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Lectio Divina Dominical XVI del Tiempo Ordinario Ciclo C

«Te preocupas y te inquietas por muchas cosas, cuando una sola cosa es necesaria»

Hno. Ricardo Grzona, frp
Dr. Emilio G. Chávez

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PRIMERA LECTURA: Génesis 18, 1-10a
SALMO RESPONSORIAL: Salmo 15(14),2-3.3-4.5.
SEGUNDA LECTURA: Colosenses 1, 24-28

Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad
para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BÍBLICO: Lucas 10, 38-42.

10,38: Yendo de camino, entró Jesús en un pueblo. Una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. 10,39: Tenía una hermana llamada María, la cual, sentada a los pies del Señor, escuchaba sus palabras; 10,40: Marta ocupada en los quehaceres de la casa dijo a Jesús:
   —Maestro, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en los quehaceres? Dile que me ayude.
  10,41: El Señor le respondió:
   —Marta, Marta, te preocupas y te inquietas por muchas cosas, 10,42: cuando una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y no se la quitarán.

BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO

1.- LECTURA: ¿Qué dice el texto?

Estudio Bíblico.

Gn 18:1-10ª

Las lecturas este domingo nos presentan con facilidad el mensaje de Dios. La primera es el famoso relato de la visita de tres “hombres” a Abrahán, dos de los cuales resultarán ser “ángeles,” (Gn 19:1). A veces se les designa a los “ángeles” como “hombres” en la Biblia (p.e., Dn 10:21; Lc 24:4). Este pasaje llamado la “teofanía de Mambré” se toma a menudo como un gran ejemplo de la hospitalidad exquisita de Abrahán, siendo la hospitalidad algo muy estimado y exigido en el oriente (ver Heb 13:2). Sin embargo, notemos que es la mujer, Sara, la que hace todo el trabajo. Recordemos que la mujer era considerada como mera propiedad del hombre en las tradiciones más antiguas de la Biblia; Abrahán mismo le dice a Sara que diga al faraón que es su hermana, para que éste pueda tranquilamente acostarse con ella sin dañar a Abrahán su marido, Gn 12:10-20. Esta tradición de un patriarca viajando con su mujer en país extranjero será depurada progresivamente, evitando que se toque a la mujer, mostrando una evolución en la Biblia. Comparar aquí los dos Decálogos: en el más antiguo, en Ex 20:17, la mujer que no se debe “desear” es parte de la “casa,” es decir, de los bienes, de su esposo-amo, mientras que en Dt 5:21, la mujer que no se debe “desear” no forma parte de los bienes del amo, que, usando otro verbo hebreo, no se deben “codiciar.”    

Pero la fuerza de este pasaje dado en una promesa, la de un hijo con su esposa Sara, quien desde la tienda se rió, ya que era anciana al igual que su marido. Pero la frase fundamental es: “¿hay algo difícil o imposible para Dios?”

Lc 10:38-42

Al contrario del caso de arriba, en el evangelio tenemos algo inusitado: la mujer que se sienta a los pies del maestro para aprender es alabada, mientras la que hace lo “típico” de las mujeres, atender a los hombres, es amonestada. Que la mujer aprendiera, se educara, no era bien visto en el judaísmo, ni tampoco durante muchos siglos de la humanidad (si bien era la madre judía la que enseñaba a sus hijos los elementos de la fe etc.). Aquí Jesús ha cambiado las cosas. La mujer puede aprender, educarse, su papel no está sólo en función del hombre, a pesar de ser llamada “ayudante parecida o semejante” para el hombre en Gn 2:23 (y ver la polémica denigración de la mujer en 1 Tm 2:11-15, en un contexto eclesial en que las “herejías” que se propagaban solían tener a mujeres por protagonistas). María ha escogido conocer el Reino, que cuando se busca, lo demás viene por añadidura, mientras Marta “está ansiosa y agitada por muchas cosas.” Lo que traduzco como ‘agitación’ puede referirse a alteraciones psíquicas e incluso tumultos, como en Hch 20:1; 21:34. El “estar ansioso” (verbo griego merimnaō) es lo que Jesús dice no debemos estar respecto a lo que vamos a comer o cómo vamos a vestirnos, Lc 12:22-32. El Reino que nos trae Jesús, o que es Jesús, nos basta. “No temas, pequeño rebaño, porque el Padre se ha complacido en darles el Reino,” Lc 12:32. 

