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Evangelio del día – Lectio Divina Lucas 2, 36-40

Lectio Divina por Franklin Conil de Venezuela

INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO:

Espíritu Santo, esposo de María, ven en ayuda de nuestra debilidad; ven a abrir nuestro entendimiento para que comprendamos las Escrituras; ven y acrecienta nuestra fe para que te reconozcamos en Jesús recién nacido; ven y abre nuestro corazón al agradecimiento y nuestra boca al anuncio de tu liberación.
Amén.

LECTURA: ¿QUÉ DICE EL TEXTO?

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 2, 36-40

En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.
Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.
Palabra del Señor.

En el pasaje que hoy contemplamos que acontece en el marco del episodio de la presentación del niño Jesús en el templo. Toda la escena transcurre en el templo, centro espiritual de Israel, lugar de la presencia de Dios y de la genuina adoración.

Allí nos encontramos, junto a San José, la santísima Virgen María y Simeón, con un personaje muy singular: una anciana que consagró su vida al servicio del Señor desde su juventud.
Nos referimos a la profetisa Ana, cuyo nombre significa «llena de gracia».

Ana, la profetisa del Templo, vino a confesar la esperanza de sus padres por parte de Israel, que se hallaba fuera de los dominios propios de Judá. No descendí­a de la tribu de Judá. Era hija de Fanuel, de la tribu de Aser. La tribu de Aser estaba situada en las tribus dispersas. Por eso su cargo en el Templo tení­a significancia especial.
Llama la atención lo detallado que es el evagelista Lucas cuando describe a Ana, como para mostrarnos el perfil de un verdadero israelita que ve en Jesús al Mesías: Muy anciana pero dedicada a Dios desde muy joven, casada y viuda consagrada, no se apartaba del templo ni de día ni de noche, servía a Dios con ayunos y oraciones; no dejaba de hablar de Jesús a los que esperaban en Dios.

MEDITACIÓN: ¿QUÉ ME DICE EL TEXTO?

La profetisa Ana viene a mostrarnos varias actitudes que podemos asumir ante el acontecimiento de la Navidad.
En primer lugar, la dedicación a Dios. Si bien es cierto que cada uno debe hacerlo según su personalidad y estado de vida Ana nos enseña a hacerlo con entrega y pasión, con radicalidad. Ella oraba de día y de noche.

Una segunda actitud es la frecuencia con las cosas de Dios y la cercanía al templo. Ella se muestra cercana con el Dios que se ha acercado a ella. Hay que tomar en cuenta que la tribu de Aser era una de las tribus de la dispersión. En este sentido, Ana es un llamado a volverse a Dios.
Por último, Ana es un llamado a asumir la vocación profética de nuestro bautismo. Que como ella no dejemos de hablar de Dios a todos los que esperan la liberación que viene de Dios. Seamos signos de esperanza.

•¿Cuál de las actitudes de Ana te llama la atención?
•¿Con cuál aspecto de su vida te identificas?
•¿A qué sientes que te llama Dios con el testimonio de esta mujer?

ORACIÓN: ¿QUÉ LE DECIMOS A DIOS QUE NOS HABLÓ?

Sigamos el ejemplo de Ana y agrazcamos a Dios el don de su cercanía en el niño recién nacido.

Gracias, Señor, porque eres un Dios cercano que cumple sus promesas. Gracias porque conoces nuestra situación y haz venido a liberarnos. Gracias porque nos invitas a encontrarte en el templo y en los brazos de María y de José. Gracias porque una nube de testigos nos han precedido y nos dan testimonio de fe. Gracias porque nos llamas a volver a ti. Amén.

CONTEMPLACIÓN: DISFRUTAMOS DE LA PRESENCIA DEL SEÑOR.

«Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén».

ACCIÓN: ¿QUÉ NOS MUEVE HACER EL TEXTO?

Te propongo acércate al pesebre o Belén, contemplar el niño y darle gracias a Dios por el misterio de la Navidad.

Sé signo de esperanza. Habla de Jesús a todo aquel que espera la liberación que viene de Dios.

Acerca de Franklin Colin

Cantautor Católico Venezolano.

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