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Juan 11, 1-45

Lectio Divina Dominical V de Cuaresma Ciclo A

«Te doy gracias, Padre, porque me has escuchado»

Hno. Ricardo Grzona, frp

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PRIMERA LECTURA: Ezequiel 37, 12-14
SALMO RESPONSORIAL: Salmo 130(129),1-2.3-4ab.4c-6.7-8.
SEGUNDA LECTURA: Romanos 8, 8-11

Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

-Amén-

TEXTO BÍBLICO: Juan 11, 1-45

11,1: Había un enfermo llamado Lázaro, de Betania, el pueblo de María y su hermana Marta. 11,2: María era la que había ungido al Señor con perfumes y le había secado los pies con sus cabellos. Su hermano Lázaro estaba enfermo. 11,3: Las hermanas le enviaron un mensaje:
   —Señor, tu amigo está enfermo.
  11,4: Al oírlo, Jesús comentó:
   —Esta enfermedad no ha de terminar en la muerte; es para gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.
  11,5: Jesús era amigo de Marta, de su hermana y de Lázaro. 11,6: Sin embargo cuando oyó que estaba enfermo, prolongó su estadía dos días en el lugar.
  11,7: Después dice a los discípulos:
   —Vamos a volver a Judea.
  11,8: Le dicen los discípulos:
   —Maestro, hace poco intentaban apedrearte los judíos, ¿y quieres volver allá?
  11,9: Jesús les contestó:
   —¿No tiene el día doce horas? Quien camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; 11,10: quien camina de noche tropieza, porque no tiene luz.
  11,11: Dicho esto, añadió:
   —Nuestro amigo Lázaro está dormido; voy a despertarlo.
  11,12: Contestaron los discípulos:
   —Señor, si está dormido, se sanará.
  11,13: Pero Jesús se refería a su muerte, mientras que ellos creyeron que se refería al sueño.
  11,14: Entonces Jesús les dijo abiertamente:
   —Lázaro ha muerto. 11,15: Y me alegro por ustedes de no haber estado allí, para que crean. Vayamos a verlo.
  11,16: Tomás —que significa mellizo— dijo a los demás discípulos:
   —Vamos también nosotros a morir con él.
  11,17: Cuando Jesús llegó, encontró que llevaba cuatro días en el sepulcro.
  11,18: Betania queda cerca de Jerusalén, a unos tres kilómetros. 11,19: Muchos judíos habían ido a visitar a Marta y María para darles el pésame por la muerte de su hermano.11,20: Cuando Marta oyó que Jesús llegaba, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa.
  11,21: Marta dijo a Jesús:
   —Si hubieras estado aquí, Señor, mi hermano no habría muerto. 11,22: Pero yo sé que lo que pidas, Dios te lo concederá.
  11,23: Le dice Jesús:
   —Tu hermano resucitará.
  11,24: Le dice Marta:
   —Sé que resucitará en la resurrección del último día.
  11,25: Jesús le contestó:
   —Yo soy la resurrección y la vida. Quien cree en mí, aunque muera, vivirá; 11,26: y quien vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Lo crees?
  11,27: Le contestó:
   —Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que había de venir al mundo.
  11,28: Dicho esto, se fue, llamó en privado a su hermana María y le dijo:
   —El Maestro está aquí y te llama.
  11,29: Al oírlo, se levantó rápidamente y se dirigió hacia él. 11,30: Jesús no había llegado aún al pueblo, sino que estaba en el lugar donde lo encontró Marta. 11,31: Los judíos que estaban con ella en la casa consolándola, al ver que María se levantaba de repente y salía, fueron detrás de ella, pensando que iba al sepulcro a llorar allí.
  11,32: Cuando María llegó a donde estaba Jesús, al verlo, cayó a sus pies y le dijo:
   —Si hubieras estado aquí, Señor, mi hermano no habría muerto.
  11,33: Jesús al ver llorar a María y también a los judíos que la acompañaban, se estremeció por dentro 11,34: y dijo muy conmovido:
   —¿Dónde lo han puesto?
   Le dicen:
   —Ven, Señor, y lo verás.
  11,35: Jesús se echó a llorar.
  11,36: Los judíos comentaban:
   —¡Cómo lo quería!
  11,37: Pero algunos decían:
   —El que abrió los ojos al ciego, ¿no pudo impedir que éste muriera?
  11,38: Jesús, estremeciéndose de nuevo, se dirigió al sepulcro. Era una caverna con una piedra adelante.
  11,39: Jesús dice:
   —Retiren la piedra.
   Le dice Marta, la hermana del difunto:
   —Señor, huele mal, ya lleva cuatro días muerto.
  11,40: Le contesta Jesús:
   —¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios?
  11,41: Retiraron la piedra.
   Jesús alzó la vista al cielo y dijo:
   —Te doy gracias, Padre, porque me has escuchado. 11,42: Yo se que siempre me escuchas, pero lo he dicho por la gente que me rodea, para que crean que tú me enviaste.
  11,43: Dicho esto, gritó con fuerte voz:
   —Lázaro, sal afuera.
  11,44: Salió el muerto con los pies y las manos sujetos con vendas y el rostro envuelto en un sudario.
   Jesús les dijo:
   —Desátenlo para que pueda caminar.
  11,45: Muchos judíos que habían ido a visitar a María y vieron lo que hizo creyeron en él.

BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO

1.- LECTURA: ¿Qué dice el texto?

Estudio Bíblico.

El Evangelista Juan, recalca en la primera parte con insistencia, en la gran amistad de Jesús con este núcleo familiar entre María, Marta y Lázaro. Que también eran sus discípulos. Cuando le anuncian que Lázaro está enfermo, el dice que esto es para manifestar la Gloria de Dios. Y esta parte culmina con el hecho que Jesús dice: nuestro amigo Lázaro duerme, voy a despertarlo. Porque para Jesús, la muerte no tendrá la última palabra.

La muerte, consecuencia del pecado, había atrapado al ser humano como en una trampa sin salida. Cuando nuestros primeros padres de la humanidad, en vez de elegir la vida, se quedaron encerrados en el polvo y en el fango. Es Jesús, el Hijo Eterno de Dios, encarnado en el seno de María, quien vendrá a restaurar todo este proceso, revirtiendo la consecuencia del pecado que es la muerte, y aquí este signo puesto en la cuaresma nos prepara para este momento.

Jesús quedándose unos días donde estaba, ha permitido que su amigo experimentara la muerte física. Y sus hermanas el dolor de la separación. El plan de Dios es más grande que el pequeño y angosto plan que tenemos los seres humanos. Jesús va a Betania, sabiendo que debe sacar a Lázaro de su tumba, porque Él debe entrar en la suya. Jesús va más allá de la “esperanza humana”, que siempre dice: “mientras hay vida hay esperanza…” Jesús nos anima contra toda esperanza a creer y aquí vienen los signos.

Han pasado cuatro días desde que Lázaro a muerto, cuando Jesús llega a Betania. Las dos hermanas tienen actitudes diferentes. Marta ha ligado su fe a la presencia física y real de Jesús. Esta fe es imperfecta y Jesús quiere llevarla a un cambio total en su fe. Hay un misterio que comienza a develarse: El de la resurrección. Jesús es la vida duradera para quien cree en Él, y esto libera en su sentido de los últimos tiempos. Pero esta fe, tiene ahora un nuevo sentido en Cristo, el Señor. Gracias a la venida de Jesús a introducirse en nuestro tiempo, en nuestro mundo, Él pagó el rescate por toda la humanidad, liberándolo de la muerte que nos había atrapado. (Sería bueno recordar que en la época que había esclavos, para liberarlos, había que pagar un rescate, aquí está la teología de fondo, que nosotros que éramos esclavos del pecado y su consecuencia la muerte, ya hemos sido liberados, comprados –por decirlo de otra forma- con la Sangre de Cristo). La vida con mayúscula que Dios nos ofrece, ya no está fuera de nuestro mundo, porque el Hijo de Dios ha venido a nuestro mundo.

Ante la tumba de Lázaro, Jesús se conmueve. Aparentemente hay una victoria de las tinieblas sobre la luz. Pero Jesús es la vida, Él es la resurrección y la vida.

Por eso, este texto nos va introduciendo en el misterio Pascual, que si bien, en nuestra vivencia humana la Pasión de Cristo nos toca muy fuertemente, nos debe tocar más íntimamente su resurrección, que en definitiva es lo que nos anuncia la felicidad eterna. ¡¡¡No todo está perdido, hay esperanza.!!!!

