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Lectio Divina del día – Whatsapp Marcos 4, 1-20

Lectio Divina por Sandy Antonio Gutiérrez de República Dominicana

0- Invocación al Espíritu Santo:

Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles,
y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Envía tu Espíritu Creador
y renueva la faz de la tierra.

Oh Dios,
que has iluminado los corazones de tus hijos
con la luz del Espíritu Santo;
haznos dóciles a sus inspiraciones
para gustar siempre el bien
y gozar de su consuelo.

Por Cristo nuestro Señor. Amén.

1-LECTURA DEL TEXTO BÍBLICO: Marcos 4, 1-20

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago, y se reunió una muchedumbre tan grande, que Jesús tuvo que subir en una barca; ahí se sentó, mientras la gente estaba en tierra, junto a la orilla. Les estuvo enseñando muchas cosas con parábolas y les decía:

“Escuchen. Salió el sembrador a sembrar. Cuando iba sembrando, unos granos cayeron en la vereda; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, donde apenas había tierra; como la tierra no era profunda, las plantas brotaron enseguida; pero cuando salió el sol, se quemaron, y por falta de raíz, se secaron. Otros granos cayeron entre espinas; las espinas crecieron, ahogaron las plantas y no las dejaron madurar. Finalmente, los otros granos cayeron en tierra buena; las plantas fueron brotando y creciendo y produjeron el treinta, el sesenta o el ciento por uno”. Y añadió Jesús: “El que tenga oídos para oír, que oiga”.

Cuando se quedaron solos, sus acompañantes y los Doce le preguntaron qué quería decir la parábola. Entonces Jesús les dijo: “A ustedes se les ha confiado el secreto del Reino de Dios; en cambio, a los que están fuera, todo les queda oscuro; así, por más que miren, no verán; por más que oigan, no entenderán; a menos que se arrepientan y sean perdonados”.

Y les dijo a continuación: “Si no entienden esta parábola, ¿cómo van a comprender todas las demás? El sembrador siembra la palabra. Los granos de la vereda son aquellos en quienes se siembra la palabra, pero cuando la acaban de escuchar, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Los que reciben la semilla en terreno pedregoso, son los que, al escuchar la palabra, de momento la reciben con alegría; pero no tienen raíces, son inconstantes, y en cuanto surge un problema o una contrariedad por causa de la palabra, se dan por vencidos. Los que reciben la semilla entre espinas son los que escuchan la palabra; pero por las preocupaciones de esta vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás, que los invade, ahogan la palabra y la hacen estéril.
Por fin, los que reciben la semilla en tierra buena son aquellos que escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha: unos, de treinta; otros, de sesenta; y otros, de ciento por uno”.

Palabra del Señor.

1.- LECTURA: ¿Qué dice el texto?

Jesús se puso a enseñar a una gran cantidad de personas que lo seguían. Para ello hizo dos cosas: primero subió a una barca para que todos pudieran verlo y segundo, utilizó un método de enseñanza que se denomina parábola y, al final la explica. La parábola del sembrador narra la historia de cómo funciona el proceso de producción agrícola: preparar el terreno, regar la semilla y esperar que dé frutos. Aunque parece un camino lineal, fácil y sencillo, no es así: no todo el terreno producirá el fruto que se espera. Es importante resaltar que Jesús es un maestro y sabe que al pueblo debe explicarle el mensaje de forma sencilla.

Preguntas para recordar el texto bíblico:

1. ¿Cuáles elementos importantes resaltan en este pasaje?
2. ¿Por qué Jesús utiliza el método de la parábola para dar su mensaje?
3. ¿Qué tiene que ver con el texto la frase “El que tenga oídos para oír, que oiga”?

2.- MEDITACIÓN ¿Qué me dice el texto?

Jesús me habla de manera cercana, entendible y quiere que le ponga atención a su mensaje, abriendo mis oídos y mi corazón. Me llama a seguirle y a sembrar en terreno bueno. Para ello, tengo que prepararme para que su mensaje dé frutos en mí. Ser mejor persona es la base para ser un buen cristiano, por lo que debo siempre mirar mis acciones y corregir aquellas que no me dejan crecer. Porque solo así podré entender sus designios.

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

1. ¿Soy una persona que vive de acuerdo con los valores del Evangelio?
2. ¿Me preparo adecuadamente para rendir los frutos que produce su Palabra?
3. ¿Qué tipo de terreno soy?
4. ¿Escucho adecuadamente a Jesús?

3.- ORACIÓN ¿Qué le respondo a Dios?

Señor, hoy quiero agradecerte el mensaje que das. Te pido perdón porque no siempre preparo me preparo adecuadamente para recibirte. Ayúdame a entender tu mensaje y poder compartirlo con los que no pueden. Amén

Dile a Jesús lo que sale de tu corazón. Él te escucha y te ayuda a entenderle.

4.- CONTEMPLACIÓN ¿Cómo interiorizo tu mensaje, Señor?

Interiorizo las siguientes palabras y frases:
• Escuchen.
• El que tenga oídos para oír, que oiga.
• Los que reciben la semilla en tierra buena son aquellos que escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha: unos, de treinta; otros, de sesenta; y otros, de ciento por uno.

5.- ACCIÓN ¿Cómo llevo esta Palabra a mi vida?, ¿a qué me comprometo?

A cultivarme para que la palabra de Jesús tenga cabida en mi vida. Hoy, además, escucharé más atento a todos los que me hablen.

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