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Lectio Divina Dominical II de Pascua Ciclo A

«Felices los que crean sin haber visto»

Hno. Ricardo Grzona, frp

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PRIMERA LECTURA: Hechos 2, 42-47
SALMO RESPONSORIAL: Salmo 117, 2-4.13-15.22-27
SEGUNDA LECTURA: 1Pedro 1, 3-9

Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BÍBLICO: Juan 20, 19-31

20,19: Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos con las puertas bien cerradas, por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se colocó en medio y les dice:
   —La paz esté con ustedes.
  20,20: Después de decir esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron al ver al Señor.
  20,21: Jesús repitió:
   —La paz esté con ustedes. Como el Padre me envió, así yo los envío a ustedes.
  20,22: Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió:
   —Reciban el Espíritu Santo. 20,23: A quienes les perdonen los pecados les quedarán perdonados; a quienes se los retengan les quedarán retenidos.
  20,24: Tomás, llamado Mellizo, uno de los Doce, no estaba con ellos cuando vino Jesús.
  20,25: Los otros discípulos le decían:
   —Hemos visto al Señor.
   Él replicó:
   —Si no veo en sus manos la marca de los clavos, si no meto el dedo en el lugar de los clavos, y la mano por su costado, no creeré.
  20,26: A los ocho días estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa y Tomás con ellos. Se presentó Jesús a pesar de estar las puertas cerradas, se colocó en medio y les dijo:
   —La paz esté con ustedes.
  20,27: Después dice a Tomás:
   —Mira mis manos y toca mis heridas; extiende tu mano y palpa mi costado, en adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe.
  20,28: Le contestó Tomás:
   —Señor mío y Dios mío.
  20,29: Le dice Jesús:
   —Porque me has visto, has creído; felices los que crean sin haber visto.
  20,30: Otras muchas señales hizo Jesús en presencia de sus discípulos, que no están relatadas en este libro. 20,31: Éstas quedan escritas para que crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengan vida por medio de él.

BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO

1.- LECTURA: ¿Qué dice el texto?

Estudio Bíblico.

Estamos aún participando de la alegría de la Pascua, con Cristo Resucitado. Y en el Evangelio, Juan nos muestra el desarrollo de ese día domingo de Pascua, ahora ya en la tarde, Jesús se aparece a sus discípulos estando todas las puertas cerradas. Jesús a quien el Padre ha resucitado por la fuerza del Espíritu Santo, va en búsqueda de su Iglesia, reunida en el Cenáculo.

Su primer saludo es otorgar la Paz. La palabra paz se describe a lo largo de todo el Antiguo Testamento. Pero Jesús resucitado le da otro sentido, un sentido nuevo al Shalom bíblico. Antes, desear la Paz era para explicar que no había motivos de guerra. Para Jesús, la Paz es algo mayor, es algo interior, que se experimenta en los corazones humanos. Es la paz que nace de la alegría después de la tristeza, es cuando vemos enterrar a la semilla que muere y luego brota la planta, crece y da frutos. La paz es un proceso. No es la paz de los cementerios donde no sucede nada. La paz del resucitado es una paz activa, una paz que lleva a una acción inmediata, primero por la alegría y luego por la necesidad de comunicar la alegría recibida.

Por eso, después de dar la paz, viene la nueva fórmula: Así como el Padre me envió, yo los envío a ustedes. Es la paz misionera, la que se recibe con el envío de ser anunciador de Buenas Noticias. Por eso, Jesús ya resucitado, como en la primera página de la Biblia Dios sopla sobre el barro para que tenga vida, Él sopla sobre los Discípulos entregándoles el Espíritu Santo. Es la nueva vida en Cristo. Los discípulos reciben el don del Espíritu Santo y ahora tienen el poder de Dios, de perdonar los pecados. ¡Gran responsabilidad! aquella que Jesús confía a su Iglesia. A través de los Apóstoles, Jesús continúa su historia salvífica

El episodio continúa con el conocido relato del momento en que estuvo Jesús con sus discípulos, y que justo Tomás no estaba en el grupo. Y que al regresar, ellos le cuentan y Tomás se niega a creer. Incluso dice — “Si no veo en sus manos la marca de los clavos, si no meto el dedo en el lugar de los clavos, y la mano por su costado, no creeré.”  Y a la semana siguiente el texto continúa con otra aparición de Jesús, donde sí estaba Tomás y lo invita a corroborar que es Él. Tomás le dijo arrodillado: “Señor mío y Dios mío”. Las dos palabras son muy importantes: Señor, que significa “dueño”, y que en el idioma griego en que fue escrito habla de algo más, Señor, dueño de la Historia, no sólo de la Historia del universo, del mundo, de la humanidad, sino también dueño de mi historia personal. Dios, es la más alta y grande de todas las Palabras. Dios es aquel que está fuera del tiempo fuera de la historia, fuera de lo material. Es el “inalcanzable”, que ahora vino en búsqueda de la humanidad para que le alcancemos. Por eso Tomás dice las dos palabras unidas al posesivo personal: “Señor mío, y Dios mío”. Tal vez para ser un buen cristiano, con esto sólo alcanza. Reconocer al Señor y Dios, que viene a salvarnos viene en nuestra ayuda, y querer tomar la decisión clara de escucharle, seguirle, anunciarle, proclamarle.

