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Lectio Divina Dominical XXVI del Tiempo Ordinario Ciclo A

«¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?»

Hno. Ricardo Grzona, frp

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PRIMERA LECTURA: Exequiel 18, 25-28
SALMO RESPONSORIAL: Salmo 24, 4-9
SEGUNDA LECTURA: Filipenses 2, 1-11

Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

-Amén-

TEXTO BÍBLICO: Mateo 21, 28-32

21,28: —A ver, ¿qué les parece? Un hombre tenía dos hijos.
   Se dirigió al primero y le dijo: Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña. 21,29: El hijo le respondió: No quiero; pero luego se arrepintió y fue.
  21,30: Acercándose al segundo le dijo lo mismo. Éste respondió: Ya voy, señor; pero no fue. 21,31: ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?
   Le dicen:
   —El primero.
   Y Jesús les dice:
   —Les aseguro que los recaudadores de impuestos y las prostitutas entrarán antes que ustedes en el reino de Dios. 21,32: Porque vino Juan, enseñando el camino de la justicia, y no le creyeron, mientras que los recaudadores de impuestos y las prostitutas le creyeron. Y ustedes, aun después de verlo, no se han arrepentido ni le han creído.

BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO

1.- LECTURA: ¿Qué dice el texto?

Estudio Bíblico.

San Mateo pone en labios de Jesús esta parábola que es muy importante. En primer lugar, recordemos que la comunidad a la que San Mateo escribe su Evangelio es una comunidad compuesta por judíos convertidos al cristianismo y por griegos que también abrazaron la fe cristiana. Este detalle nos ayuda a tener en cuenta todo lo demás.

La parábola es de un padre que tiene dos hijos y que a cada uno le va pidiendo que vaya a trabajar a su viña, uno dice que no quiere, pero que luego se arrepiente y va a trabajar a la viña. El otro hijo dice con prontitud que sí va a ir a trabajar a la viña, pero luego decide no ir.

A partir de esta historia Jesús hace la pregunta fundamental ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad del Padre?

En un primer momento debemos darnos cuenta que Jesús no preguntó cuál le dijo al Padre, lo que el Padre quería escuchar, sino más bien, ¿Cuál cumplió la voluntad del Padre?  Tal vez en la época de Mateo había muchas personas que se han caracterizado como siempre en la Iglesia, de hablar mucho de cumplir la voluntad de Dios, de orar mucho, de decir mucho de disponibilidad, pero a la larga no cumplen lo que Dios pide. Nota que está dirigiéndose a los Jefes de los Sacerdotes y a los “ancianos” (título religioso en Israel). Y en muchas ocasiones estos “grandes religiosos” que se hacían respetar por todos, han sido muy criticados por Jesús por no cumplir con la verdadera voluntad del Padre. En realidad hay que tener en cuenta que Jesús les habla a los Fariseos, a los que conocen la Ley, a los Sacerdotes y los Ancianos.

Es claro, no basta conocer la “Ley” hay que cumplir con lo que Dios pide. Jesús se está confrontando directamente con el judaísmo que no ha cumplido con el “espíritu de la Ley”.

En la interpretación más seria de este texto, el hijo que dijo que sí, pero que luego no cumplió, se refiere a los representantes del judaísmo oficial, es decir, los sumos sacerdotes y ancianos, que eran allí sus interlocutores. El hijo que dijo que no iría, pero que luego fue a la viña representa a todos los pecadores que habiendo reconocido a Juan el Bautista, se convertían de sus pecados, habían hecho penitencia y por eso, ahora son parte del “Reino de Dios.  Porque quien recibe el Evangelio camina por la vía de la salvación y el que lo rechaza (aun conociendo desde el interior), se pierde.

El discurso final, que es tan fuerte y que muchas veces escandaliza es que todos esos pecadores públicos que los judíos rechazaban (Como los recaudadores de Impuestos –Recordemos que Mateo era uno de ellos- y las mujeres dedicadas a la prostitución) al haberse convertido al Evangelio, entrarán primero al Reino de Dios.

La comunidad eclesial entonces debe estar abierta para recibir, acoger a todos sin distinciones, a “los últimos que dijeron no pero que aceptaron a Jesús” para poder ser dispensadora de la gracia y la salvación. Es como una síntesis de este texto de San Mateo.

Reconstruimos el texto:

  1. ¿De qué trata la parábola que narra Jesús?
  2. ¿Quién es el personaje central que pide a sus hijos ir a la viña? ¿A quién representa?
  3. ¿Qué le contestaron sus hijos?
  4. ¿Cuál de los dos fue el que cumplió la voluntad del Padre?
  5. ¿a quiénes representan cada uno de estos dos hijos?
  6. ¿Cómo recrimina Jesús a los judíos que lo están escuchando?
  7. ¿Cómo termina el relato? ¿Quiénes cumplieron la voluntad del Padre?

