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Evangelio del día – Lectio Divina Marcos 2, 1-12

Lectio Divina por Hugo Ramírez de Argentina

INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Ven Espíritu de valentía, de coraje, de decisión.
Ayúdanos a ir al encuentro del Dios verdadero.
Danos la fuerza para presentarnos ante Él aún sin saber lo que traemos en el corazón.
Espíritu Santo déjanos ver nuestra mayor parálisis, perdónanos y haznos ponernos de pie.
Amén.

EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 2, 1-12:

Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les proponía la palabra. Llegaron cuatro llevando un paralítico y, como no podían meterlo por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico.
Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados quedan perdonados.»
Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: «Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?»
Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: «¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico «tus pecados quedan perdonados» o decirle «levántate, coge la camilla y echa a andar»? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados…»
Entonces le dijo al paralítico: «Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa.»
Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto una cosa igual.»
Palabra del Señor.

LECTURA. ¿QUÉ DICE EL TEXTO?

En esta oportunidad el Evangelio de Marcos nos presenta a Jesús rodeado de gente y ante la imposibilidad de llegar a él de un hombre paralítico.
Ante esta situación nos salta a primera vista el acto heroico de cuatro jóvenes que conmovidos por la situación deciden tomar otro camino para lograr su cometido.
Ellos casi convencidos de saber que lo que necesitaba este joven era la curación de su parálisis. Conmovidos por su impedimento hacen suyo “el deseo” del paralítico.
Las buenas intenciones sobran, la compasión es muy clara, pero las circunstancias son otras y posiblemente lo que ocurre en el corazón en lo más profundo también.
En ese contexto era casi imposible llegar a Jesús. Sin embargo estos cuatro que pueden ser amigos, conocidos o puede que no sean personas sino simplemente una gran decisión que debemos tomar. Hacen hasta lo que para otros puede parecer una locura o un delito.
Puede que las decisiones radicales tengan la fuerza y la valentía de cuatro hombres. Cuando se ha decidido algo puede hacernos capaces de cometer locuras y aún así puede que sea sin saber en lo profundo qué es lo que verdaderamente necesitamos.
De todos modos Jesús que ve el corazón sabe hasta lo que no sabemos de nosotros, el nos va a dejar llegar hasta Él. Va a dejarnos hasta cometer los mismos errores, una y otra vez, pero lo que va a ir haciendo crecer es la fe y la perseverancia de querer encontrarnos con Él.
Él siempre nos aguarda para darnos lo que verdaderamente nuestro corazón necesita.

MEDITACIÓN. ¿QUÉ ME DICE EL TEXTO?

En el caminar de nuestra vida nos acompaña una gran necesidad, hoy podemos llamarla una gran parálisis. Que no nos deja andar tranquilos. Que nos impide ir libres, que nos obstaculiza en muchas dimensiones de nuestra vida. Ante todas ellas, sale a nuestro encuentro el Señor. Que nos presenta oportunidades para que nos presentemos ante Él cuando nosotros no podamos por nuestro medio.
Amigos, familiares, compañeros de grupo, hermanos/as de comunidad que nos ayudan a llegar a Él aún sin saber lo que verdaderamente necesitamos. Dios no deja de buscar medios para encontrarnos. Casi como un Dios paralizado porque no puedo continuar sin nosotros y nosotros sin Él.

ORACIÓN. ¿QUÉ LE DECIMOS A DIOS?

Señor Jesús, yo quiero encontrarme contigo, dame la fuerza para buscar los medios y la perseverancia para nunca cansarme. Perdona las locuras que haya cometido, y entiende, que todo ha sido por querer encontrarte.

CONTEMPLACIÓN. ¿CÓMO INTERIORIZAMOS LA PALABRA DE DIOS?

En el momento que puedas intenta hacer una mirada profunda a tu corazón, y pregúntate:
•¿Quiénes son en mi vida las personas que me han presentado ante Jesús?
•¿Cuáles creo que son mis mayores parálisis que no me dejan andar en libertad?
•¿Estoy dispuesto a presentarme ante Dios dejando que Él me muestre cuáles son las verdaderas parálisis de mi vida?

ACCIÓN. ¿CÓMO ME COMPROMETO CON DIOS?

Una buena posibilidad para interiorizar y transformar en acción lo que hemos rezado seria hacer dos ejercicios.
El primero, acompañado de las preguntas que nos hacíamos en la contemplación compartirlas con quién nos acompaña en nuestra vida cristiana.
El segundo ejercicio invitado por el actuar de estos cuatro jóvenes,  buscar alguna persona impedida de su actividad por alguna parálisis sea física o espiritual  y acompañarla en alguna actividad. Comprometiéndonos con la misma de manera semanal o mensual. En la medida que podamos ir rezando esta actividad para qué la palabra de Dios nunca quedé paralizada sino que nos provoque actuar siempre.

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