Lectio Divina
Martes 7 de julio de 2026
Martes XIV Semana Tiempo Ordinario
Roberto Ponzada de Panamá ✍🏻🇵🇦
Invocación al Espíritu Santo
Espíritu Santo, inspírame siempre lo que debo pensar, lo que debo decir, cómo debo decirlo, lo que debo callar, cómo debo actuar, lo que debo hacer, para gloria de Dios, bien de las almas y mi propia Santificación.
Evangelio Según San Mateo 9, 32-38
32 Cuando aquellos se fueron, sucedió que algunas personas trajeron a Jesús un mudo endemoniado, 33 y tan pronto como el demonio fue expulsado, el mudo comenzó a hablar. Las multitudes quedaron asombradas y dijeron: “¡Nunca hemos visto algo así en Israel!”.
34 Pero los fariseos decían: “Por medio del príncipe de los demonios puede expulsar a los demonios”.
35 Jesús visitaba todas las ciudades y pueblos, enseñando en sus sinagogas, predicando la buena noticia del Reino y curando todo tipo de enfermedad y toda debilidad. 36 Cuando Jesús vio a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban afligidas y abandonadas como ovejas que no tienen un pastor.
37 Entonces dijo a los discípulos: “La cosecha es muy grande, pero los trabajadores son pocos; 38 por eso, pídanle al dueño de la plantación que envíe trabajadores a su cosecha”.
Palabra del Señor.
Lectura
¿Qué dice el texto?
Jesús sana a un mudo endemoniado, provocando el asombro de la multitud, pero también el rechazo de los fariseos, quienes movidos por la envidia atribuyen su poder al demonio. Luego, Jesús continúa recorriendo las ciudades enseñando y sanando, y al ver a las multitudes, siente una profunda compasión al notarlas afligidas y abandonadas como ovejas sin pastor. Ante esta inmensa necesidad, le dice a sus discípulos que la cosecha es grande y los trabajadores pocos, pidiéndoles que oren al dueño de la plantación para que envíe más obreros.
Meditación
¿Qué me dice el texto?
El Evangelio nos muestra el contraste de las reacciones. En el versículo 33 las multitudes asombradas dijeron: «¡Nunca hemos visto algo así en Israel!». Pero en el versículo 34 los fariseos decían: «Por medio del príncipe de los demonios puede expulsar a los demonios».
Vemos cómo la envidia y la incredulidad de los fariseos los lleva a rechazar el bien. Ellos prefirieron atribuirle el poder de Jesús al demonio simplemente porque Él lograba sanar y liberar, algo que ellos, con todo su «poder» y posición, jamás pudieron ni lograrán hacer. Esto nos enseña cómo el ego y la envidia nos ciegan impidiéndonos reconocer la obra de Dios en mí y en los demás.
Vemos también la compasión de Jesús al ver a la multitud afligida y abandonada como ovejas sin pastor. En los versículos 37 y 38 nos dice: «La cosecha es muy grande, pero los trabajadores son pocos».
Aquí Jesús nos invita a disponer nuestro corazón para ser la respuesta a esa oración. Nos llama a tener su misma compasión y a salir al encuentro de esos hermanos que caminan sin dirección, convirtiéndonos nosotros mismos en los trabajadores que el Señor necesita para su gran cosecha.
Oración
¿Qué le respondo al Señor?
Señor, líbrame del ego y de la envidia que me impiden ver tus obras en mí y en los demás.
Lléname de tu inmensa compasión para poder mirar a mis hermanos que sufren o caminan afligidos y sin dirección.
Te pido que envíes más trabajadores a tu cosecha, y dame la gracia y la valentía para ser yo uno de ellos, dispuesto siempre a llevar tu luz y tu amor.
Contemplación
¿Cómo lo interiorizo?
Reflexiono sobre mi propia actitud diaria: ¿Me dejo asombrar por las obras de Dios como la multitud, o permito que la incredulidad y la envidia me dominen como a los fariseos? ¿Me dejo enamorar de las obras de Jesús en mis hermanos o me alegro de la obra de Jesús en ellos? ¿Siento compasión por los que me rodean y me ofrezco como un trabajador en la cosecha del Señor?
Acción
¿A qué me comprometo?
A disponer mi corazón para acercarme a alguien que se sienta abandonado o sin dirección, escuchándolo y brindándole compañía. Ser un trabajador activo en la evangelización pidiendo diariamente por más vocaciones.
Cristonautas.com Cristonautas