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Lectio Divina Dominical I de Adviento Ciclo C

«Estén despiertos y oren incesantemente»

Hno Ricardo Grzona, frp

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PRIMERA LECTURA: Jeremías 33, 14-16
SALMO RESPONSORIAL: Salmo 24, 4-14
SEGUNDA LECTURA: Tesalonicenses 3, 12- 4,2

Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad
para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BÍBLICOLucas 21, 25-28;34-36

21,25: Habrá señales en el sol, la luna y las estrellas.
En la tierra se angustiarán los pueblos, desconcertados por el estruendo del mar y del oleaje. 21,26: Los hombres desfallecerán de miedo, aguardando lo que le va a suceder al mundo; porque hasta las fuerzas del universo se tambalearán.
21,27: Entonces verán al Hijo del Hombre que llega en una nube con gran poder y gloria.
21,28: Cuando comience a suceder todo eso, enderécense y levanten la cabeza, porque ha llegado el día de su liberación.
21,33: Cielo y tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.
21,34: Presten atención, no se dejen aturdir con el vicio, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que aquel día no los sorprenda de repente 21,35: porque caerá como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.
21,36: Estén despiertos y oren incesantemente, pidiendo poder escapar de cuanto va a suceder, así podrán presentarse seguros ante el Hijo del Hombre.

BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO

1.- LECTURA: ¿Qué dice el texto?

Estudio Bíblico.

Nos disponemos a leer el texto en su contexto para no hacer pretextos.

Comenzamos el nuevo año litúrgico y lo hacemos con el Adviento, el tiempo de la espera. Estamos esperando que Cristo vuelva, por eso este texto, que nos prepara a su segunda venida.

Es un texto parecido al que tomamos unos domingos atrás, del evangelista Marcos. Ahora estamos tomando a Lucas. Debemos recordar que Lucas, el médico griego escribe para que los griegos conozcan a Jesús, el Cristo y también acepten la salvación que Él nos ofrece a todos.

Después de las señales que se manifiestan en todo el universo, que es un acontecimiento para todo el cosmos, Lucas dice el texto: “Verán al Hijo del Hombre” (éste es un título mesiánico, con que se reconocía al Señor) y añade que estará rodeado de poder y de gloria. Es tal, la evidencia que muestra el Señor en su segunda venida, que quedarán al descubierto los falsos profetas. No debe ser un motivo de miedo o temor, porque, es cuando nos dice el Señor: “Levanten la cabeza, porque ha llegado el día de su liberación”. Es un momento de alegría, de esperanza cumplida en la promesa.

Pero también es un momento de advertencia, ya que como no hay aviso previo para ese día, nos pide el Señor que estemos preparados: Dejando atrás los vicios que nos aturden y las preocupaciones de la vida cotidiana.

La recomendación es: Estar despiertos y orar, para que ese momento no nos encuentre distraídos, y así podamos presentarnos tal cual somos, frente al Hijo del Hombre que volverá.

Una frase en medio del texto es el versículo 33, que aunque no se lee en el texto litúrgico, es bueno recordarlo: “el cielo y la tierra pasarán, más mis palabras no pasarán”. Porque aquí lo importante es estar atentos al Señor y a la Palabra de Dios. Pues seremos juzgados por esta Palabra dada a la humanidad.

  1. ¿Cómo comienza el texto?
  2. ¿Quién es el que dirige el discurso?
  3. ¿Cuáles son las señales que dice el Evangelista?
  4. ¿Quién aparecerá y de qué forma lo hará?
  5. ¿Cuándo suceda esto qué debemos hacer los que creemos en Cristo?
  6. ¿Qué es lo único que no permanecerá, luego del fin de todo?
  7. ¿Cómo debemos estar atentos?
  8. ¿Qué significa estar despiertos y orar incesantemente

Sintetiza cuál es la idea principal de este texto.

2.- MEDITACIÓN: ¿Qué me o nos dice Dios en el texto?

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

El texto sagrado no es sólo para leerlo, sino para dejarse leer por Dios que nos habla a cada uno a través del texto.

