Lectio Divina
Lunes, 22 de junio de 2026
Lunes XII Semana Tiempo Ordinario
Compartida por Rosanie García, venezolana en Chile ✍🏻🇻🇪
0. Invocación al Espíritu Santo 🕊️
Respira en mí, Oh Espíritu Santo, para que todos mis pensamientos sean santos.
Actúa en mí, Oh Espíritu Santo, para que mi trabajo también pueda ser santo.
Atrae mi corazón, Oh Espíritu Santo, para que solo ame lo que es santo.
Fortaléceme, Oh Espíritu Santo, para que defienda todo lo que es santo.
Guárdame, Oh Espíritu Santo, para que siempre pueda ser santo.
Amén 🙏🏻
San Agustín
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 7, 1-5 📖
Jesús dijo a sus discípulos:
No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes.
¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “¿Deja que te saque la paja de tu ojo”, si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.
Palabra del Señor
1. Lectura. ¿Qué dice el texto?
El Evangelio de hoy nos ofrece una mirada de Jesús clara y directa sobre el juicio, en este texto Jesús no está prohibiendo todo tipo de juicio o discernimiento. De hecho, los cristianos estamos llamados a discernir entre el bien y el mal. Lo que Jesús condena es la actitud de quien se coloca como juez de la persona, viendo sus defectos mientras ignora los propios.
Dios nos dio inteligencia y conciencia para discernir. Por ejemplo, podemos reconocer que una acción es mala, injusta o dañina. Eso es DISCERNIMIENTO.
Lo que Jesús critica es el juicio que nace de la soberbia: cuando condenamos a una persona, hablamos mal de ella, la etiquetamos, la despreciamos o creemos que somos mejores que ella. Este tipo de juicio no busca ayudar, sino señalar y humillar.
El problema no es ver la “astilla” en el ojo del hermano, sino olvidar la “viga” que llevamos en el nuestro. Antes de corregir a otros, Jesús nos invita a examinarnos a nosotros mismos con humildad.
2. Meditación, ¿Qué nos dice Dios en el texto?
Jesús no dice que la astilla del hermano no exista. La astilla está ahí y puede ser un problema real. Lo que cuestiona es que alguien pretenda corregir al otro sin haberse dejado corregir primero por Dios. Comparto una comparación sencilla:
Discernir – Juzgar
✓Busca la verdad -Busca condenar.
✓Analiza acciones- Etiqueta personas.
✓Nace de la prudencia- Nace de la soberbia o la crítica.
✓Ayuda a corregir y crecer- Hiere y divide.
✓Se hace con amor- Se hace con desprecio o superioridad.
Para reflexionar
-¿Soy capaz de reconocer mis propios errores antes de señalar a los demás?
-¿Mis correcciones ayudan a crecer a las personas o simplemente las critican?
-¿Hay alguien a quien he juzgado sin conocer su realidad?
3. Oración, ¿Qué le decimos a Dios?
“Señor, hoy vengo ante Ti a pedirte que examines mi corazón. Reconozco que muchas veces me dejo llevar por las apariencias y formo juicios apresurados sobre las acciones y palabras de quienes me rodean.
Te pido que me concedas el don del discernimiento para entender las situaciones con sabiduría, y no desde el orgullo o la crítica. Pon un filtro en mis pensamientos y en mis labios, para que, antes de emitir un juicio, pueda recordar que solo Tú conoces las intenciones más profundas de cada persona.
Señor, ayúdame a ser un instrumento de Tu paz y misericordia. En lugar de señalar los errores ajenos, dame la empatía necesaria para comprender sus batallas, tal como Tú me comprendes a mí. Lléname de paciencia, humildad y amor para ver a mi prójimo como Tú lo ves”. Amén.
4. Contemplación: ¿Cómo interiorizamos la Palabra de Dios?
Permanezco en silencio por un momento meditando la antífona del salmo 139:
“Señor, examina mi corazón y enséñame a mirar a los demás con misericordia”.
5. Acción. ¿A qué me comprometo con Dios?
-Antes de criticar a alguien, revisaré mis propias actitudes y errores.
-Cuando vea un defecto en alguien, haré una oración por esa persona en lugar de juzgarla.
-Me comprometo a mirar primero mi corazón antes de juzgar a los demás, y a tratar a cada persona con la misma misericordia que espero recibir de Ti.
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