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Lectio Divina Dominical XXXI del Tiempo Ordinario Ciclo A

«El que contempla al Hijo y cree en él tenga vida eterna»

Hno. Ricardo Grzona, frp

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PRIMERA LECTURA: Job 19, 1. 23-27a
SALMO RESPONSORIAL: Salmo 25
SEGUNDA LECTURA: Romanos 5, 5-11

Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BÍBLICO: Juan 6, 37-40

 6,37: Los que el Padre me ha confiado vendrán a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera; 6,38: porque no bajé del cielo para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. 6,39: Y ésta es la voluntad del que me envió, que no pierda a ninguno de los que me confió, sino que los resucite [en] el último día.
6,40: Porque ésta es la voluntad de mi Padre, que todo el que contempla al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré [en] el último día.

BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO

1.- LECTURA: ¿Qué dice el texto?

Estudio Bíblico.

Este Domingo, la Iglesia nos propone la reflexión sobre el Evangelio de San Juan. En este capítulo 6, que es bastante extenso, todo lo que se dice está en el contexto del discurso del Pan de Vida. Vamos a poner un poco el contexto del que fue dicho este ejemplo.  Comenzó el capítulo por el momento de la multiplicación de los panes, Allí lo reconocen como un gran profeta. Luego el cruce a la otra orilla del lago y Jesús que va al encuentro de los discípulos. Allí les habla a todos del alimento que dura y el alimento que perece. Por lo que recomienda trabajar en lo que dura la vida eterna. En los versículos inmediatamente anteriores Jesús afirma: “Yo soy el Pan de Vida, el que viene a mí no tendrá hambre”.

Así es que situados en este texto nos damos cuenta que Jesús dice claramente que el Padre le ha confiado a algunos que irán a Él. Esta situación, habla en primer lugar del Padre y la confianza que ha puesto en los seguidores de Jesús. Pero se nota claramente la distinción de Personas divinas, El Padre, y el Hijo son dos personas distintas en la misma naturaleza divina que comparten. Pero tienen misiones diferentes. El Padre llama a los seguidores. Otra traducción al español dice: “Todo lo que me dé el Padre vendrá a mí y al que venga a mí no lo echaré afuera”.  El venir o ir a Jesús, significa creer para San Juan. Es decir, y nos adelantamos un poco, creer que Jesús es el enviado de Dios, el único Hijo Salvador.

Luego Jesús aclara que “bajó del cielo”, esto está muy bien definido en el prólogo del Evangelio de Juan, Jesús vino a este mundo, a “cumplir la voluntad del Padre”. Es decir, Jesús, en cumplimiento de la voluntad, o el deseo supremo del Padre, vino a restablecer la alianza que el ser humano había roto con Dios. Por eso, decimos que así como el Padre “escribía con su dedo en las tablas de la ley…” (su dedo es el Espíritu Santo), ahora, sella la Nueva Alianza, con su único Hijo.

Pero nos podríamos preguntar de muchas maneras ¿Cuál es la voluntad de Dios Padre?, bueno, no nos preguntemos tanto, porque Jesús mismo ya lo aclaró: “la voluntad del Padre es que no se pierda ninguno de los que le confió”. Es decir, Jesús deja aclarado, que Él vino a salvar, a rescatar, a redimir a pagar con su propia sangre el precio de nuestro rescate. El error de nuestros primeros padres que manchó a toda la humanidad, ahora se ve liberado para llegar a la plenitud con el Padre: Volver a su casa. Y para eso, “todo el que contempla al Hijo, y cree en Él, tenga vida eterna”. Contemplar, es dar un asentimiento voluntario a la misma forma en que Dios Padre eligió para salvarnos. Creer entonces con una fe activa, que Jesús vino para rescatarnos en el último día.

Esto implica, por lo tanto, una fe que nos lleva a entender que creer implica seguir a Jesús, el Cristo, el Mesías. Y creer implica cambios en la vida de ser un espectador a un seguidor activo de alguien que no es sólo un hombre cualquiera, un judío marginal como dijera algún autor, sino que puede resucitarme en el último día

Reconstruimos el texto:

  1. Jesús está hablando y da un discurso ¿cómo comienza? ¿A quiénes le confía el Padre?
  2. ¿A los que el Padre le confía, Jesús los aceptará o los rechazará?
  3. ¿Cuál sería la condición fundamental que se nos pide para ser confiados a Jesús?
  4. ¿Para qué bajó Jesús del cielo?
  5. ¿Cuál es la voluntad de Dios Padre?
  6. ¿Qué significa creer?
  7. ¿De qué manera creer está unido a la salvación?

