LECTIO DIVINA
Viernes 29 de agosto del 2025
Viernes XXI Semana Tiempo Ordinario Ciclo C
P. José Manuel Reyes Cabrera desde República Dominicana ✍🏻🇩🇴
Invocación al Espíritu Santo
Ven Espíritu Santo, envía tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Reparte tus Siete Dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amen…
Lectura del Santo Evangelio según San Marcos 6, 17-29
Herodes había mandado arrestar a Juan y lo había encarcelado, por instigación de Herodías, esposa de su hermano Felipe, con la que se había casado. Juan le decía a Herodes que no le era lícito tener a la mujer de su hermano. Herodías le tenía rencor y quería darle muerte; pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan; sabiendo que era hombre honrado y santo, lo protegía; hacía muchas cosas aconsejado por él y lo escuchaba con agrado.
Llegó la oportunidad cuando, para su cumpleaños, Herodes ofreció un banquete a sus dignatarios, sus comandantes y a la gente principal de Galilea. Entró la hija de Herodías, bailó y gustó a Herodes y a los convidados. El rey dijo a la muchacha:
—Pídeme lo que quieras, que te lo daré.
Y juró:
—Aunque me pidas la mitad de mi reino, te lo daré.
Ella salió y preguntó a su madre:
—¿Qué le pido?
Le respondió:
—La cabeza de Juan el Bautista.
Entró enseguida, se acercó al rey y le pidió:
—Quiero que me des inmediatamente, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista.
El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y por los convidados, no quiso contrariarla. Y despachó inmediatamente a un verdugo con orden de traer la cabeza de Juan. El verdugo fue y lo decapitó en la prisión, trajo en una bandeja la cabeza y se la entregó a la muchacha; ella se la entregó a su madre.
Sus discípulos, al enterarse, fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro.
Palabra del Señor
Lectura, ¿Qué dice el texto?
Hoy la liturgia nos invita a contemplar el sacrificio del precursor del Señor, San Juan Bautista, cuya muerte se narra en el Evangelio de Marcos. Ese relato nos confronta con la crueldad del poder, con la valentía de la verdad y con la llamada que cada cristiano recibe a seguir a Cristo aun cuando el camino sea doloroso. San Juan Bautista, el último profeta del Antiguo Testamento y el primero del Nuevo, entregó su vida como testimonio de la verdad de Cristo. Su muerte no fue en vano: abrió el camino para la luz del Evangelio y nos muestra que la verdadera honra pertenece a Dios, no a los aplausos del mundo.
Meditación, ¿Qué nos dice Dios en el texto?
Juan anunciaba “el camino del Señor” y denunciaba el pecado de Herodes. Su valentía al confrontar al poder se asemeja a la advertencia de Jesús: “un profeta no es honrado en su patria”. Herodes, temeroso del pueblo y de su propio honor, elige obedecer una promesa injusta. El martirio muestra que el mal puede triunfar temporalmente, pero la verdad no es silenciada. Juan paga con su vida la fidelidad a la verdad. La Iglesia celebra su martirio como signo de que “el testigo del Evangelio está llamado a sufrir por Cristo”.
¿Cuáles son los “Herodes” de hoy que requiere de mi voz valiente? ¿Qué injusticias veo en la sociedad y cómo puedo testimoniar con integridad? ¿Qué precio que tú estás dispuesto a pagar por la fe?
Oración, ¿Qué le decimos a Dios?
Señor Jesucristo, que en la cruz mostraste el camino del amor y la entrega, te pedimos que, como a Juan el Bautista, concedas a los que te siguen la valentía de proclamar la verdad, aun cuando ello implique sufrimiento. Inspira en nosotros la humildad de aceptar el llamado del Espíritu, y la fortaleza para decir “no es lícito” a las injusticias de nuestro tiempo. Concede a la Iglesia, y a cada fiel, la gracia de reconocer y venerar a los mártires, y de imitar su entrega total a Ti.
Contemplación, ¿Cómo interiorizamos la Palabra de Dios?
Juan le decía a Herodes que no le era lícito tener a la mujer de su hermano.
Sabiendo que era hombre honrado y santo, lo protegía; hacía muchas cosas aconsejado por él y lo escuchaba con agrado
Acción, ¿A que me comprometo con Dios?
A examinar en nuestras vidas, si hay “bailes” que nos alejen del camino de la virtud. Comprometerme a servicios concretos, acompañar a los que sufren injusticias. A unir la oración con la vida diaria. Que la vida y el martirio de San Juan Bautista te inspiren a ser luz y testigo fiel del Evangelio.