El texto termina con dos ideas fundamentales: “porque has visto has creído… felices los que crean sin ver” curiosamente la semana pasada Juan mismo dice que creyó porque vió. Ahora parece que él mismo se hace una autorreprimenda y lo deja por escrito. La segunda idea fundamental es que estas ideas están escritas para que creamos en Jesús, que es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo en Él tengamos vida. Que tengamos vida, eso es lo que importa para Juan, una vida plena, total, la que proviende de Dios, a través de su Hijo Jesucristo.

Reconstruimos el texto:

  1. ¿Cómo comienza este texto? ¿Qué día de la semana en qué momento del día es?
  2. ¿Quiénes estaban reunidos?
  3. ¿Quién se apareció en medio de ellos? ¿Qué les dijo y qué les mostró?
  4. ¿Qué fue lo que les repitió Jesús? ¿Quién lo había enviado a Él? ¿Qué les dice a los discípulos sobre el envío?
  5. ¿Cuál gesto hizo para decirles que recibieran el Espíritu Santo?
  6. ¿Cuál de los discípulos no estaba presente? ¿Qué les dijo cuando le contaron?
  7. ¿Qué pasó a la semana siguiente?
  8. ¿Qué dijo el discípulo cuando reconoció a Jesús?
  9. ¿Qué dijo Jesús al terminar?
  10. ¿Porqué Juan dejó escritas todas estas cosas?

2.- MEDITACIÓN: ¿Qué me o nos dice Dios en el texto?

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

No dejemos estas ideas en el vacío, pues el Evangelio como Buena Noticia es para nosotros. Y por eso es importante que nos preguntemos sobre la vida.

  1. Muchas veces me encierro por miedo a dar testimonio de mi fe, me encierro en actividades, lugares. Pero Jesús vuelve a aparecer en el camino de mi vida ¿Soy consciente que Jesús me busca?
  2. ¿Entiendo que Jesús tiene como principio darme la paz, su paz? ¿Cuál es la diferencia entre la Paz de Jesús y lo que opina el mundo sobre la paz?
  3. Jesús envió a sus discípulos, al igual que el Padre lo había enviado a Él. ¿Entiendo que Jesús también me envía a mí a ser anunciador de su Buena Noticia? ¿Qué porcentaje de mi vida lo dedico a ser misionero? ¿Hago algunas actividades aisladas, algunas visitas, o tengo una actitud misionera permanente?
  4. ¿Soy dócil al Espíritu Santo? ¿Le pido que me ilumine, que me llene de sus dones?
  5. ¿Hasta qué punto yo me identifico con Tomás y digo: si no veo no creo? ¿Puedo describir las veces que me ha ocurrido? ¿Podría evitar esto y buscar una fe que no dependa de ver para creer?
  6. Que pienso entonces de la frase: Felices los que creen sin ver…
  7. ¿Entiendo que la lectura y oración con la Palabra de Dios me ayuda a creer que Jesús es el Mesías y por medio de Él pueda tener vida plena?

3.- ORACIÓN: ¿Qué le digo o decimos a Dios?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor:

Gracias Señor por tu Palabra Salvadora.
Gracias por venir a nuestra vida, a quedarte con nosotros.
Nuestra Historia sin Ti, está vacía. Quédate con nosotros.
Necesitamos tu Paz, haznos conscientes de la paz que nos ofreces.
Que seamos siempre portadores de tu Paz Señor.
Que el Espíritu Santo haga de nosotros su morada, y que reflejemos sus dones al mundo.
Te pido perdón por todas las veces que soy con Tomás, si no veo no creo…
Dame, Señor, la gracia de escuchar tus Palabras: Felices los que creen sin ver.
Que entienda que sólo creyendo en Ti tendré vida y encontraré lo que busca mi corazón.

Amén

Hacemos un momento de silencio y reflexión para responder al Señor. Hoy damos gracias por su resurrección y porque nos llena de alegría. Añadimos nuestras intenciones de oración.

4.- CONTEMPLACIÓN: ¿Como interiorizo o interiorizamos la Palabra de Dios?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo del Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

«Felices los que crean sin haber visto»
(Versículos 29)

Y así, vamos pidiéndole al Señor ser testigos de la resurrección para que otros crean.

5.- ACCION: ¿A qué me o nos comprometemos con Dios?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

Si estoy solo, buscaré releer el texto, para profundizar mi oración. Es Jesús quien se comunica conmigo a través de su Palabra. Pero debe haber algo que me lleve a un cambio de vida ¿Qué es? Tal vez puedas proponerte una actitud de fe más profunda, o si conoces alguna situación donde falta paz, ya sea en tu familia, grupo, amigos, allí ser mediador de la paz en nombre del Señor.

En el grupo, plantearse las actitudes del miedo que a veces tenemos de ser cristianos de nombre y escondidos. ¿Cuántas veces somos así? Y para poder manifestar públicamente la fe, hacer alguna actividad que demuestre que sí somos cristianos y que creemos en Jesús, por sobre todas las cosas, disponiendo el tiempo para un momento de visita a quien más necesite que le estimulemos su fe, ancianos, enfermos, desamparados. Los que ustedes crean como grupo, que hay que ayudar y demostrar nuestro cambio.

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