Lectio Divina
Viernes 6 de noviembre de 2026
Viernes XXXI Semana Tiempo Ordinario
Bricela Olmedo desde México ✍🏻🇲🇽
Invocación al Espíritu Santo
Oh Espíritu Santo, amor del Padre, y del Hijo, inspírame siempre lo que debo pensar, lo que debo decir, cómo debo decirlo, lo que debo callar, cómo debo actuar, lo que debo hacer, para gloria de Dios, bien de las almas y mi propia Santificación. Espíritu Santo, dame agudeza para entender, capacidad para retener, método y facultad para aprender, sutileza para interpretar, gracia y eficacia para hablar. Dame acierto al empezar, dirección al progresar y perfección al acabar. Amén.
1.Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 16, 1-8
Jesús dijo a sus discípulos:
“Había un hombre rico que tenía un administrador que se encargaba de sus riquezas y éste fue acusado delante de él de estar malgastando sus bienes. Entonces lo llamó su señor y le dijo: ‘He estado escuchando algunas cosas contra ti. Ahora da cuenta de tu trabajo porque ya no puedes continuar como administrador’.
Entonces el administrador se dijo a sí mismo: ‘¿Qué voy a hacer si mi señor me deja sin trabajo? No tengo fuerzas para cavar la tierra y me da vergüenza mendigar. Ya sé lo que voy a hacer, así, cuando me despidan, tendré amigos que me recibirán en sus casas’.
Luego llamó a cada uno de los deudores de su señor y le preguntó al primero: ‘¿Cuánto le debes a mi señor?’ Él le dijo: ‘Cien barriles de aceite’. El administrador dijo: ‘Aquí está tu recibo. Siéntate y escribe cincuenta’.
Al otro le preguntó: ‘Y tú, ¿cuánto debes?’ Él le dijo: ‘¡Cien kilos de trigo!’ Le dijo: ‘Toma tu recibo, escribe ochenta’.
Y el señor de este administrador deshonesto lo felicitó por su inteligencia porque actuó con astucia, porque las personas de este mundo son mucho más inteligentes en sus negocios que las personas que pertenecen a la luz.
¿Qué me dice el texto?
En este pasaje, Jesús presenta la parábola del administrador astuto. Había un hombre rico que tenía un administrador que se encargaba de sus riquezas y éste fue acusado delante de él de estar malgastando sus bienes. Nos recuerda que todo lo que poseemos es pasajero. Los bienes materiales son medios, no fines. Cuando los usamos para ayudar a otros, compartir, perdonar y generar fraternidad, esos bienes se convierten en instrumentos de gracia.
2.Meditación: ¿Qué nos dice Dios en el texto?
En esta lectura se nos invita a ser administradores responsables de nuestro tiempo, talentos y recursos. Cada nuevo día es una oportunidad para sembrar el bien, fortalecer nuestras relaciones y acercarnos más a Dios. La verdadera sabiduría no consiste en acumular riquezas, sino en emplearlas para amar y servir.
3.Oración: ¿Qué le respondo a Dios?
Enséñame a administrar con sabiduría los dones que me has regalado. Que no viva solo preocupado por lo material, sino que aprenda a invertir mi vida en aquello que permanece para siempre: el amor, la fe y el servicio a los demás. Ayúdame a actuar con responsabilidad, generosidad y confianza en tu providencia. Amén.
4.Contemplación: ¿Cómo interiorizo la Palabra de Dios?
He estado escuchando algunas cosas contra ti. Ahora da cuenta de tu trabajo porque ya no puedes continuar como administrador.
5.Acción: ¿A qué me comprometo con Dios?
Actuar con responsabilidad, generosidad para administrar bien los dones que me han regalado.
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