La postura típica de “estar a los pies” significa que se pone como discípula del maestro, porque así los alumnos de los rabinos judíos se ponían. Luego venía el camino discipular. Esto nos hace ver que Jesús acepta y alaba a la mujer que ha elegido la mejor parte: Ser discípula del único maestro, que trae Palabras de Vida.

Reconstruimos el texto:

¿cómo comienza el texto? ¿Por dónde venía Jesús?
¿Dónde se queda Jesús? ¿En casa de quiénes?
¿Qué hace Jesús al llegar a la casa?
¿Cuántas hermanas mujeres vivían allí? ¿Qué hace cada una de ellas?
¿Una de las hermanas que atiende la cocina le pide algo a Jesús? ¿Qué es?
¿Qué hacía la otra hermana?
¿Cuál es la respuesta de Jesús?

2.- MEDITACIÓN: ¿Qué me o nos dice Dios en el texto?

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:
Las lecturas de este domingo, nos traen las ideas importantes de algunas mujeres, y de promesas.  
1. ¿Cuál es mi actitud cuando me encuentro con Jesús?
2. Si tuviera que definir mis momentos de oración, ¿Son de verdad encuentros con Jesús o listas de reclamos que yo tengo para Él?
3. ¿Qué significaría hoy, en tu vida, sentarte a los pies del Maestro, es decir ser su discípulo?
4. ¿Estás atento a la voz del Maestro…? O el cristianismo para ti es una sumatoria de prácticas…
5. Cuando realizas actividades ¿te quejas de que otras personas que se dedican a la oración a seguir una vida de discípulos no te ayuden?
6. ¿Qué significaría hoy en tu vida “preocuparse” por muchas cosas cuando sólo una es importante?
7. ¿Eres consciente que si eliges ser discípulo de Jesús, es la mejor parte y no te será quitada? ¿Cómo podrías identificar eso hoy?

3.- ORACIÓN: ¿Qué le digo o decimos a Dios?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor.

Señor también Tú visitas mi casa. Gracias Señor por tu Palabra y por venir a mí.
Me doy cuenta que en muchas ocasiones me afano, me preocupo por cosas vanas. Estas cosas vienen y van… y me doy cuenta qué poca atención te presto a Ti Señor.
Te pido perdón por la confusión en que he vivido tanto tiempo, y creer que un activismo sin frenos es lo que debo hacer, cuando Tú me estás pidiendo que lo más importante es que yo sea tu discípulo.
Señor, quiero ser tu discípulo, quiero estar a tus pies, quiero estar atento a tu voz, quiero vivir tu Palabra. Quiero que tu Palabra se haga vida en mi vida. Y así, también pueda tener el valor de llevarte a los demás.

Hacemos un momento de silencio y reflexión para responder al Señor. Hoy damos gracias por su resurrección y porque nos llena de alegría.  Añadimos nuestras intenciones de oración.

Amén

4.- CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo interiorizo o interiorizamos la Palabra de Dios?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo  del  Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

«Te preocupas y te inquietas por muchas cosas, cuando una sola cosa es necesaria»
(Versículo 41-42)

Y así, vamos pidiéndole al Señor ser testigos de la resurrección para que otros crean.

5.- ACCIÓN: ¿A qué me o nos comprometemos con Dios?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.
Si estoy solo o en grupo, Para el momento de la acción, nos comprometemos a pensar en cuántas son las actividades que nos llevan a un “activismo improductivo” y tomar en cuenta las cosas que verdaderamente cuentan, como el estar a los pies del Señor para ser su discípulo. Proponerse algo concreto como aumentar la vida de oración y la Lectura Orante de la Sagrada Escritura, en nuestra vida de seguidores del Señor, para enseñarlo a los demás.

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