Reconstruimos el texto:

  1. ¿Quién estaba enfermo y quiénes eran sus hermanas?
  2. ¿Qué le dijeron a Jesús, sobre el enfermos? ¿Qué responde Jesús?
  3. ¿Cuál es el comentario de Jesús sobre Lázaro? ¿Qué irá a hacer Jesús con él?
  4. Jesús llega a Betania ¿Cómo es el diálogo con Marta?
  5. ¿Qué dijo María, otra hermana a Jesús? ¿Qué dijo Jesús?
  6. ¿Qué dijo Jesús frente a la tumba de Lázaro? ¿Qué sugirió Marta? ¿Qué contestó Jesús?
  7. ¿Cómo fue la oración de Jesús al Padre, ante la tumba de Lázaro?
  8. ¿Qué exclamó con fuerte voz?
  9. ¿Qué tenían que hacer con Lázaro después de que Jesús lo resucitó?
  10. ¿Qué pasó con muchos judíos que había en el lugar?

2.- MEDITACIÓN: ¿Qué me o nos dice Dios en el texto?

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

  1. ¿Acudo a Jesús en todos los momentos de mi vida? ¿o sólo cuando estoy ante una necesidad?
  2. ¿Entiendo que muchas situaciones de mi vida personal, que no están en mis planes, y que parecen no ser algo bueno, pueden transformarse para la gloria del Señor?
  3. En mi oración, ¿tengo la paciencia necesaria para ponerme a la escucha del Señor? ¿O sólo soy de los que piden y piden nomás?
  4. Jesús habla de la resurrección, el Credo que profesamos también. ¿Mi vida refleja alegría porque Jesús pagó mi rescate de la muerte eterna?
  5. Jesús nos propone un modelo de oración ante la Tumba de Lázaro: “Padre te doy gracias porque me has escuchado” ¿Mi oración es también una acción de gracias confiada al Padre? ¿Estoy completamente seguro que Dios siempre me escucha? ¿He dudado alguna vez de que Dios me está escuchando? ¿En qué ocasiones? ¿Cómo puedo superar esto?
  6. Jesús pide quitar las ataduras a Lázaro para que camine ¿soy consciente que mi vida de oración debo completarla en el seguimiento a Cristo?

3.- ORACIÓN: ¿Qué le digo o decimos a Dios?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor.

Gracias Señor por tu Palabra Salvadora.
Gracias por aumentar nuestra esperanza.
Yo pongo mi esperanza en Ti, Señor, y confío en tu Palabra.
Oremos juntos como nos propone la Iglesia con  el Salmo 129 (130)

130,1: Desde lo hondo a ti clamo, Señor,
130,2: Dueño mío, escucha mi voz. Estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica.
130,3: Si recuerdas los delitos, Señor, ¿quién resistirá, Dueño mío?
130,4: Pero el perdón es cosa tuya, para que seas respetado.
130,5: Yo espero al Señor, lo espero anhelante, yo aguardo su palabra;
130,6: Mi vida aguarda a mi Dueño, más que el centinela la aurora. ¡Más que el centinela la aurora!
130,7: Aguarde Israel al Señor, que en el Señor sólo hay amor y su redención es generosa:
130,8: Él redimirá a Israel de todos sus delitos.

Hacemos un momento de silencio y reflexión para responder al Señor. Hoy damos gracias por su resurrección y porque nos llena de alegría. Añadimos nuestras intenciones de oración.

-Amén-

4.- CONTEMPLACIÓN: ¿Como interiorizo o interiorizamos la Palabra de Dios?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo del Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

«Te doy gracias, Padre, porque me has escuchado»
(Versículos 41)

Y así, vamos pidiéndole al Señor ser testigos de la resurrección para que otros crean.

5.- ACCIÓN: ¿A qué me o nos comprometemos con Dios?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

En lo personal, voy a volver a releer este texto, viendo las acciones de Jesús y tratando de imitarlas, especialmente en sus momentos de oración. Y con esta idea, este texto tan importante, veré de buscar a algún amigo que esté pasando por un momento importante en su vida, para animarlo a que en su oración pueda ser confiado. Así demostraré que sí estoy cumpliendo con enseñar lo que Dios pide.

Con tu grupo, vas a insistir en las palabras de Jesús que repetimos en la contemplación. Y buscaremos una manera como grupo para enseñarle a los demás a tener confianza. Puede ser poner un cartel en la Iglesia sobre el tema. También es muy necesario que en este tiempo de cuaresma estemos cerca de las personas que sufren o que tienen necesidades. Vamos a buscarlas y darles ánimo para recordar que Dios siempre nos escucha.

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