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Evangelio del día – Lectio Divina Lucas 1, 26-38

Lectio Divina por Marcos Díaz de Argentina

Invocación al Espíritu Santo

Rey celeste,
Espíritu consolador,
Espíritu de verdad,
que estás en todas partes
y lo llenas todo
Tesoro de todo bien
Y fuente de vida, ven.
Habita en nosotros,
Purifícanos y salvanos,
Tú que eres bueno.
Amén

📖 Lectura, ¿qué dice el texto?:
Lucas 1, 26-38
26 En el sexto mes, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27 a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. 28 El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo». 29 Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. 30 Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. 31 Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; 32 él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, 33 reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin». 34 María dijo al Ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?». 35 El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. 36 También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, 37 porque no hay nada imposible para Dios». 38 María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho». Y el Ángel se alejó.
Comentario:
Luego de ubicarnos en el tiempo respecto del anuncio del nacimiento de Juan el Bautista, la Palabra nos presenta a los protagonistas de este texto, en primer lugar, María y José con quien está comprometido. Meditemos el saludo del Ángel:
• Alégrate: María recibe una noticia realmente Feliz, ella será protagonista del plan de Dios. Pero la Madre no desata su alegría inmediatamente, tendrá que meditar en su viaje a casa de Simeón donde al llegar y encontrarse con Isabel, expresará su alegría mediante un canto sin igual: “Proclama mi alma la Grandeza del Señor, mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador. (v.46-47)”
• Llena de Gracia: ella ha recibido un gran regalo, recibe el inmenso amor y predilección de Dios por ella. Esto no la ensoberbece, sino agraciada y humilde
• El Señor está contigo: María, incluso, antes del “sí” ya ha concebido a Jesús en su corazón. Es por eso que la presencia de Dios en su vida es un hecho cotidiano. Ella vive la experiencia del antiguo Israel, cuando Dios caminaba entre ellos en el desierto, Dios estaba en medio de ellos. Esta es la vivencia de María.
En este texto también meditamos cómo María recibe de manera extraordinaria el llamado de parte de Dios (vocación). Concretamente el Ángel le dice: “Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; 32 él será grande y será llamado Hijo del Altísimo”(v.31). Está llamada a ser Madre de Dios, una tarea imposible para un ser humano pero bajo la guía del Espíritu Santo y el poder creador del Paráclito es posible “porque no hay nada imposible para Dios (v.37).
Finalmente, María no acepta su vocación sin interiorizarse del tema, pregunta (“se preguntaba qué podía significar ese saludo”) y repregunta (“¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?”). María tiene conciencia de la misión que está recibiendo, pero sigue siendo realista. No se deja embalar por la grandeza de la oferta y mira su condición. Analiza la oferta a partir de los criterios que tiene a su disposición. El Ángel le aclara todo.
La respuesta del ángel aclara todo para Maria, y ella se entrega: “¡He aquí la sierva del Señor! Hágase en mí según su Palabra”. Maria usa para si el título de Sierva, sirvienta del Señor. Este título viene de Isaías, que presenta la misión del pueblo no como un privilegio, sino como un servicio a los otros pueblos (Is 42,1-9; 49,3-6). Más tarde, Jesús definirá también su misión como un servicio: “No vine para ser servido, sino para servir” (Mt 20,28). ¡Aprendió de su Madre!
Meditación, ¿Qué me dice el texto?:
Una vez leído y releído el texto, la Palara va entrando en nosotros para hablarnos de nuestra situación vital hoy y ahora. Por medio de unas preguntas sigamos rumiando la Palabra:
• ¿Cómo vivo el llamado que Dios me hace hoy?
• ¿Veo a María como ejemplo para discernir la vocación que Dios me quiere encargar a mí?
• ¿Cómo expreso la alegría de ser consciente del llamado que Dios me hace?
• En María el llamado la lleva a ayudar a su prima, a servir. ¿En mi vida como en qué servicio se manifiesta el llamado de Dios?
• Muchas veces no somos fieles a nuestra vocación, en María el Altísimo le da la fuerza del Espíritu Santo. ¿Pido al Espíritu de Dios su guía para llevar acabo la tarea que se me encargó, por más difícil que perezca?
Oración, ¿Qué le digo al Señor que me ha hablado?
Vamos a compartir el cántico de María, sintiendo junto a María el Gozo y la alegría de ser amados infinitamente por Dios:
46 «Mi alma canta la grandeza del Señor, 47 y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, 48 porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora.
48 En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, 49 porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo!
50 Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen.
51 Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.
52 Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.
53 Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías.
54 Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia,
55 como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre».

Contemplación
Vamos a repetir durante esta jornada las palabras del saludo del Ángel a María, sintiendo que este saludos es por mí también, para mostrarme al amor y el cuidado preferencia que Dios tiene por mí:
«¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo»

Acción, ¿Cómo llevo a mi vida esta Palabra?
María se manifiesta como Servidora, propongámonos cada uno de nosotros hacer un servicio por alguien que hoy me necesita.

Buen día Cristonautas, les dejo un gran saludos a todos mis hermanos, compartiendo la Palabra de Vida del día. En estos últimos días, antes del nacimiento de nuestro salvador, les deseo un Feliz encuentro con Cristo en el medio de sus hogares y familiar. Un cordial abrazo desde la provincia de Catamarca, Argentina.

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