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Evangelio del día – Lectio Divina Lucas 9, 57-62

Lectio Divina por Santiago Molina de Argentina 

Buenos días hermanos y hermanas, comencemos en él Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén.

Hoy celebramos el Memorial de Santo Domingo de Guzmán, fundador de los Dominicos (orden de predicadores).

Invocacion al Espiritu Santo:

Ven Espíritu divino,
Manda tu luz desde el cielo,
Luz que penetra las almas,
Fuente del mayor consuelo.
Ven dulce huésped del alma,
Descanso de nuestro esfuerzo,
Entra hasta el fondo del alma,
Divina luz y enriquecenos,
Reparte tus siete dones
y enséñanos este día.
Amén

(basado en la secuencia de Pentecostés)

Evangelio Lucas 9, 57-62

En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos, alguien le dijo: “”Te seguiré a dondequiera que vayas””. Jesús le respondió: “”Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en dónde reclinar la cabeza””.

A otro, Jesús le dijo: “”Sígueme””. Pero él le respondió: “”Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre””. Jesús le replicó: “”Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú ve y anuncia el Reino de Dios””.

Otro le dijo: “”Te seguiré, Señor; pero déjame primero despedirme de mi familia””. Jesús le contestó: “”El que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios””.

LECTURA: ¿Qué dice el texto?

Jesús es un líder que atrae.
Algunos tienen el impulso de decírselo y quieren seguirlo..
A otros, los llama él mismo.
Pero Jesús les advierte dos cosas:
Que él no tiene nada material para ofrecerles
Que ellos no pueden seguirlo si siguen aferrados a lo material.

El reino de Dios es lo más importante,

MEDITACION: ¿Qué me dice el texto?

Me llama la atención la dureza con que Jesus les responde. Al que le dice “te seguiré a dondequiera que vayas” le aclara que él (Jesús) no tiene un lugar en donde pueda alojarlo ya que él mismo no tiene ni una almohada donde “reclinar su cabeza.”
En otras palabras, le dice que no busque confort si quiere seguirlo a él.
Al segundo le contesta con una frase que casi me deja helado: “deja que los muertos entierren a sus muertos.”
Me pregunto: ¿Cómo puede Jesús no tener compasión con él tipo que quiere enterrar a su padre? Por lo menos así parece. Pero, cuando lo analizamos bien, Jesús, que lee los corazones, sabe que este hombre estaba más aferrado a sus familiares, su cultura, sus costumbres que al evangelio.
Me resulta difícil dejar mis raíces terrenales, ¿quien de nosotros no querría enterrar a su padre (o madre o hermano)? Todos. Tal Vez para realmente llamarle la atención le dice lo que le dice. Tal Vez, leyendo él corazón de esta persona, se da cuenta que lo que estaba haciendo es usar una excusa para no tener que seguirlo.
Cuantos muertos tengo que enterrar yo antes de seguir a Jesus?
Al tercero le da una respuesta también tajante… le dice “una vez que emprendas él camino, no puedes mirar atrás, no puedes despedirte de tu familia (mis palabras).”
El camino hacia el reino de Dios es tan importante, tan determinante, que nada debería detenernos o distraernos, ni la familia. No hay perla más preciosa!
Por supuesto, cabe aclarar que Jesús no nos está diciendo a nosotros como aspirantes a seguirlo, que no podamos continuar a usar nuestras costumbres y a velar a nuestros seres queridos o dejar de amarlos (despedirnos)… no. Nos está diciendo que no nos “aferremos” a esas cosas… que no las idolatramos… y que no las usemos como excusa que si queremos ser parte del Reino, tenemos que dejarlo todo en sus manos. La dureza de su respuesta es pedagógica, me llama la atención y me despierta.
¿Cuantas veces me ha llamado la atención él Señor?
¿Cuantas veces me distraigo y me detengo en mi camino misionero? ¿Cuantas veces miro atrás a algo que talvez me impedía seguir a Jesús y ahora sigue tratando de distraerme?
¿Cuántas veces le digo al Señor “te seguiré a dondequiera que vayas”… pero al instante de sentirme un poco incómodo, me vuelvo a “mi casa”?
¿Intento escuchar la voz del Señor llamándome? o dejo que el ruido del mundo tape su voz?

ORACION: ¿Qué le respondo a Dios?

Señor mi Dios, a veces escucho tu llamado y a veces quiero realmente seguirte adondequiera que vayas, pero se que soy inconstante y que me aferro a tanta cosa que me impide realmente participar de tu reino. En sí, esas cosas no son malas, pero a veces me aferro tanto que se convierten en dioses para mi. Pon tu mano sobre la mía, Señor y con tu ternura y bondad, ayúdame a soltar mi mano (mis ojos, mis oídos, mi mente) de esas cosas.
Ten paciencia conmigo, porque me cuesta. Te doy gracias por haber puesto este deseo de seguirte, pero te confieso que me cuesta largarlo todo. Por favor, no dejes de llamarme, Señor, a pesar de mis debilidades, insiste conmigo. Gracias, Señor, por amarme tanto.

CONTEMPLACION: ¿Cómo interiorizo la Palabra de Dios?

“Ve y anuncia el Reino de Dios.”

ACCIÓN: ¿A que me comprometo?

Me comprometo a buscar maneras de priorizar el anuncio del Reino de Dios sin distracciones, a siempre recordar su llamado; contando siempre con su ayuda y rogándole que me llame la atención cuando me desvío del camino.

Santo Domingo, tú que escuchaste el llamado de Jesús y lo seguiste fielmente, ruega por nosotros.

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