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Evangelio del día – Lectio Divina Mateo 13, 31-35

Lectio Divina por Jesús Roel Castillo de México

Buen día
En un momento les publico la lectio de hoy
Ven, Espíritu Santo
Espíritu Santo Consolador, ven con tu fuerza y con tu poder, que sin herir ni violentar, ofreces en la conciencia el susurro de lo que es bueno y mejor, para bien de cada persona y de la comunidad humana.
Ven, sobre todo, a lo más íntimo de nuestro ser, donde se experimenta la turbación, el sinsentido, la desesperanza, la tristeza, el desánimo, el dolor y las lágrimas secretas. ¡Son tantos los que lloran sin que los mire nadie! ¡Son tantos los heridos de la vida que se creen incurables! ¡Son tantos los que piensan que no tiene remedio su dolencia!
Ven, Espíritu Santo, Consolador, hazte luz para quienes todo lo ven oscuro; amor, para quienes se creen o están solos; fuerza, para quienes perciben la debilidad física y también en su espíritu. Tú eres el mejor Abogado, defiéndenos de nosotros mismos, de nuestras melancolías y desesperanzas.

Tú nos sostienes
¡Cómo revive el ánimo cuando Tú, Espíritu Santo, nos consuelas, nos alientas, e infundes en el corazón el hálito de vida y nos dejas oír tu insinuación confortadora!
Somos testigos de quienes se derrumban ante el dolor, pero también de quienes en la prueba no se arredran y son capaces de alentar a otros de manera magnánima, gracias a que Tú los sostienes. ¡Cómo ayuda el testimonio valiente de los mártires, la fuerza de los que superan las razones de venganza, o los motivos de hundimiento del ánimo, ante la quiebra y la pérdida de seres queridos!
¡Ven, Espíritu Santo, Consolador! Sé Tú nuestro compañero de camino en estos tiempos tan recios, y haznos mediación de tu misericordia consoladora
Lectura

Mateo 13, 31-35

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la gente:
«El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas».
Les dijo otra parábola: «El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente». Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas, anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo».

Meditación

Humanamente hablando, a todos nos gusta lo grande, lo espléndido, lo bello, lo magníficamente dotado y adornado; espiritualmente hablando, de entrada, también. Digo “de entrada”, porque, después de lo que hemos proclamado en el párrafo evangélico de hoy, como si Jesús no nos animara especialmente a tener esa actitud. Y si nos fijamos en Ignacio y los comienzos de su, después, tan gran Orden, tampoco.

Jesús, en la primera parábola, nos habla de un grano de mostaza, la semilla más pequeña; pero que, después, cuando crece, se convierte en un arbusto mayor que las hortalizas. Y la liturgia nos habla hoy de San Ignacio, cuyo proyecto tuvo unos comienzos, como todo nacimiento, humildes, pero su fuerza transformadora, fruto del Espíritu, fue entonces inimaginable.

Elevemos hoy un canto a lo sencillo, a lo humilde, a lo pequeño, a lo que no cuenta, al grano de mostaza, a la predilección de Jesús por los niños y por los mayores con corazón de niños. A San Ignacio, a quien celebramos hoy engendrando una obra grandiosa, pero, lógicamente, pequeña y sencilla en sus comienzos. Y a los hijos de San Ignacio, que han sabido hacerse adultos con armonía, sin olvidar las raíces y atendiendo a los “signos de los tiempos”.

Jesús, en la segunda parábola, nos presenta a una mujer que coloca un poco de levadura en una masa grande de harina. Y, sin más, sólo con mover levemente la harina, toda la masa queda fermentada.  Y, como hijo de panaderos, os puedo asegurar por experiencia que el pan así fermentado es distinto del que no lo está.

Esto es lo que sucede con el Reino de Dios. Jesús lo instituyó; y, a medida que se fue extendiendo entre las gentes, aparentemente éstas seguían igual, pero estaban “fermentadas”, habían cambiado. Las actitudes y valores que daban sentido a su vida eran actitudes evangélicas, valores de Jesús de Nazaret. Y su vida empezó a ser más humana, más fraterna, más solidaria.

Una vez que Jesús, resucitado, ascendió a los cielos, los encargados de su cometido fueron sus discípulos, que nunca han faltado a lo largo de los siglos. Hoy celebramos la memoria de uno a quien consideramos clave en este devenir del Reino de Dios. No sólo él se dedicó en exclusividad a seguir los pasos de Jesús, sino que fundó una Orden que, desde entonces no ha dejado de hacer realidad el seguimiento de Jesús y la extensión de su Reino, los Jesuitas. Al celebrar hoy a San Ignacio, recordamos a todos sus hijos, al entusiasmo que han tenido a lo largo de los siglos, a la delicadeza y respeto con que lo han hecho y, en particular, a la integridad y coherencia de su vida, y, en muchos casos, de su muerte. Como la levadura, como el fermento, como el Evangelio vivido y entregado.

En cuanto a la mostaza, ¿estoy contento con mis semillas, mis oportunidades, mirando al Reino?
Y en cuanto a la levadura, ¿qué clase de fermento soy? ¿Cuido el respeto, la acogida, la compasión?

Oración

Señor en este día queremos ser cómo ese grano de mostaza permítenos cecer en la fe en la caridad en el amor en la fortaleza, guíanos ilumínanos y danos siempre esa templanza para seguir tus caminos, haznos ser levadura para aquellas personas que están decaídas tristes y que necesitan conocerte, gracias por todas las bendiciones y por el día de hoy.

Comtemplación

«El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas»

Acción

Esta semana la acción que les propongo es ayudar a aquella persona que está decaída con algún consejo acompañándola y de misma forma pedir por nuestra fe para que no decaiga y permanezcamos en la misión.

Acerca de Jesús Roel Carrillo Aké

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