Lectio Divina
Martes 21 de Julio de 2026
Martes XVI Semana Tiempo Ordinario
Bricela Olmedo desde México ✍🏻🇲🇽
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo,
Llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos
el fuego de tu amor.
Envía, Señor, tu Espíritu.
Que renueve la faz de la Tierra.
Oración:
Oh Dios,
que llenaste los corazones de tus
fieles con la luz del Espíritu
Santo; concédenos que,
guiados por el mismo Espíritu,
sintamos con rectitud y
gocemos siempre de tu consuelo.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.
Evangelio según San Mateo 12, 46-50
Cuando Jesús todavía estaba hablando con la gente, llegaron su madre y sus hermanos que se quedaron afuera, buscando hablar con Él. Entonces alguien le dijo a Jesús: “Mira, tu madre y tus hermanos están afuera y quieren hablar contigo”.
Jesús respondió al que hablaba con Él: “¿Quién es mi madre? ¿Y quiénes son mis hermanos?”
Luego indicó con su mano a sus discípulos y dijo: “Aquí están mi madre y mis hermanos. Porque quien hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.
¿Qué dice el texto?
Aquí están mi madre y mis hermanos. Porque quien hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.
Este texto nos invita a mirar más allá de los lazos de sangre y comprender que la verdadera familia de Jesús se construye en la obediencia amorosa a Dios.
MEDITACIÓN
Jesús no rechaza a su madre ni a sus parientes, amplía el concepto de familia. Nos recuerda que la fe nos une en un vínculo más profundo que el biológico: el de la comunión.
Nos habla también de cumplir la voluntad del Padre, ser parte de la familia de Jesús no depende de títulos, cargos o tradiciones, sino de vivir en coherencia, buscando justicia, amor y misericordia.
ORACIÓN
Tú nos enseñas que la verdadera familia se construye en el amor y en la obediencia al Padre. Haznos dóciles a tu Palabra, para que cada gesto, cada decisión y cada servicio reflejen tu voluntad. Que aprendamos a reconocernos como hermanos y hermanas, unidos por tu Espíritu, y que nuestra comunidad sea un hogar de fe, esperanza y caridad.
CONTEMPLACIÓN
Pregúntate cada día: ¿estoy cumpliendo la voluntad del Padre en mis decisiones, palabras y gestos?
Reconoce que tu familia espiritual se extiende a todos los que buscan vivir en el amor de Dios.
ACCIÓN
En tu hogar, escuela o comunidad, recuerda que la verdadera fraternidad se vive en el servicio y la entrega.
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