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Evangelio del día – Lectio Divina Mateo 12, 38-42

Lectio Divina por el Padre Pedro Madrid de El Salvador

Lunes XVI Semana Tiempo Ordinario Ciclo B

0.    Invocación al Espíritu Santo

ESPÍRITU SANTO, ALMA DE MI ALMA

Espíritu Santo, eres el alma de mi alma, te adoro humildemente.

Ilumíname, fortifícame, guíame, consuélame.

Y en cuanto corresponde al plan eterno Padre Dios revélame tus deseos.

Dame a conocer lo que el Amor eterno desea en mí.

Dame a conocer lo que debo realizar.

Dame a conocer lo que debo sufrir.

Dame a conocer lo que con silenciosa modestia y en oración, debo aceptar, cargar y soportar.

Sí, Espíritu Santo, dame a conocer tu voluntad y la voluntad del Padre.

Pues toda mi vida no quiero ser otra cosa que un continuado perpetuo Sí a los deseos y al querer del eterno Padre Dios.

 Amen.

1.    LECTURA ¿Qué dice el texto?

Mateo 12,38-42

En aquel tiempo, algunos escribas y fariseos dijeron a Jesús:

«Maestro, queremos ver un signo tuyo».

Él les contestó:

«Esta generación perversa y adúltera exige una señal; pues no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo: pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra.

Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.

Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón».

2.    MEDITACIÓN ¿Qué me dice el texto?

En los tiempos en que nos ha tocado vivir, todo lo tomamos muy superficialmente. Profundizamos muy poco en lo que vemos u oímos y sin embargo juzgamos. Calificamos, aprobamos o desaprobamos por meras evidencias superficiales.

Queremos evidencias contundentes, que nos hagan cambiar de parecer y que fundamenten nuestras creencias. Sin embargo, damos poca oportunidad a que estas ideas se profundicen y consoliden.

Todo lo queremos para ahora, para este momento. Porque no tenemos tiempo. Estamos instalados en la butaca de un tren que camina a una velocidad vertiginosa, que no nos da tiempo a detenernos a reflexionar en nada.

El Maestro a continuación explica lo ocurrido con Jonás en su predicación a los ninivitas. Éstos escucharon al profeta y se convirtieron, sin embargo, los contemporáneos a Jesús ni lo escuchan y, en consecuencia, no se convierten. Del mismo modo la reina de Saba escuchó a Salomón el sabio, porque confiaba en su sabiduría mientras esta generación no ha creído en Jesús.

El evangelista ha presentado al Señor como auténtico profeta y sabio, mayor que Jonás y Salomón. Profeta de juicio para una generación que se niega a creer ante la exigencia y la verdad de su proyecto del Reino, mientras abre la puerta a la esperanza para los gentiles y para todo ser humano que despierta su corazón y su entendimiento al camino de Jesús. También Mateo identifica a Jesús como sabio, experto en el conocimiento de la vida y de las experiencias humanas, que ofrece a los hombres y mujeres de su tiempo la palabra de Dios para iluminar cada paso del sendero.

En muchas ocasiones, pedimos al Señor signos para creer y nos olvidamos de pedirle la fe para seguir creciendo en ella, no por lo que se nos muestra sino por lo que Jesús nos hace vivir. 

¿Seguimos pidiendo signos para creer? Y tú, ¿Le pides signos a Dios? ¿Por qué no le pides que mejor aumente tu fe?

3. ORACIÓN ¿Qué te digo Señor?

Señor, yo creo, yo quiero creer en Ti

Señor, haz que mi fe sea pura, sin reservas, y que penetre en mi pensamiento, en mi modo de juzgar las cosas divinas y las cosas humanas.

Señor, haz que mi fe sea libre, es decir, que cuente con la aportación personal de mi opción, que acepte las renuncias y los riesgos que comporta y que exprese el culmen decisivo de mi personalidad: creo en Ti, Señor.

Señor, haz que mi fe sea humilde y no presuma de fundarse sobre la experiencia de mi pensamiento y de mi sentimiento, sino que se rinda al testimonio del Espíritu Santo, y no tenga otra garantía mejor que la docilidad a la autoridad del Magisterio de la Santa Iglesia. Amén.

4. CONTEMPLACIÓN ¿Cómo lo interiorizo?

Te invito a que interiorices el mensaje: 

Nosotros algunas veces hablamos de buscar a Dios en todos los momentos de cada día, o de buscar a Dios en todas las cosas.

Cuántas veces queremos ver los signos de Dios y no los vemos.

¿De qué me doy cuenta? ¿Qué es lo que yo estoy esperando?

5. ACCIÓN ¿A qué me comprometo?

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

En algún momento del día me detendré en una iglesia y le pediré al Señor que me dé la gracia de experimentar su amor y amistad…

 

 

 

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