Amigo, debemos preguntarnos sinceramente cómo este texto está dirigido directamente a nosotros. Hoy vivimos un mundo donde hay muchas confusiones y muchos hablan de Jesús. Algunos dicen cosas muy distintas de lo que está escrito en el Evangelio. Nosotros queremos conocer a Jesús y lo que Él nos dice a nosotros.

  1. ¿Estoy consciente y creo que el Señor Jesús volverá?
  2. ¿Qué implicancias tiene para mi vida que Él vuelva?
  3. ¿Estoy preparado para afrontar un diálogo sobre mi vida que me hará Jesús como un Juez Universal?
  4. Cuando el Señor dice que debo prestar atención y no dejarme aturdir por el vicio…¿Cómo puedo entender esto en mi vida concreta? ¿Cómo me dejo aturdir? ¿Cómo podría evitarlo?
  5. Jesús habla de la embriaguez, tal vez pueda hacer referencia al alcohol que se consume, pero ¿hay otra forma de embriagarse? ¿Me puede suceder a mí? ¿cómo evitar huir de este mundo y poner los pies sobre la tierra afrontando mi vida y cambiando lo que sea necesario?
  6. ¿Son las preocupaciones de la vida cotidiana, algo que te separa de Dios? Cómo podrías incluir estas preocupaciones en tus momentos de oración personal. Así la oración no se convierte en algo “fuera de este mundo”.
  7. ¿Tomo conciencia que me voy a presentar con toda mi vida ante un Juez que ya ha dicho cómo será su sentencia y sobre qué me juzgará?

Este texto tan importante ¿qué te lleva a pensar? ¿Cuál sería tu conclusión personal.

3.- ORACIÓN: ¿Qué le digo o decimos a Dios?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor. 

Cuando me hablan es bueno responder. Es Jesús el que está comunicándose conmigo. Debo contestarle. Para eso, la oración es la respuesta a Dios que me habló primero.

Proponernos un diálogo con Jesús que sea personal:

Señor Gracias por este diálogo tan importante. A veces estoy distraído y las cosas de este mundo me hacen olvidar lo más importante.

Te pido, Señor, que me des la fuerza de voluntad para que cada acción de mi vida esté orientada al día que Tú regreses a preguntarme ¡cómo he vivido!

Te doy Gracias Señor, porque me ofreces la liberación. Son tantas las cosas que me atan, tantos los nudos que me aprietan. Pero Tú me ofreces la liberación y ahora estoy consciente de todo esto y agradecido contigo por todo esto.

Señor, que no me deje aturdir por los vicios, la embriaguez y las preocupaciones cotidianas. Que no me envuelva la rutina. Que cada día sea un nuevo momento de encuentro contigo y con tu Palabra Salvadora, porque sólo tu Palabra permanecerá para siempre.

Que viva Señor de acuerdo a Tu Palabra y no de acuerdo a los criterios del mundo.

Hacemos un momento de silencio y reflexión para responder al Señor.

Añadimos nuestras intenciones de oración y decimos:

Amén.

4.- CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo interiorizo o interiorizamos la Palabra de Dios?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo  del  Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

Repetimos varias veces esta frase del Evangelio para que vaya entrando a nuestro corazón:

Podemos recordar la frase, dirigiéndola a Jesús:

«Estén despiertos y oren incesantemente»

Versículo 36

Mientras vamos pidiéndole al Señor repetidamente con esta frase, cómo podemos ser sus seguidores, dando todo, desde nuestra propia vida.

5.- ACCIÓN: ¿A qué me o nos comprometemos con Dios?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

Individualmente, te propongo mirar interiormente todas las veces que la rutina y las preocupaciones cotidianas, te impiden ver la historia completa, en la que el Señor viene a liberarte. Hacer alguna acción, que rompa esa preocupación tuya personal y atender a alguien que lo necesite.

Si estás en grupo, pueden hablar con tus compañeros de lo que muchos hablan de los últimos días. Recordar que es cuando vuelva el Señor a Liberarnos. En esta liberación, nos proponemos hacer una acción de grupo que pueda ser vista por otros, recordando que debemos estar alegres en la espera. No es para asustarnos, sino para alimentar la esperanza. Hagamos una acción grupal que demuestre esto.

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