2.- MEDITACIÓN: ¿Qué me o nos dice Dios en el texto?

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación

  1. ¿Estoy consciente que el Padre me invita a ser discípulo de su Hijo Jesús?
  2. ¿De qué manera podré yo ser “confiado” por el Padre a su Hijo Jesús?
  3. ¿Cómo entiendo la voluntad del Padre sobre la Humanidad, recordando que yo soy parte de la misma humanidad que Jesús vino a salvar? ¿Siento el compromiso personal?
  4. ¿Entiendo claramente que la Voluntad del Padre es que yo me salve? ¿Qué me deje redimir por su Hijo Jesús, el Cristo?
  5. ¿Cuál será la condición, entonces, para obtener la liberación de la esclavitud del pecado? ¿Para llegar a la vida eterna?
  6. Creo en Ti Señor Jesús, el Hijo único de Dios. Por eso me pongo a disposición tuya para conocerte mejor y amar la voluntad del Padre.
  7. ¿Implica el seguimiento de Cristo, un cambio en mi vida? Aparte de creer, ¿qué debería hacer, para que se note que yo creo en Jesús?

3.- ORACIÓN: ¿Qué le digo o decimos a Dios?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor:

Te propongo que tomemos como oración la Segunda Lectura de la Carta a los Romanos

5,5: Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestro corazón por el don del Espíritu Santo.
  5,6: Cuando todavía éramos débiles, en el tiempo señalado, Cristo murió por los pecadores.
  5,7: Por un inocente quizá muriera alguien; por una persona buena quizá alguien se arriesgara a morir. 5,8: Ahora bien, Dios nos demostró su amor en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
  5,9: Con mayor razón, ahora que su sangre nos ha hecho justos, nos libraremos por él de la condena. 5,10: Porque si siendo enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, con mayor razón, ahora ya reconciliados, seremos salvados por su vida.
  5,11: Y esto no es todo: por medio de Jesucristo, que nos ha traído la reconciliación, ponemos nuestro orgullo en Dios.

Hacemos un momento de silencio para responder al Señor y demos gracias porque nos llena de alegría.

Añadimos nuestras intenciones de oración.

Amen.

4.- CONTEMPLACIÓN: ¿Como interiorizo o interiorizamos la Palabra de Dios?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo del Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

«El que contempla al Hijo y cree en él tenga vida eterna»
(Versículo 40)

Y de esta forma nos ponemos en contemplación, repitiendo y agradeciendo a Jesús que venga.

5.- ACCION: ¿A qué me o nos comprometemos con Dios?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

Si estoy solo, vuelvo a leer detenidamente las lecturas. Son todas de suma importancia para mi y para mi proceso de salvación, no están hablando de otro, sino de mi. Voy a hacer un examen de conciencia muy serio, muy profundo sobre lo que significan estas palabras tan importantes que tocan mi propia vida. Y como muestra de cambio, realizaré una obra que implique un sacrificio para mí. Dejaré de hacer algo que me gusta, y ese tiempo lo dedicaré a las personas que están necesitando una ayuda. Iré a una obra de caridad, dispondré lo necesario para demostrar que sí estoy creyendo en Jesús y me voy transformando en su discípulo, seguidor y misionero.

En el grupo, nos reunimos para revisar estas palabras de Jesús. ¿En qué medida nos afecta lo que Él nos dice en el Evangelio? ¿Creemos de verdad en Jesús, el Hijo único del Padre enviado por y para nuestra salvación? Vamos entonces a elegir una actividad de entre todas las muchas que se pueden hacer para demostrar que sí estamos convencidos de que Jesús es el enviado y que el Padre nos ha confiado a Él para nuestra salvación. Tal vez como grupo dar testimonio haciendo una actividad en los lugares más marginales como hospitales, asilos, familias necesitadas, huérfanos. Donde sintamos que Dios nos pide una palabra de aliento para los demás.

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Salo

Buenos días, sólo queria saber si las lecturas para el domingo XXXI Ordinario son de Malaquías, Salmo 130, 1Tesalonicenses y San Mateo. Ya que las que publicaron no corresponden al ciclo A. Gracias y disculpen las molestias.

Angel Recuenco|

Se han confundido de Evangelio. Es Mateo 23, 1-12.

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