Evangelio del día – Lectio Divina Lucas 14, 25-33

Lectio Divina
Miércoles 8 de noviembre 2023
Miércoles XXXI Semana Tiempo Ordinario
Wendy Barrios desde Guatemala ✍🏻🇬🇹

Invocación al Espíritu Santo

Espíritu Santo, haz que mi corazón se abra a la palabra de Dios, haz que mi corazón se abra a la bondad, haz que mi corazón se abra a la belleza de Dios cada día.
Ven Espíritu Santo y envía desde el cielo un rayo de tu luz
Hoy queremos invitarte a que desciendas como ese rayito de luz y permanezcas en nosotros.

Lectura Evangelio según san Lucas 14, 25-33

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; Él se volvió y les dijo: «Si alguno viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, sí quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: «Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar.» ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía delegados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.»
Palabra del Señor

Lectura: ¿Qué dice el texto?

En este Evangelio Jesús les deja bastante claro a todos cuánto le seguían, que seguirlo a Él no es simplemente decir que si y caminar junto a Él, si no, que para seguirlo debemos dejar todo lo que somos, familia y cercanos. Les dice que para seguirlo a Él, hay que pensarlo bien, para poder renunciar a lo que tenemos y lo que somos, y no hacerlo sin renunciar, pues no sería un Seguimiento Fiel y Verdadero.

Meditación: ¿Qué me dice a mí el texto?

Siento que Jesús se siente bien y complacido de que le sigamos, que busquemos de Él, pero no quiere que lo hagamos por hacerlo, si no, que lo hagamos de corazón, que nos entreguemos a una vida que busque cada vez más de Él, siguiendo sus pasos verdaderamente, inspirados en su ejemplo, su caminar, y sus acciones del día a día.
Jesús quiere que entendamos que no hacemos nada siguiéndolo de palabras, más bien, que la Gracia de seguirlo y de estar junto a Él, solo se recibe una vez hemos dejado nuestra vida pasada atrás.
Esto es todo para que nos preparemos correctamente a seguirlo. Jesús nos explica que es algo que debemos pensar, preparar y luego, realizar.
Jesús dice a sus discípulos: «El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y venga conmigo». Este es el estilo cristiano porque Jesús ha recorrido antes este camino. Nosotros no podemos pensar la vida cristiana fuera de este camino. Siempre está este camino que Él ha hecho antes: el camino de la humildad, el camino también de la humillación, de negarse a uno mismo y después resurgir de nuevo. Este es el camino. El estilo cristiano, sin cruz no es cristiano, y si la cruz es una cruz sin Jesús, no es cristiana. El estilo cristiano toma la cruz con Jesús y va adelante. No sin cruz, no sin Jesús.
Jesús ha dado el ejemplo y aun siendo igual a Dios, se humilló a sí mismo, y se ha hecho siervo por nosotros. Este estilo nos salvará, nos dará alegría y nos hará fecundos, porque este camino de renegarse a sí mismo es para dar vida, es contra el camino del egoísmo, de estar apegado a todos los bienes solo para mí… Este camino está abierto a los otros, porque ese camino que ha hecho Jesús, de anula miento, ese camino ha sido para dar vida.

Está lectura me hace preguntarme:
¿Estoy dispuesto yo a dejar todo por seguir Verdaderamente a Jesús?
¿Quiero yo seguir a Jesús con el corazón, pero también en mi accionar y en mi vida diaria?
¿Cuáles cosas debo dejar atrás que no me permiten seguir a Jesús como Él me ha llamado?

Oración: ¿Qué le respondo a Dios?

Jesús, gracias por este momento de oración. Aumenta mi fe para poder seguir el camino que me propones. Quiero ser tu discípulo, abrazar, por amor a Ti, los problemas y el sufrimiento que pueda encontrar el día de hoy, sabiendo que Tú estás conmigo y que todo tiene valor y recompensa, si es hecho por amor a Dios y a los demás.

Contemplación: ¿Cómo interiorizo la Palabra de Dios?

1. “El que no renuncia a todo lo que tiene, no podrá ser discípulo mío”.
2. “El que no carga con su propia cruz para seguirme, no puede ser discípulo mío”.

Acción: ¿A qué me comprometo?

1. Descubrir las cosas que forman parte de mí que debo dejar atrás.
2. Demostrar con mis acciones que verdaderamente he dejado atrás todo eso que no me permite seguir a Jesús      completamente.
3. Estar dispuesto a escuchar y responder el llamado que Jesús me hace, pues ese es el verdadero seguimiento      que debo llevar.

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