el amor, morir a un interés propio, al egoísmo, a la maldad, a aquello que nos aleja de Dios y así renacer al amor verdadero.
Por último, Jesús no se refiere a que quiere la división, como un conflicto, lo que quiere decir, es que su llegada a este mundo trajo división. El Papa Francisco dice sobre esto: < La Palabra de Dios divide, ¡siempre! Provoca una división entre quien la acoge y quien la rechaza. A veces también en nuestro corazón se enciende un contraste interior; esto sucede cuando advertimos la fascinación, la belleza y la verdad de las palabras de Jesús, pero al mismo tiempo, las rechazamos porque nos cuestionan, nos ponen en dificultad y nos cuesta demasiado observarlas.>
Siguiendo este texto, ¿Cuáles son las palabras o frases o actitudes que atraen tu atención, tu interés y repican en tu corazón?
Meditación, ¿Qué nos dice Dios en el texto?
Podríamos pensar, de acuerdo a la primera línea del evangelio de hoy “¡Vine a prender fuego en la tierra”, que Jesús quisiera destruir el mundo, y si en vez de asociar el fuego con destrucción , lo asociamos con purificación, la purificación que requiere constantemente nuestro corazón para parecernos más a Cristo, este fuego que nos invita a acercarnos más ardiente y apasionadamente al misterio de Dios, no podemos seguir a Jesús con un corazón apagado, con una piedad aburrida ; Jesús cautiva, quema, turba y purifica, su palabra hace arder nuestro corazón. Aunque nuestra fe parece que se extingue, el fuego traído por Jesús sigue ardiendo, no podemos dejar que se apague, sin fuego en el corazón no es posible seguir a Jesús. Por otro lado, Jesús nos habla de división, tal vez la división en la que se encuentra nuestro corazón que es interpelado por la palabra de Dios, y como se nos muestra a través del evangelio que el salir de la zona de confort nos puede provocar incomodidad o conflicto con nosotros mismos y los que nos rodean. Jesús no nos quiere tibios, ni indiferentes, nos quiere fervorosos, con un corazón ardiente y actuantes en una sociedad que quiere apagar el fuego de Dios, una sociedad que no deja fluir el fuego del Espíritu Santo en el corazón. Por ello dejemos llenar y animar por el fuego del Espíritu Santo para que seamos esa iglesia militante que Dios necesita.
El Señor hoy me confronta con mi realidad, principalmente cristiano, si acaso mi corazón arde por su amor y si soy capaz de entregar ese amor a los demás en mi día a día, también me anima a despegarme de lo falso que me ofrece el mundo, ante esta división que nos plantea, deseo ir contracorriente, acoger su Palabra y ponerla en práctica.
* Te propongo reflexionar a partir de las siguientes preguntas:
+ ¿El fuego del amor de Jesús está ardiendo en mi corazón?
+¿Estoy dispuesto a acoger esta verdad que representa Jesús en mi vida? ¿de qué lado me encuentro?
+ ¿Vivo mi día a día como un bautizado?
+ ¿comparto el fuego del Espíritu Santo que Dios ha puesto en mi con los que me rodean?
Oración, ¿Qué le decimos a Dios?
Gracias Señor, por tu Palabra el día de hoy. Te pedimos que acrecientes nuestra fe, que tu fuego permanezca en nosotros y que seamos capaces y valientes para contagiar ese ardor de amor, queremos acogerte y vivir como verdaderos hijos tuyos.
Ayúdame a vivir en verdad y a amar sin egoísmos, a no tener juicios sobre las demás personas, sino más bien a vivir en humildad y misericordia, ayúdame Señor a no dejar apagar tu llama de amor en mi corazón y a compartirla con los corazones que están fríos y ausentes de tu amor.
Amén
Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es tu oración personal?
Cada uno pone sus intenciones.
Amén.
Contemplación, ¿Cómo interiorizamos la Palabra de Dios?
«Yo he venido a traer fuego, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo!»
Acción, ¿A qué me comprometo con Dios?
Hoy ayudare a una o varias personas a encender el fuego de Dios en sus corazones, invitándolos a hacer oración clamando la presencia del Espíritu Santo.
En este día me comprometo a orar por aquellos que aún no conocen a Jesús y aquellos que lo rechazan.
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