2.- MEDITACIÓN: ¿Qué me o nos dice Dios en el texto?

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

  1. En la Iglesia, nos encontramos con situaciones muy parecidas a estas. Por ejemplo los grupos de una parroquia que llevan mucho tiempo, tal vez con algún estilo de decir sí, pero que no cumplen. ¿Cuál debería ser nuestra actitud?
  2. De los dos hijos de la parábola, ¿Con cuál te identificas más?
  3. ¿Te esfuerzas por conocer mucho de las verdades de la fe? ¿Estudias y te preparas sobre Biblia, teología, catecismos, doctrina social, etc?
  4. ¿Eres consciente que Jesús te invita a que no sólo conozcas sobre las verdades de la fe, sino que las vivas?
  5. ¿Qué plan podrías tú proponerte para que no sólo conozcas las verdades de la fe católica, sino que las pongas en práctica?
  6. ¿Puedo realizar un profundo examen de conciencia para ver en qué medida doy cabida a lo que el Señor me pide que cambie en mi vida?
  7. ¿Espero con gozo el día de la liberación, es decir, la entrada al Reino de los cielos?
  8. ¿Me doy cuenta que esto implica más que hablar y presentarse como los fariseos, de una una vida verdadera?

3.- ORACIÓN: ¿Qué le digo o decimos a Dios?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor:

Te propongo que tomemos la Segunda Lectura a manera de oración. Léela despacio, toma nota de todo lo que dice el apóstol y procura que también sean tus propias palabras las que asumes como oración.

Filipenses 2, 1-11

2,1: Si algo puede una exhortación en nombre de Cristo, si algo vale el consuelo afectuoso, o la comunión en el espíritu, o la ternura del cariño, 2,2: les pido que hagan perfecta mi alegría permaneciendo bien unidos. Tengan un mismo amor, un mismo espíritu, un único sentir.
  2,3: No hagan nada por ambición o vanagloria, antes con humildad estimen a los otros como superiores a ustedes mismos. 2,4: Nadie busque su interés, sino el de los demás.2,5: Tengan los mismos sentimientos de Cristo Jesús,
  2,6: quien, a pesar de su condición divina,
   no hizo alarde de ser igual a Dios;
  2,7: sino que se vació de sí
   y tomó la condición de esclavo,
   haciéndose semejante a los hombres.
   Y mostrándose en figura humana 2,8: se humilló,
   se hizo obediente hasta la muerte,
   y una muerte en cruz.
  2,9: Por eso Dios lo exaltó y le concedió un nombre superior a todo nombre,
  2,10: para que, ante el nombre de Jesús,
   toda rodilla se doble,
   en el cielo, la tierra y el abismo;
  2,11: y toda lengua confiese:
   ¡Jesucristo es Señor!, para gloria de Dios Padre.

Hacemos un momento de silencio para responder al Señor y demos gracias porque nos llena de alegría.

Añadimos nuestras intenciones de oración.

-Amén-

4.- CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo interiorizo o interiorizamos la Palabra de Dios?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo del Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

«¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?»
(Versículo 31)

Y de esta forma nos ponemos en contemplación, repitiendo y agradeciendo a Jesús que venga.

5.- ACCIÓN: ¿A qué me o nos comprometemos con Dios?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

Si estoy solo, vuelvo a leer detenidamente las lecturas. Necesito afianzarme a lo que el Señor me propone. Como acción, voy a tomar una actitud misionera, voy a buscar a alguien que conoce el evangelio y ayudarle a vivirlo plenamente. Posiblemente tenga un poco de miedo de hacerlo, pero tal vez, llevándole esta lectura, y haciendo la Lectio Divina con esta persona, puedas ayudarla a darse cuenta y acompañarla en su oración. No descuides tu obra de caridad que muestre tu servicio.

En el grupo, dialogar entre todos sobre las posturas hoy en día de los dos hijos. ¿Con cuáles nos identificamos más y porqué? Vamos a realizar una obra de misericordia en lugares donde necesiten verdaderamente nuestra ayuda. Recuerda que la parábola trata de quién cumple con la voluntad del Padre. Hagamos cosas concretas como visitas a asilos de ancianos, a los privados de su libertad, a niños huérfanos, a familias pobres. Algo que nos demuestre que sí hacemos la Voluntad de Dios.

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