Lectio Divina
Lunes 23 de marzo del 2026
Lunes V Semana de Cuaresma Ciclo A
Pablo Usquiano de Perú ✍🏻🇵🇪
0️⃣ Oración al Espíritu Santo
Espíritu Santo, luz de los corazones,
abre mi mente y mi alma para comprender la Palabra de Dios.
Haz que no me quede en la superficie,
sino que penetre en el misterio de la misericordia y la justicia de Jesús.
Que esta lectura transforme mis pensamientos, mis sentimientos y mis acciones. Amén.
Evangelio según San Juan 8, 1-11
Entonces Jesús se fue al Monte de los Olivos, y al amanecer regresó al patio del Templo. Toda la gente se reunía a su alrededor y Jesús sentado, enseñaba a todos. Luego, algunos maestros de la Ley y fariseos llevaron a Jesús a una mujer que había sido atrapada en adulterio y poniéndola en medio de todos, le dijeron: “Maestro, esta mujer fue atrapada en el acto de adulterio, y según la Ley, Moisés nos mandó a apedrear las mujeres adúlteras. ¿Tú qué dices al respecto?”
Hicieron esta pregunta para obtener pruebas contra Jesús, porque querían acusarlo. Pero Jesús, inclinándose hacia el suelo, comenzó a escribir en la tierra con el dedo. Mientras ellos continuaban haciendo la misma pregunta, Jesús se enderezó y les dijo: “El que esté libre de pecado entre ustedes, que sea el primero en arrojar una piedra contra esta mujer”.
Luego inclinándose de nuevo, continuó escribiendo en la tierra. Cuando oyeron esto, uno a uno se fueron, comenzando por los más viejos. Solo quedaron Jesús y la mujer, que estaba parada en medio.
Entonces Jesús se enderezó y le dijo: “Mujer, ¿dónde están? ¿No queda nadie para condenarte?”
Ella dijo: “Nadie, Señor”. Entonces Jesús le dijo: “Yo tampoco te condeno. ¡Vete y no peques más!”
Palabra del Señor.
1️⃣ Lectura – ¿Qué dice el texto?
Jesús está enseñando en el Templo cuando los fariseos y maestros de la Ley le presentan a una mujer sorprendida en adulterio. Buscan ponerlo a prueba, pues según la Ley debía ser apedreada. Jesús responde con sabiduría: “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.” Uno a uno se retiran, hasta que solo quedan Jesús y la mujer. Él le dice: “Yo tampoco te condeno. Vete y no peques más.”
2️⃣ Meditación – ¿Qué me dice Dios?
Este pasaje revela la tensión entre la miseria humana y la misericordia divina. La mujer representa la fragilidad del ser humano, mientras que los fariseos muestran la soberbia de quienes se creen impecables. Jesús, en cambio, manifiesta el corazón de Dios: misericordioso y justo.
La palabra Misericordia viene del latín miserum (miseria) y cor (corazón). Es un corazón que se compadece ante la miseria, pero que no se queda en el sentimiento, sino que actúa. Jesús no condena, sino que levanta y ofrece una nueva oportunidad. Misericordia y Justicia van juntas. No debe haber una misericordia sin justicia, que convierte a Dios en un “bonachón” permisivo. Tampoco debe haber una justicia sin misericordia, que lo convierte en un Dios cruel y vengativo. Jesús nos muestra el equilibrio: defiende la dignidad de la mujer, evita su condena, pero le pide conversión: “No peques más.” El perdón de Dios se actualiza en el sacramento de la confesión. Allí recibimos misericordia, pero también penitencia, que es justicia y sanación. Cristo ya ha hecho la reparación definitiva, pero nosotros nos unimos a Él con nuestra penitencia. Este evangelio es un reflejo vivo de lo que nos enseña Jesús sobre el atributo más excelente de Dios Padre que es la misericordia. Encontrarse con Jesús lleva a desear reparar, expiar y unirse a la cruz, no solo por los pecados propios, sino también por los de quienes viven alejados de Dios. El mensaje es claro: Dios me ofrece perdón y una nueva oportunidad, pero también me llama a la conversión y a la reparación. Misericordia y justicia se abrazan en Cristo.
3️⃣ Oración – ¿Qué le digo a Jesús?
Señor Jesús, gracias por tu misericordia que me levanta.
No me condenas, sino que me invitas a cambiar de vida.
Ayúdame a no juzgar a mis hermanos,
a vivir con confianza en tu misericordia,
y a aceptar la penitencia como camino de sanación.
Que mi vida sea testimonio de tu amor justo y misericordioso.
Amén.
4️⃣ Contemplación – ¿Qué frase me queda en el corazón?
“Yo tampoco te condeno. Vete y no peques más.”
5️⃣ Acción – ¿A qué me comprometo?
Iluminado por esta Palabra, me comprometo a:
No juzgar ni condenar a los demás.
Practicar obras de misericordia concretas (visitar, ayudar, acompañar).
Confesar mis pecados con humildad y aceptar la penitencia como sanación.
Reparar mis faltas con actos de amor y sacrificio.
Ofrecer oración y sacrificio por quienes viven en pecado y se alejan de Dios.
Confiar cada día en la misericordia de Jesús.
Gracias, hermanos Cristonautas por permitirme compartir con ustedes la lectio divina de hoy, Un abrazo, bendiciones.
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